
Muro de solidaridad y denuncia
Desarmando Indra: Organizaciones denuncian la apuesta militarista de Indra
Militantes de la campaña “Desarmando Indra”, apoyada por más de una cuarentena de organizaciones populares, ha intervenido en la Junta de Accionistas de Indra el pasado 3 de julio para denunciar el giro militarista de la empresa que continúa aumentando sus beneficios invirtiendo en armamento y tecnología bélica en un contexto de rearme e intensificación de los conflictos.
La acción ha consistido en un comunicado donde se cuestiona cómo la empresa se beneficia del clima de tensión y belicismo y alimenta las políticas de rearme y militarización que empeoran esta inestabilidad.
Desde la campaña también denuncian que varios de estos programas de armamento se han hecho con la participación de empresas sionistas o filiales, siendo el proyecto más destacado el vehículo de combate 8×8 Dragón, que cuenta con al menos cinco componentes procedentes de empresas israelíes. La falta de transparencia y la poca información disponible sobre el plan de desconexión de tecnología israelí hacen pensar que varios de estos grandes programas mantienen tecnología y/o participación de empresas israelíes o filiales de estas en España y en Europa. Supone una complicidad aún más directa de Indra con el Estado de Israel su participación en el proyecto Ayalon, un sistema de peaje inteligente en la autopista de Tel Aviv que promueve la movilidad israelí mientras restringe la Palestina.
Durante la acción se han planteado tres preguntas al Consejo de Administración de Indra, relativas a la sostenibilidad del modelo de crecimiento de la empresa, si la apuesta militar de la empresa comprometerá las operaciones civiles y si afectará a sus contratos con el sector público y, por último, las conexiones de la empresa con el complejo militar israelí y la complicidad con el genocidio del pueblo palestino.
Para acabar han recordado que “La ciudadanía igualmente puede plantear su oposición, ya que el mayor accionista de Indra es el Estado español”.
Esta fue la intervención que se llevó a cabo durante la junta de accionistas de Indra:
INTERVENCIÓN DE LA CAMPAÑA #DESARMANDOINDRA EN LA JUNTA DE ACCIONISTAS DE INDRA 2026
Buenos días.
Mi nombre es Judit y comparezco hoy en representación de la campaña Desarmando Indra, una iniciativa formada por organizaciones y personas comprometidas con la paz, los derechos humanos y la construcción de una sociedad más justa y segura.
Tengo 32 años.
Pertenezco a una generación que ha crecido encadenando crisis. Hemos vivido la crisis financiera, una pandemia mundial, una emergencia climática que solo parece ir a peor, guerras en Europa y Oriente Medio y el genocidio contra el pueblo palestino. Y, ahora,
asistimos a una nueva carrera armamentística que se nos presenta como algo inevitable.
Y precisamente por eso estoy hoy aquí.
En esta intervención no vamos a discutir los resultados económicos de esta empresa. Tampoco vamos a negar la gran capacidad tecnológica de Indra. Ni siquiera cuestionamos el hecho de que sus accionistas busquen una rentabilidad legítima para sus inversiones. Pero sí queremos reflexionar sobre qué significa prosperar gracias al aumento del gasto militar y a la expansión de la industria de la guerra.
Indra cerró el último ejercicio con importantes beneficios y una cartera de pedidos en crecimiento. Gran parte de esa evolución está vinculada al negocio de defensa, que se ha convertido en uno de los principales motores de la compañía.
El empuje del negocio militar de la empresa se concentra especialmente en sistemas de defensa aérea y espacial, vehículos y sistemas terrestres, y en aviones de combate como el Futuro Sistema Aéreo de Combate (FCAS) y el Eurofighter, además de áreas vinculadas a armamento y munición.
Ahora que nos acercamos a los 3 años de genocidio contra el pueblo palestino, consideramos que merece una mención específica la complicidad de Indra con el Estado de Israel, que es directa y evidente en el proyecto Ayalon, un sistema de peaje inteligente en la autopista de Tel Aviv que promueve la movilidad israelí mientras restringe la palestina.
Pero los lazos de Indra con Israel también son reconocibles en algunos grandes programas armamentísticos españoles, como el vehículo de combate 8x8 Dragón, que cuenta con al menos 5 componentes de tecnología israelí. Aunque estas dependencias no son estructurales y se supone que están siendo sustituidas en el marco del plan de desconexión de tecnología israelí iniciado en 2025, la poca información disponible hace pensar que varios de estos grandes programas mantienen tecnología y/o participación de empresas israelíes o filiales de estas en España y en Europa.
Además de su implicación directa en el negocio de la guerra, Indra se beneficia del creciente mercado de control fronterizo, un espacio donde se difuminan los límites entre seguridad civil y militar. Sus tecnologías de vigilancia, control y detección —como radares, sensores o inteligencia artificial aplicada a fronteras y movilidad— forman parte de un modelo de militarización del espacio fronterizo que no responde a criterios de derechos humanos ni a principios humanitarios, sino a una lógica de exclusión y disuasión.
Ni el dinero ni la tecnología son, como vemos, neutrales.
La misma capacidad de innovación que hoy se dirige a sistemas de armas, municiones, vigilancia o control fronterizo podría contribuir a afrontar algunos de los mayores desafíos de nuestro tiempo: la crisis medioambiental, la soberanía alimentaria, la protección civil, la prevención de desastres naturales, la movilidad sostenible o la adaptación de nuestras sociedades a un mundo cada vez más inestable.
¿Hacia dónde decide INDRA dirigir su talento e innovación? Esta reflexión no interpela únicamente al Consejo de Administración, sino también a quienes poseen acciones de esta compañía. Ustedes son propietarias y propietarios de una parte de Indra. Y, por tanto, también son corresponsables de la dirección que toma esta empresa. También invitamos a hacer esta reflexión a las trabajadoras y trabajadores de la compañía.
Tampoco olvidamos que el mayor accionista de Indra es el Estado español, con el 28% de sus acciones. Y que, por tanto, desde la ciudadanía también podemos plantear nuestra oposición a que esta empresa se dedique al negocio de las armas y las fronteras: No en nuestro nombre, no con nuestro dinero.
Durante los últimos años hemos escuchado una idea repetida una y otra vez: que Europa necesita rearmarse, que el gasto militar debe aumentar y que la industria de defensa representa una gran oportunidad económica. Pero conviene preguntarse si una sociedad es realmente más segura cuando invierte más en armas. La verdadera seguridad depende en realidad de otros factores: la justicia social, la educación, la sanidad, la vivienda, a cooperación internacional, la protección del medio ambiente o la garantía de los derechos humanos.
Las guerras generan enormes beneficios para algunas empresas, pero enormes costes para millones de personas. Y esos costes rara vez aparecen reflejados en las cuentas de resultados.
Por eso queremos formular tres preguntas al Consejo de Administración.
Primero:
¿Considera el Consejo que una empresa cuya expansión depende cada vez más del aumento del gasto militar mundial está construyendo un modelo de crecimiento sostenible para las próximas décadas?
Segunda:
¿Pone en peligro la producción civil de la empresa su decidida apuesta por el sector militar? ¿Podrían estar en riesgo por su implicación en el negocio de la guerra futuras contrataciones con el sector público?
Tercera:
¿En qué punto se encuentra la desconexión de la industria israelí? ¿Está Indra exenta de esponsabilidades y complicidades por su colaboración con empresas y filiales israelíes instrumentales en el genocidio en Gaza?
Permítanme terminar con esta reflexión: Cuando dentro de veinte o treinta años mi generación mire atrás y trate de entender las decisiones que se tomaron en este momento histórico, verá que había diferentes caminos posibles. Por un lado, quienes apostaban por el escenario distópico, alimentando una lógica de confrontación permanente y enriqueciéndose con ello. Y, por otro lado, quienes defendían que la innovación, el talento y los recursos podían y debían ponerse al servicio de la vida y de las personas. ¿En qué camino creen que están ustedes ahora?
Muchas gracias.
Las organizaciones que apoyan la intervención son:
- ADN (Autodefensa Noviolenta) Portal de la Pau Barcelona
- Alternativa Antimilitarista MOC
- Alternativas Noviolentas
- Asamblea Antimilitarista de Madrid
- Asamblea cántabra contra el rearme y la militarización
- Asociación de dinamización comunitaria El Telar
- Asociación Atenea Chamberí
- Asociación contra la exclusión Alambique
- Associació de veïns de Sentmenat
- Ateneo Cultural Utopía
- Aturem les guerres Girona
- Aturem les guerres Terrassa
- Aturemlesguerres.cat
- Baladre
- Barrios Por Palestina
- BDS Madrid
- BDS Murcia
- Centre Delàs d’Estudis per la Pau
- Canarias por Palestina
- Club de Amigos de la Unesco de Madrid (CAUM)
- CGT – MCLMEX
- CGT León
- Ciudadanía en pie de paz
- Coalició Prou Complicitat amb Israel
- Comité de Solidaridad con la Causa Árabe
- Conceyu Abiertu pola Paz
- CSA MANZA
- Desarma Madrid
- DonesXDones
- Ecologistas en Acción
- Emakumeok Gerraren Aurka – Mujeres Contra la Guerra
- Fundación Finanzas Éticas
- FundiPau
- Internacional de resistentes a la guerra
- Insumisas contra el Rearme Madrid
- Malgrat Acull
- Mujeres de Negro contra la guerra de Madrid
- Menorca por la paz
- NOVACT
- PIE (paz, igualdad, educación)
- Plataforma Menorca per la Pau
- Plataforma Solidaria con Palestina de Valladolid
- Red Solidaria Contra la Ocupación de Palestina (RESCOP)
- REDESSCAN
- Senda de Cuidados
- SOLdePAZ · Pachakuti
- SUDS – Associació Internacional de Solidaritat i Cooperació
- UNIPAU (Universitat Internacional de la Pau)
- Yayoflautas Madrid