
Muro de solidaridad y denuncias
Los presos políticos escriben
Pablo Hasel, C.P. Lledoners, 8 de octubre del 2026.
LA INSTRUMENTALIZACIÓN OPORTUNISTA DE LAS PROTESTAS
La convocatoria electoral ha evidenciado la culminación de la maniobra oportunista del Gobierno para tratar de ganar votos a costa de la vivienda que tanto ha perjudicado. Tras prometer hasta la saciedad acabar con todos los desahucios, en sus ocho años y medio en la Moncloa se han ejecutado casi 300.000. Muchos de estos han provocado suicidios y una brutal represión amparada por el Gobierno. Pese a que pretendan vender que es cosa de las Comunidades donde gobierna el PP, Catalunya -gobernada por el PSC- bate el récord con el 25% de desahucios estatales. Los alquileres más disparados que nunca, como la carestía de la vida en general, tampoco han topado con medidas que faciliten el acceso.
Que a estas alturas el PSOE y sus muletas se erijan en defensores de este derecho, es intolerable. Nos toman por idiotas hablando como si no llevaran gobernando prácticamente una década. Para colmo, quieren colgarse la medalla de un decreto pírrico que ha sido fruto de la presión popular y que por iniciativa propia jamás habían impulsado. Que aun teniendo algún aspecto positivo a la hora de dificultar muchos desahucios (no todos), no incluya una considerable bajada de los alquileres, que continuará permitiendo el saqueo de gran parte del sueldo de los trabajadores; forzando a malvivir en habitaciones e incluso imposibilitándolo. Sin confrontar de verdad con el poder de los especuladores ni garantizar el derecho a la vivienda digna.
La coordinación oportunista con el Gobierno para tratar de aminorar la abstención que les preocupa tanto, pues se legitiman y lucran a base de votos, también ha sido descarada. Sus grandes medios de intoxicación y sus sindicatos CC.00 y UGT, han tratado de influir en las movilizaciones por la vivienda para que no desborden los cauces legales, no se señale al Régimen especulador en su conjunto y la necesidad de derribarlo para solucionar este y otros problemas, se extienda el conformismo con minúsculos parches y se acuda a las urnas a apoyar a los culpables de haber llegado a esta situación. Algo que no han logrado con amplios sectores que no tragan más vendidas de humo y que van a luchar de verdad.
Igual que los partiduchos de la «izquierda» vendida al capital se han ganado un enorme descrédito a pulso, sus serviles sindicatos CC.OO y UGT cada día tienen el desprecio de más trabajadores. Su convocatoria de huelga general el mismo día que el Gobierno anunciaba elecciones (como parte de su ayuda en la campaña), avalando y blanqueando las políticas de los falsos progresistas que no han dejado de restar poder adquisitivo mientras los oligarcas baten récords de beneficios, o vendiendo a los trabajadores en numerosos conflictos laborales, no puede arrancar las mejoras necesarias ni acercarlas.
Hoy «más que nunca» necesitamos recordar que todas las grandes conquistas en materia de derechos y libertades se han conseguido a base de persistentes luchas que han desbordado a quienes las impiden. Jamás votando a los culpables o sembrando ilusiones legalistas. Cosa que no significa que no sean necesarias también numerosas acciones pacíficas. Serán los luchadores quienes lo decidan en función de las necesidades o del contexto, no los tertulianos adinerados desde los platós o los charlatanes desde las cómodas poltronas institucionales. Los culpables no pueden dictarnos cómo oponer resistencia, pues entonces realmente no la opondríamos. Sus altavoces mediáticos tampoco, pues jamás hablarán bien de las luchas que pongan en serios apuros a sus amos.
El oportunismo gubernamental y de sus numerosos satélites y chiringuitos que les sirven, no se limita a la candente situación de la vivienda. También parasita otras luchas protagonistas como la solidaridad con Palestina -aunque hayan vendido y comprado más armas que nunca al sionismo- o la movilización antifascista -aunque perpetúen leyes fascistas y otorguen impunidad a los fascistas mientras reprimen con saña al antifascismo-. Cualquier tema que pueda reportarles votos lo tergiversan para calmar las calles, que no se combata la raíz y conducir a legitimar la farsa electoral. Sus machaconas y dañinas campañas nos exigen redoblar esfuerzos propagando la necesidad del boicot y de la organización obrera y popular al margen de las patas del Régimen.
El Gobierno también se prepara para instrumentalizar el hartazgo en las calles y recuperar el Gobierno si lo pierden. Saben, como lo sabe el resto del Estado, que se avecinan más estallidos sociales. Un contexto de hartazgo masivo que aún debe ponernos más las pilas para aprovechar la oportunidad e impedir que los oportunistas manipulen las movilizaciones. Sus políticos no merecen otra cosa que ser expulsados de estas, denunciando sus reiteradas fechorías. Cada vez que el Régimen teme perder el control en las calles, hace lo posible por anular el desarrollo de las luchas. Ahora y estos próximos años estarán en juego muchos avances y la importante batalla contra el oportunismo será clave, ligada al fortalecimiento de la alternativa consecuente.
