
Muro de solidaridad y denuncias:
Pablo Hasel
El arte de resistir
INCENDIO
Se escuchan gritos desgarradores,
me asomo por la ventana
y veo que sale abundante humo
por la ventana de una celda
del módulo de enfrente.
Es la celda pegada
a la que habité cinco meses.
Otra vez alguien no ha soportado
todo lo que supone el encarcelamiento
y ha querido quemarlo.
Los angustiantes gritos no cesan,
también los de otros presos
a los que me sumo,
mientras pienso que a este paso
acabará asfixiado o quemado a lo bonzo.
El humo negro cubre la porción de cielo cercana,
una estampa que ilustra bien
lo que es esta maldita trituradora.
Aquí todos sabemos
cuánto simboliza ese colchón ardiendo.
El incendio interior
que precede a las llamas.
CUANDO LA NOCHE NO NOS COMA
Cuando la luna llena
no parezca la linterna
que busca el cadáver
de mi alegría nocturna,
para darle sepultura
en tu ausencia
con un ramo de espinas
que lo cubra.
Cuando el cielo estrellado
no parezca las hogueras de la inquisición
o las luces de neón de coches patrulla
atropellando a nuestra seguridad.
Cuando no recuerde a las farolas
de todas las calles
que no podemos recorrer juntos.
Cuando no nos coman las noches,
entonces las devoraremos
sin que las estrellas ardan en el estómago,
sin vomitar la luna que sabe a hambre,
sin cagar la oscuridad de no poder trepar
a nuestro pedazo de firmamento
ni recenar una y otra vez
el amargo vacío de la cama.
Las devoraremos a bocados
hasta quedar saciados
en un banquete que brinde
con cada mal trago que soportamos.
Masticando cada momento pendiente
que entre platos rotos acumulamos
saboreando la fortuna de tenernos al lado.
PLANES DE FUTURO
Repite a menudo que dejará la droga,
encontrará un trabajo, se centrará en su familia
y nunca volverá a la cárcel,
Como si repitiendo la mentira
que ni él mismo se cree,
pudiera engañarse para aliviar
la larga y pesada condena.
Pero su mirada no sabe mentir
porque ha visto demasiadas veces
que los planes de futuro
son frágiles como las promesas
de un toxicómano.
Por eso trama más atracos
y observa el patio que lo machaca
como quien sueña con curarse
sabiendo que tiene una enfermedad
terminal.