Documentos de 1938: De un condenado a muerte, a su verdugo. De una presa republicana, sobre las cárceles fascistas.

Dibujo de Castelao. Guardias civiles llevan a un asesinado, mutilados sus brazos.

Memoria histórica imprescindible:

-De un condenado a muerte.

Anónimo. Cárcel de Burgos. 1938.

A mi verdugo

«Ya que ves que ni moverme puedo. Intento desafiar tu orgullo vano. A mí no logras infundirme miedo con tus iras imbéciles, “tirano”.

Soy joven fuerte soy, soy inocente, ni la lucha ni el suplicio esquivo, tengo un alma independiente, pecho viril y pensamiento altivo.

Que tiemblen ante ti los que han nacido para servir de infamia y servidumbre, los que nunca en su espíritu han tenido ningún rayo de luz que les alumbre.

Los que al infame «yugo» acostumbrados cobardemente tu piedad imploran, los que no temen verse deshonrados porque hasta el nombre del honor ignoran.

Yo llevo en mi espíritu encendida la dulce luz de un entusiasmo ardiente.

Yo amo la «libertad» más que a mi vida y no nací para doblar la frente.

Por eso estoy aquí altivo y fuerte.

Tu «fallo» espero con serena calma, porque si puedes decretar mi muerte nunca podrás envilecer mi alma…

Yo llevaré en mi prisión impía el honor de mi nombre por consuelo.

Qué me importa no ver la luz del día si llevo en mi conciencia luz del cielo.

¡Qué me importa que entre muros y cerrojo la luz del sol de ‘libertad» me veles, si ven celeste claridad mis ojos, si hay algo en mí más fuerte que tu «yugo»!

Algo que sabe despreciar tus iras y que tú no puedes sujetar ¡verdugo!

Hieres bajo tu látigo implacable, débil sucumbo ante el dolor impío, podrá flaquear mi cuerpo despreciable pero jamás el pensamiento mío.

Más fuerte se alzará, más orgulloso, víctima del placer, «señor de un día.», si todos ante ti doblan la frente, yo siento orgullo de levantar la mía.

Y te apellidas «Liberal» ¡bandido!, tú que a las fieras en crueldad igualas.

Tú que a la juventud has corrompido con tu aliento de víbora que exhalas.

Tú que llevas veneno en las entrañas, que en medio de báquicos placeres cobarde ruin, criminal, te ensañas con indefensos niños y mujeres.

Tú que el crimen exaltas y escarneces al hombre del hogar, al hombre honrado.

Tú asesino y ladrón, que una y mil veces has merecido la muerte por malvado.

¡Tú, liberal! El día que a tus oídos con potente voz acusadora llegue la voz del pueblo escarnecido tronando en tu conciencia pecadora, el día que a tus puertas se presente a reclamar sus muertas libertades, y que la fama pregonera cuente al asombrado mundo tus maldades, el mismo pueblo que hoy a tus puertas llama con el dedo inexorable de la historia te marcará como a «Nerón» infame.

Tú vuelas en los antros tenebrosos donde el honor y la inocencia gimen, donde velan siniestros y espantosos los inicuos esbirros de tu crimen.

Y en tanto hiere ¡déspota! termina con la honra, la libertad, la vida, mata y báñate en sangre ifraticida! mata «Caín» que la sangre que derramas entre quejidos de dolor «pródigo» irá a manchar de infame entre infames la sangre de tus hijos.

Aquí tienes también la sangre mía, sangre de un corazón joven y bravo, no quiero tu perdón, me infamaría, mártir prefiero morir a ser tu esclavo.

Hiéreme a mí que te aborrezco, impío, a ti que con crueldades inhumanas mandaste asesinar al padre mío, sin respetar sus años ni sus canas y sin que temblando agonizar me veas para lanzarte y escupirte al rostro quiero que veas que tu furia arrostro, y decirte al morir: ¡Maldito seas!».

Dibujo de Castelao. «Cobardes, asesinos». (Mujer muerta, otra violada y rapada).

-De una presa política republicana.

Anónima. Cárcel de Oviedo. Finales de 1938.

«Siempre tuve una idea de lo que la cárcel era

por desgracia, siempre tuve compañeros tras las rejas,

que me contaron su historia cuando salieron de ella

porque dentro Dios nos libre de contar solo una queja

o una pena que tengamos aunque pura verdad sea,

la palabra iverdad! se pierde tras las rejas, cuando nos

meten aquí, hay que aprender a mentir, esa doctrina

nos enseñan y así escribimos a casa, siempre estamos

muy contentas y en cambio siempre al final lágrimas

se van tras ella.

La comida que tenemos es una cosa especial:

comemos todas muy bien ¡madres no os apuréis!

En esto llega la cena y a la cama sin cenar,

y si alguna pobre lo hace es por pura necesidad,

porque ve que si no come aquéllas fuerzas se van;

y a la noche, qué tristeza, siempre hay alguien

que si preguntáis quien ha sido ¡para qué! son tantas, tantas,

Que en fin, se oye un suspiro que se eleva hacia los muros

para recordar lo que han sido.

Todas tienen una historia con un hermoso pasado.

Hoy en cambio se ha perdido por esa canalla fascista

que se lo han ensangrentado.

Y los domingos a misa, y a lo último a gritar Viva España, Viva Franco,

y así a las compañeras que juntas a misa vamos

y en cambio, todas sabemos que no salimos del lunes sin haber fusilados.

¿En qué doctrina leyeron esa canalla fascista

que pueden asesinar después de venir de misa?

¿Y ellos creen en Dios? Que sigan bien la doctrina

y el quinto mandamiento que lo quiten enseguida,

y que no lo pisen más que los ateos se rían

y digan a la derecha: «qué bien seguís la doctrina, sois ejemplo en todo el mundo.»

Asturias sufre hoy la herida, y aunque muy encarnizada,

cicatrizará enseguida, Asturias, sabrá sufrir

con tal que el fascismo muera que es, el que al mundo asesina.

El médico que tenemos es una cosa especial.

No tiene pelo de tonto en su bola de billar.

Viene a visitar a Luna, que llorando está

de angina, y dice, bicarbonato es una gran medicina.

Y a Pacita, que del reuma está la pobre muy mal,

con algo de bicarbonato, él cree se curará.

Para qué seguir contando… Como estos casos, hay mil.

Bicarbonato es barato. Y esto no nos falta aquí.

Para recordaba todas diré algo de María,

nuestra amiga celadora, María Doña la llama una camarada mía.

Pues dice, que ya se cansa de tanto Doña María.

Su pañuelo de lunares y bastante bien vestida,

en la solapa derecha lleva dos o tres insignias

todas ellas de Falange. ¡Está muy favorecida!

Cuando se la siente pisar sabemos como está el día,

y si trae mala cara tenemos buenas noticias

y entonces, esto va bien, la rabia en ella camina.

Y ¿María Doña sufre? Que sufra, que así es la vida.»

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