Crueldad fascista en Altsasu: De 3.300 vecinos, 100 asesinados, 200 presos, 350 tuvieron que escapar / La memoria del esclavismo franquista emerge del Pantano del Ebro.

Portada del libro. «Altsasu 1936».

Memoria histórica imprescindible:

-«Llegaron a tirar a un bebé por la ventana»: así funcionó la crueldad franquista en Altsasu.

El colectivo ‘Altsasu Memoria’ publica un extenso trabajo de sobre la salvaje represión que sufrió este municipio navarro. «Altsasu 1936»

100 vecinos fueron asesinados y 350 tuvieron que escapar. Otros 200 acabaron en prisión.

Los domingos franquistas en Altsasu eran peculiarmente horrorosos. Cuando acababa la misa en este pueblo de Navarra empezaba, literalmente, la fiesta de la humillación. En plena plaza del pueblo, las mujeres «desafectas» al régimen se veían obligadas a desfilar por la plaza con sus cabezas rapadas. Julita Zornoza, Concepción Larraza o Pilar Bengoetxea son algunos de los nombres de aquellas vecinas.

Las historias de estas mujeres forman parte del antídoto contra el olvido que acaba de publicar el colectivo ‘Altsasu Memoria’ de la mano de dos de sus integrantes, Amaia Urkijo y Josu Imaz. A través de más de 400 páginas, ambos investigadores han documentado el infierno que vivió este municipio tras el golpe de Estado.

Este libro, titulado Altsasu 1936 y editado por la Fundación Altaffaylla, nació precisamente con el objetivo de impedir que tales historias queden olvidadas. «Apostamos por una memoria integral y amplia, que funcione también a modo pedagógico».

«Desde el primer momento Altsasu se convirtió en uno de los objetivos militares golpistas debido a la fuerza obrera y su manifiesta identidad de izquierda». No en vano, este municipio navarro, con presencia euskaldun, republicana y anarquista, representaba todo lo que la dictadura odiaba. «La izquierda representaba el 82% en Altsasu en febrero de 1936».

Foto. Milicia antifascista de Altsasu.

Ponen números al horror que se vivió entre 1936 y 1953, límite temporal puesto por los autores de este trabajo que, previsiblemente, tendrá una segunda parte: 100 muertos, más de 200 detenidos y 350 vecinos que se marcharon del pueblo, mientras que otras 47 personas fueron desterradas por los franquistas bajo la acusación de «indeseables y peligrosas». Altsasu tenía entonces 3.300 habitantes.

«Al mes siguiente del golpe, obligaban a bautizar a niñas y niños que no habían sido bautizados por sus familias», apuntan en otro tramo de la investigación. Hubo criaturas que sufrieron la violencia franquista en carne propia, como en el caso de un bebé que fue sacado de la cuna por los golpistas y arrojado por la ventana de la vivienda.

Las fuerzas golpistas tenían una lista en la que «figuraban todos los altsasuarras que cobraban diez pesetas diarias del Gobierno de la República, así como el resto de militantes y activistas que habían salido de la población tras el 18 de julio». La orden era clara: «Los mandos militares tenían la intención de apresamiento o eliminación física de todas las personas allí donde los encontrasen».

El temible general José Solchaga, que tuvo su cuartel en esa localidad, llegó incluso a manejar la cifra de 308 milicianos aportados por este pueblo para luchar contra el franquismo. «Imaginemos una lista con las 308 personas que salieron de Altsasu y sumemos a ellas las listas de rojos. Nos daremos cuenta entonces de la dimensión represiva que existió en Altsasu».

El horror iba de la mano del hambre. «La mayoría de los hombres había dejado sus casas, y en ellas a sus familias, para ir a luchar al frente. En muchos casos, sin noticias y teniendo que hacerse cargo de la casa, sin ingresos y al irse agotando lo poco que había en las cartillas, era difícil salir adelante», describen los autores.

La respuesta de aquel pueblo no tardó en llegar: «Enseguida se organizaron campañas de recogida de comida o elaboración de ropa para ayudar a las familias necesitadas».

El libro refleja así «el drama familiar que este conflicto supuso para las numerosas familias del pueblo en las que el padre o los hijos habían sido asesinados». De hecho, «fueron las mujeres quienes tomaron las riendas y, a falta de ingresos, en su mayoría aportados por los hombres de la casa, tuvieron que ser ellas las que trabajaran las tierras o sacaran el jornal».

*La visita de Himmler

La investigación efectuada por ‘Altsasu Memoria’ recoge también otro momento histórico: la visita efectuada este pueblo por Heinrich Himmler, comandante en jefe de las SS nazis, el 19 de octubre de 1940. Aquel día atravesó la frontera por Irun, visitó Donostia y luego se dirigió a Altsasu, donde mantuvo una comida con autoridades franquistas en el parador Mendía. «En las mesas para los comensales se colocaron banderas con la enseña nazi, tal y como exigía el protocolo», destaca este trabajo.

No sería la última vez que el responsable de las SS coincidiría en un mismo espacio con vecinos de Altsasu. «En abril de 1942, Himmler, junto a varios oficiales de las Waffen-SS, visitó el campo de concentración de Mauthausen. En ese lugar estaban tres altsasuarras, dos de los cuales fueron asesinados e introducidos en los hornos crematorios», apunta el libro. Es tan solo una muestra del horror que se recoge a lo largo de sus 427 páginas.

https://www.publico.es/politica/llegaron-tirar-bebe-ventana-funciono-crueldad-franquista-altsasu.html

Foto. Participantes en la Ruta de la Memoria.

-La memoria del esclavismo franquista emerge del Pantano del Ebro.

Casi 200 personas se congregan en Arroyo para escuchar en primera persona la historia del desplazamiento y del uso del trabajo forzado de presos republicanos en la construcción del embalse.

Todavía en 2017 Audelino Robledo tuvo que luchar contra la Confederación Hidrográfica del Ebro para que una humilde placa fuera testigo 70 años después del coste humano que tuvo la construcción del Pantano del Ebro, en los límites territoriales entre Cantabria y Burgos. “Como recuerdo y en consideración a todos aquellos que con su esfuerzo, sacrificio y sufrimiento (afectados, presos de la Guerra Civil, trabajadores, etc) hicieron posible la construcción de este Embalse del Ebro. 70 aniversario del cierre de las compuertas”.

Así reza esta placa firmada por la Comisión Campurriana para la Historia del Pantano del Ebro que Audelino, junto con otros “desplazados” del Pantano, tuvieron que pelear coma a coma. “No querían que pusiera ‘presos republicanos’”, relata a sus 79 años. Alguien pregunta: “¿En 2017?”. “En 2017”, confirma el hombre que lleva tres décadas recopilando información sobre lo ocurrido en esta inmensa comarca herida en su alma por este pantano de silencios.

Es domingo y, aunque noviembre quiere terminar, el sol permite en esta fría mañana que unas 180 personas caminen junto a Audelino para conocer la historia que quedó anegada con el Pantano gracias a la amnesia histórica oficial. Estamos en Arroyo, una de las localidades del municipio de Las Rozas de Valdearroyo, desde donde se ven emerger los restos de Medianeda, uno de los tres pueblos ocultos junto a su memoria por el pantano.

La convocatoria de la Plataforma Memoria y Democracia de Cantabria, nacida hace apenas un mes para luchar contra la derogación de la Ley de Memoria Histórica y Democrática de la comunidad autónoma que pretenden PP y Vox, ha sido un éxito. “Nunca imaginé tanta gente… hay futuro”, comenta Toñi de la Iglesia a un compañero…

https://www.eldiario.es/cantabria/memoria-esclavismo-franquista-emerge-pantano-ebro_1_10720619.html?goal=0_10e11ebad6-c83ded8e94-64733153&mc_cid=c83ded8e94&mc_eid=741781b133

Cartel por la verdadera Memoria.

-Hagamos de la Memoria Antifascista un presente de lucha y resistencia.

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