
Muro de solidaridad y denuncia
Colectivos de vivienda y pro derechos humanos organizaron una marcha por la vivienda en Sevilla
El pasado 19 de junio centenares de sevillanos se manifestaron en la capital andaluza en defensa del derecho a la vivienda y para denunciar la subida de los precios, la falta de oferta de alquiler asequible y la proliferación de pisos de alquiler turístico. La manifestación, que partió del Parlamento con el lema “La vivienda nos cuesta la vida” ha sido impulsada por el Sindicato de Inquilinas, pero se sumaron otros colectivos, tanto de vivienda como de otros ámbitos como la defensa de los derechos humanos, y también varias asociaciones vecinales.
Según las entidades convocantes, la movilización buscaba visibilizar “las principales luchas y conflictos abiertos en la ciudad en torno a la problemática habitacional”, en un contexto que califican de creciente “saturación” del mercado y encarecimiento del acceso a la vivienda.
Entre los casos que confluyen en la protesta se sitúa el de las 102 viviendas en régimen de alquiler social de la avenida Jiménez Becerril, subastadas a un fondo de inversión tras la renuncia del Ayuntamiento a ejercer su derecho de tanteo y retracto.
También los vecinos de la calle Bordador Rodríguez Ojeda 7, donde se ha autorizado la construcción de nueve apartamentos turísticos en los bajos del edificio, pese a la oposición de los residentes. Situaciones similares, apuntan los convocantes, se repiten en otros puntos de la ciudad, como los bloques de Pinillos, en un contexto en el que los alojamientos turísticos han experimentado un fuerte crecimiento en los últimos años.
Las organizaciones convocantes sostienen que estos casos, y varios más en la ciudad, reflejan un modelo de mercado “orientado a la especulación” que está expulsando a la población residente y deteriorando las condiciones de vida. En este sentido, critican la actuación municipal, a la que acusan de “eludir su obligación de garantizar el derecho a la vivienda y la función social de la propiedad”.
No obstante, los colectivos subrayan su compromiso “inquebrantable con la clase trabajadora y las personas en situación de mayor vulnerabilidad”, que afrontan crecientes dificultades tanto para acceder a una vivienda digna como para mantener la estabilidad en sus hogares.

Tecnocasa obliga a sus clientes a pagar entre el 3% y 4% a su financiera
Los capitalistas continúan especulando e inventando nuevas formas de explotar a la clase obrera en cada oportunidad. La vivienda, como activo de especulación estrella en el Estado español sigue acumulando estafas y abusos por parte de todos los que se enriquecen en base a esta necesidad básica.
La inmobiliaria Tecnocasa ha sido denunciada por prácticas que tanto las asociaciones de consumidores como el Ministerio de Consumo consideran ilícitas. Esta práctica es forzar a los clientes que quieren comprar una vivienda a hipotecarse con Kiron, la financiera filial de la empresa. La empresa niega
Según cuenta un afectado por estas prácticas, al principio la comercial se lo sugirió de forma más sutil, pero llegó un punto en el que le negó ver el piso si no usaba los servicios de Kiron. Esos servicios obligatorios son la negociación de la hipoteca con un banco a cambio de unos honorarios de intermediación de entre el 3% y el 4% del valor total.
Desde Facua consideran que esta práctica constituye una cláusula abusiva, es decir, una cláusula que supone la limitación de los ya de por sí cercenados derechos que tiene un obrero cuando tiene que hipotecarse para tener un techo bajo el que vivir.
Por su parte Tecnocasa niega esta práctica e incluso afirman que “cualquier presión, imposición o vinculación […] es completamente contraria a la política de la compañía”. Pero varios testimonios contradicen a la empresa y apuntan a la presión que se les ejerció al poder perder el piso en caso de no firmar estas cláusulas.
Gracias a estas prácticas y a la especulación con la vivienda el grupo Tecnocasa facturó más de 35 millones de euros en 2024, con más de un millar de oficinas activas en el Estado español.