
Internacional:
Cuba
-Crónica desde La Habana
Carmen Morente, en la revista El Otro País n.º 119, sep-oct 2026.
El milagro comunista de la sanidad cubana.
Desde hace muchos años, los logros de la medicina cubana han sido exportados a toda Latinoamérica como una gran contribución a la salud de sus habitantes.
Conocimos a Orestes Quesada Lemus a finales de los años ochenta del pasado siglo; por entonces era un joven médico que fue invitado en dos ocasiones por la Asociación de Amistad con Cuba “NicoGuillén” de Granada para difundir el carácter y los logros de la Medicina cubana. Por aquellos años 80 el éxito del modelo de atención primaria era universal.
En España se estaba implantando dicho modelo de inserción de los sanitarios en el ámbito local y muchos profesionales sanitarios viajaban a Cuba para asistir a un máster. Como trabajadora del sistema sanitario público en Granada conocí a algunos profesionales que habían hecho sus estudios en La Habana.
Con posterioridad Orestes fue profesor de la Escuela Latinoamericana de Medicina donde se formaron miles de médicos y médicas de todo el mundo.
Orestes es, desde hace muchos años, médico rehabilitador especializado en enfermedades de la tercera edad.
Hemos mantenido la amistad hasta el día de hoy; en los últimos años y, gracias a WhatsApp, conversamos sobre la situación que atraviesa la querida Cuba, nos preguntamos por la familia, los amigos, etc. Gran conocedor de la ciudad de La Habana, Orestes nos manda crónicas fotográficas de sus barrios, de los ambientes que el bloqueo criminal ha generado, etc.
La cosa es que su padre, Orestes Quesada Busutil, “Yoyi” para los amigos, de 89 años, ha sido operado de un Adenoma prostático benigno en el Instituto de Nefrología de Cuba “Doctor Abelardo Bush López”, siendo la operación todo un éxito. Extraigo ahora algunos mensajes que hemos intercambiado estos días, en los que Orestes Quesada Lemus nos iba informando de la evolución de su padre:
-Hizo (se refiere al urólogo que lo operó) un globo vesical y al poner el catéter vesical para evacuar vejiga se produjo un sangramiento que disminuyó la HB a 8 y se le aplicaron 3 transfusiones y después le extrajeron el adenoma prostático, con una técnica que permite mantener el esfínter vesical y dejar parcialmente tejido prostático… eso permitió quitar el catéter vesical a los 6 días e iniciar entrenamiento de suelo pélvico por su maravilloso acompañante, yo, su hijo, que soy médico rehabilitador. En ese momento se mantenía sin complicaciones con antibióticos y ácido tranexámico, hidratación por vía oral y oxibutina a discreción. Al saber que soy médico rehabilitador, se optó por la rehabilitación física y por no utilizar medicamentos del primer mundo.
A lo que yo le contesté:
– Que se toquen los cojones los malditos imperialistas, ¡Ah!, he comprobado “que no tienes abuela”, solo te ha quedado decir que eres el maricón más bello y apreciado de medio mundo- mundial.
Y el siguió escribiendo:
– A mucha honra. No sabes lo orgulloso que estoy por ser un médico cubano y el respeto que le tengo a mis colegas y amigos urólogos, lo han tratado con mucho cariño y dignidad. ¡En dos días recuperó el control del esfínter! No quiero olvidarme de que su urólogo es el doctor “Yoyito”, un veterano de 63 años
No hay ningún error, solo una casualidad: el padre de Orestes es “Yoyi” y el urólogo “Yoyito”. Orestes ha seguido carteándose con nosotros y nos ha enviado muchas fotografías de “Yoyi”, del Hospital, etc. En una de esas fotos se ve al enfermo, con su pijamita hospitalario, una vía ocupada por un suero a través del que le administran la medicación, leyendo un libro. Conocedora de que le han mantenido parte de la próstata y que ya controla el esfínter, le escribí a Orestes lo siguiente:
-Orestes, ¿no estará tu viejo leyendo El Decamerón?
Intercambiamos muchos emojis con risas de todo tipo. Ésta es Cuba, amigos y amigas, a la que pretenden derrotar por hambre y necesidades.
¡Maldito imperialismo y sus secuaces!
Cuba Sí, Bloqueo, No.