La victoria de los partisanos yugoslavos frente a nazis, chetniks, ustachas y colaboracionistas del fascismo.

Foto.Partisanos yugoslavos en combate.

Luchas, derrotas, victorias… Antifascistas

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Resistencia en Yugoslavia

Alemania, junto a tropas húngaras e italianas invadió Yugoslavia el 6 de abril de 1941. La derrota militar del ejército yugoslavo fue rápida porque el régimen se negó a armar a la población o aceptar la ayuda de la izquierda. En privado se admitía que el gobierno tenía menos miedo de los ocupantes que del pueblo, algo demostrado en la represión que sufrió la población de Belgrado. De hecho, los nacionalistas serbios, chetnikis, mientras caían las bombas sobre Belgrado se dedicaban a perseguir a los comunistas que eran los que estaban luchando contra la invasión.

Las potencias fascistas desmembraron Yugoslavia. Se estableció un Estado títere en Croacia y Bosnia Herzegovina bajo el feroz mando de los ustachas, las milicias de Pavelic; Eslovenia se dividió en zonas de influencia alemanas e italianas; Italia tomó Montenegro. Serbia, bajo la ocupación alemana y gobernada por el régimen colaboracionista de Nedic, cedió territorio a Hungría, Bulgaria y Albania.

Desde que los ejércitos fascistas llegaron a territorio yugoslavo, se empezaron a formar grupos de partisanos que lucharon para liberar el país. Por un lado los nacionalistas serbios, oficiales del ejército que combatía bajo el lema de “Con la fe en Dios, por el Rey y la Madre Patria”. El jefe de los Chetniks resumió el orden de prioridades de la siguiente manera: sus enemigos eran los partisanos, la Ustacha, los musulmanes y los croatas (en ese orden) y que solo cuando se hubiera deshecho de ellos volvería la atención a los alemanes e italianos. De hecho, las únicas acciones armadas que realizaron fueron contra los partisanos. El 1 de noviembre fuerzas chetniks atacaron los cuarteles de los partisanos de Uzice. Los partisanos contra-atacaron y los representantes de los chetniks fueron a pedir ayuda al jefe de inteligencia de los nazis para combatir el comunismo.

El movimiento partisano estaba liderado por el Partido Comunista de Yugoslavia (PCY). En 1940 solo contaba con 8.000 militantes pero tenían tras de sí una larga trayectoria de lucha. En la Conferencia clandestina del PCY en 1940, la sesión la abrió Pijade, un comunista que acababa de cumplir más de 14 años en prisión y campos de concentración. De los 101 delegados, el 80% había sido detenidos alguna vez.

La guerra no trajo consigo ningún descanso. Cuando Belgrado fue liberado en 1944, en una operación conjunta del Ejército Rojo y los partisanos, estos últimos no hallaron:«A ningún –literalmente a ninguno– miembro del Partido. Había miles de simpatizantes, incluso grupos de comunistas no afiliados, pero se había exterminado a los miembros del Partido en campos de concentración, en camiones-cámaras de gas y en campos de ejecución. En el campo de ejecución de Jajinici, noche tras noche –cada noche, durante tres años ymedio– cientos de rehenes y patriotas, la mayoría comunistas y simpatizantes habían sido ejecutados (…)»

Las pérdidas en Yugoslavia fueron numerosas. Más de 1,7 millones de muertos, que representaba el 11% de la población. En un enclave partisano, decían que era normal que a los hombres del pueblo se les reuniera en la iglesia local con la excusa de ofertas de trabajo de los oficiales italianos, y una vez allí, encerrados, mientras lanzaban latas de gasolina por las ventanas, se les prendía fuego y con ametralladoras rodeando la pira para que nadie escapase. La sangrienta Ustacha croata exhibió una ferocidad que horrorizó incluso a las autoridades alemanas e italianas.

Hacia finales de 1943, estaban combatiendo unos 300.000 partisanos que, con el apoyo de la mayoría de la población, controlaban la mayor parte del país. Pero el coste fue alto. Los partisanos ya habían perdido 305.000 hombres y más de 400.000 habían resultado heridos.

Pese a los nazis, a los chetniks, a los colaboracionistas y a la Ustacha, los partisanos triunfaron y consiguieron liberar Yugoslavia de las tropas fascistas.

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