
Cine para la denuncia y la resistencia
Agenda
(Anexos a la película Panther)

-Langston Hughes, 1902 / 1967 – EEUU
Proemio
Soy un negro:
Negro como la noche.
Negro como las fauces de mi África.
He sido un esclavo:
César me dijo que mantuviese limpios sus /
peldaños.
Yo le pulí las botas a Washington.
He sido un obrero:
Por mis manos las pirámides se levantaron.
Batí la mezcla para el Woolworth Building.
He sido un cantante:
Por todo el camino desde África a Georgia.
He llevado mis canciones de penas.
Yo inventé el ragtime.
He sido una víctima:
Los belgas cortaron mis manos en el Congo.
Me linchan ahora en Texas.
Yo soy un negro:
Negro como la noche es negra.
Negro como las fauces de mi África.

-Mohamed Alí (Cassius Clay)
1942 / 2026 – EEUU
A mí el COMUNISMO
nunca me hizo nada,
no me llamó negro,
no esclavizó a mis abuelos,
no me persiguió con capuchas
blancas para colgarme,
no me prohibió comer
en un restaurante,
ni me bajó de un bus
porque era de blancos,
no tengo razón
para estar en contra de ellos.

(Anexo a la película Desaparecido)
Será comentada el 1 de noviembre.
Luciano Durán Böger fue un escritor, poeta y novelista boliviano, nacido en 1904. En 1973, estando en Chile, por su condición de luchador político, fue detenido y recluido en el Estadio Nacional de la capital chilena.
A finales de ese año, con motivo del traslado de los reclusos bolivianos y sin saber hacía dónde serian llevados, pidió un papel para escribir un poema de despedida; no habiendo papel, lo escribió en un pañuelo que fue firmado por sus paisanos bolivianos. Luciano Durán sobrevivió a la reclusión y la tortura y el pañuelo, que pudo ser conservado por la esposa de uno de los prisioneros, hoy se exhibe en el Museo de la Memoria de Santiago de Chile.
-El Pañuelo
Adiós.
Ya nos vamos.
¿Volveremos
al punto de partida
de un 11 de septiembre? ¡No!
Ya nos vamos
hermanos chilenos
que nadie
siembre alegrías
sobre la sangre caliente
de las calles de Santiago.
Ya nos vamos
de aquí
de este encerrón colectivo;
dentro
de nuestro corazón boliviano
dos manos
se dan la mano
y el hambre
hecho dolor abrió una zanja profunda;
en nuestros pechos hermanos
se dan
un abrazo de adiós,
chilenos y bolivianos.