
Memoria histórica. Libros imprescindibles:
-‘País en ruinas. Historias enterradas de la España franquista, 1939-1975’
Aunque el 8 de agosto esta web ya dedicó lugar a la edición del libro, nos siguen llegando recomendaciones de lectura de ‘País en ruinas. Historias enterradas de la España franquista, 1939-1975’, de Alfredo González Ruibal. Y a los libros tan interesantes no hay que dejarlos sin sitio…
*Luz para las historias enterradas del franquismo
El autor presenta una magnífica obra, en la que no falta un muestra fotográfica de los hallazgos encontrados durante las investigaciones.
La palabra del alma es la memoria, dice el autor en la introducción de este muy recomendable libro ‘País en ruinas. Historias enterradas de la España franquista, 1939-1975’ (Editorial Crítica) en el que se escarba en las ruinas de la dictadura franquista, a la que Alfredo González Ruibal se viene dedicando desde hace veinte años en su calidad de antropólogo contemporáneo. Se trata de una historia minúscula en la que se revelan cuestiones mayúsculas de lo que fuimos y lo que somos.
Empieza González Ruibal por la última trinchera del final de la guerra civil española, más que la de la paz la de la victoria franquista. Para ello hay que situarse en la Ciudad Universitaria de Madrid, campo de batalla durante buena parte del conflicto. A través de la basura se puede conocer cómo vivieron, murieron y mataron los protagonistas de la lucha. También los restos de lo que quedó enterrado en el lugar donde se produjo la rendición oficial. El segundo capítulo lo dedica el autor a exponer sus investigaciones en algunos de los 300 campos de concentración que se calcula existieron en España tras la victoria de los sublevados. Madrigueras de hombres, las llama Ruibal. Las fosas sin nombre ocupan el siguiente capítulo, con la reseña de los objetos hallados que duelen y las exhumaciones por Dios y por España. El capítulo cuatro se abre con el título «La ruina. El paisaje de la posguerra» y en el mismo se hace balance de los años que van de 1939 a 1942, los más duros, y los que prosiguen hasta 1946, con numerosas muertes por inanición, epidemias y otras enfermedades. El autor estudia arqueológicamente la hambruna de ese periodo aciago y estudia cómo se vivía entre los escombros y en las cuevas, haciendo una estratigrafía de la miseria. Al destacamento de presos, obreros y familiares en el Valle de los Caídos dedica González Ruibal el quinto capítulo, para pasar en el siguiente a estudiar la guerrilla antifranquista en el monte, para lo cual investiga los lugares que habitaron los guerrilleros durante la posguerra en algunas zonas del país. Los tres últimos capítulos ofrecen una panorámica de las aldeas y la desaparición de las sociedades campesinas, así como una detallada descripción del expolio llevado a cabo por la familia del dictador en el Pazo de Meirás, con un último capítulo dedicado al chabolismo, consecuencia de la inmigración del campo a la ciudad, y que se prolongó hasta más allá de la dictadura.
El epílogo lleva por título País de tormentas y amapolas, donde dice que su propósito con su libro ha sido escribir una arqueología de la dignidad, no tratar de devolverla a nadie porque nunca la perdieron las personas de las que se habla.
La dignidad de Martina Barroso al tejer un zapatito de esparto para su sobrina, antes de ser fusilada. O la de José Alba, que se llevó una corbata nueva al lugar de su fusilamiento. La del enterrador Leoncio Badía, que ayudó a buscar los restos de los republicanos asesinados. La de los presos, la de las mujeres solas sacando adelante a sus familias, la de los campesinos emigrantes, la de los chabolistas…

*Me regalaron por mi cumpleaños el reciente libro de Alfredo González Ruibal ‘País en ruinas. Historias enterradas de la España franquista, 1939-1975’, porque saben que soy un verdadero interesado en la memoria histórica, su recuperación y su estudio.
Me situaba ante un escritor que lo hace como antropólogo, y que se iba a detener en intra-historias de la memoria de la guerra de España. El libro me ha encantado. Parte del análisis de un frasquito encontrado en una trinchera, o de una escudilla, o de un botón, o de un hueso de animal y te explica el tipo de alimentación que llevaban los soldados, de qué enfermedades padecían o que distracciones tenían. Del resto mínimo encontrado en un campo de concentración, a situar las escenas y vida cotidiana de tremendo sufrimiento. De qué empresarios se hicieron multimillonarios a base de la venta de brandy, ungüentos, explotación de presos, o tratos de Estado en muchos de los anchos terrenos de los victoriosos fascistas. El padecimiento de las familias de los encarcelados y represaliados, si vivían en chabolas, si contaron con fuego para calentarse o no, o los que murieron de hambre…
Un enfoque muy interesante, partiendo del minúsculo detalle analizado y contrastado a envolver el hallazgo de verdadera historia a todo detalle. Un campo desconocido en general, que a través del trabajo antropológico, te hace situarte en cómo vivieron y murieron los que dejaron aquellos restos hoy de enorme actualidad, en semanas sí o sí (meses, años) que se siguen descubriendo fosas con más asesinados por el fascismo. Memoria imprescindible. E.