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Italia
Declaración de Alfredo Cospito como testigo en el juicio de seis solidarios
Con motivo de la segunda vista del juicio contra seis compañeros, acusados de una serie de hechos relacionados con la movilización contra el régimen 41 bis y la cadena perpetua, se escuchó como testigo de la defensa a Alfredo Cospito, mediante videoconferencia desde la prisión de Bancali1.
Para que las valiosas palabras de Alfredo resulten más legibles y puedan difundirse también fuera de esa sala, hemos reducido al mínimo todas las intervenciones de los demás interlocutores.
Alfredo comienza solicitando que le devuelvan la hoja con sus notas, que le fue confiscada por los guardias antes de conectarse. La jueza, tras preguntar al guardia si la confiscación se debía a disposiciones internas relacionadas con su régimen carcelario y obtener como respuesta un silencio embarazoso, acepta la solicitud de Alfredo y pide al guardia en cuestión que se la devuelva, ya que se trata de sus notas para el testimonio. Sin embargo, de hecho, no se le devolverán los apuntes. El abogado de los compañeros acusados le explica a Alfredo que ha sido designado como testigo de la defensa en este proceso, ya que sus condiciones de reclusión y su protesta han suscitado un acalorado debate público y los hechos imputados a los acusados se refieren a manifestaciones de cercanía y solidaridad hacia él. Por lo tanto, le hará algunas preguntas relativas precisamente a sus condiciones de reclusión y a la huelga de hambre que ha emprendido.
¿Cuánto tiempo lleva detenido y en qué régimen?
Llevo detenido desde 2011, pero son cuatro años, que acaban de cumplirse, en régimen 41 bis. Digamos que en mi vida he pasado por diversas formas de reclusión, desde la cárcel normal hasta la de alta seguridad. El 41 bis es la «degradación» de la prisión; aquí he visto su esencia misma, con el intento de aniquilar al individuo cortando todo tipo de comunicación. En alta seguridad estuve en Ferrara y luego en Terni. En 2022 me trasladaron directamente aquí, a Sassari, al 41 bis.
¿Decide en ese momento iniciar la huelga de hambre? ¿Por qué motivo?
Claro, casi de inmediato. Para explicar mis motivos, antes de nada me gustaría decir algo que, en mi opinión, es inherente a la pregunta que me ha hecho. En este momento, para mí es bastante emotivo estar aquí, porque la última vez que me quitaron la mordaza y la venda fue hace un año y medio, cuando pude ver los rostros amigos de mis compañeros, porque aquí el aislamiento es constante. Hace un año y medio, por aquel lado estaban Sara y Sandrone2 , que han fallecido, y precisamente este aislamiento ni siquiera me permite expresar mi solidaridad con todos esos compañeros que querían a Sandrone y a Sara, así que les transmito toda mi solidaridad. Es la única forma, por ejemplo, que tengo de expresar esto, porque aquí el aislamiento es total, absolutamente total. Por ejemplo, en el 41 bis hay secciones de cuatro personas, de cuatro celdas aisladas. Hay personas que cumplen cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional aquí dentro que, durante años y años, ya no ven la hierba, ni un árbol; es realmente algo bastante traumático, pero lo que realmente me llevó a iniciar la huelga de hambre es que este tipo de estado de excepción que es el 41 bis se está convirtiendo realmente en la norma… un instrumento en manos del Estado. Para entender por qué empecé la huelga de hambre, hay que entender, tener una mínima idea de qué es este sistema carcelario. Para que os hagáis una idea: en este momento, solo para llegar a esta celda he tenido que atravesar unos pasillos, como en “La milla verde”, donde hay un guardia que grita «Hombre muerto caminando». Aquí pasa lo mismo: mientras camino por el pasillo que está en las profundidades, bajo el nivel del suelo, los guardias que van a tu lado gritan «Primera, segunda…» porque, mientras cruzas el pasillo, no debes ver a ningún ser humano, nadie debe hablarte. Hay secciones de aislamiento que nunca había visto en mi vida, en toda la experiencia carcelaria que he vivido. Cada sección tiene solo cuatro celdas y solo puedes relacionarte con cuatro personas cuando sales al patio. El patio es una piscina de cemento con barras de hierro que ni siquiera te dejan ver el cielo. Por lo general, las personas que están en el 41 bis después de tantos años son personas alienadas, ya no tienen ganas de hablar, ni siquiera salen de la prisión. Lo que realmente me impactó y me llevó a hacer la huelga es ver a las personas aquí dentro para las que, de verdad, la cadena perpetua es cadena perpetua. Son personas que, desde hace veinte años que llevan aquí dentro, realmente nunca han visto un árbol, nunca han visto un hilo de hierba. Es una sensación realmente aterradora, la censura es total; en mi caso, la censura, el sentido del 41 bis, es precisamente no dejarte hablar, no dejarte escribir y ni siquiera leer. Obviamente, tengo que pasar por un sinfín de trámites para conseguir un libro. Incluso para poder escuchar música me llevó dos años conseguir, a través de todo un proceso, la posibilidad de tener un reproductor de CD. Intentan impedirme escuchar la música que escucho porque dicen que va en contra del patriarcado, que son canciones que exaltan el feminismo, así que presentan recurso tras recurso para impedirme escuchar música o leer libros.
¿Cuánto duró su huelga de hambre?
Creo que mi huelga de hambre duró meses, exactamente ciento sesenta días [en realidad duró desde el 20 de octubre de 2022 hasta el 19 de abril de 2023, es decir, unos ciento ochenta días]. Después de bastante tiempo me llevaron a Opera, por mi estado de salud, porque allí hay un pabellón médico. Allí me di cuenta de la situación. Estaba lleno de personas mayores, casi todas con Alzheimer que ni siquiera recordaban quiénes eran o dónde estaban, todas en régimen 41 bis, que iban por ahí en silla de ruedas, con catéter, meándose y cagándose encima. Pero entendámonos bien, si de verdad queréis saber los motivos de la huelga: yo tenía casi la certeza de que me impondrían cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional y, gracias a las manifestaciones de los compañeros fuera y a su movilización, de alguna manera se vieron obligados a quitármela, porque era realmente absurdo. Me habían condenado a cadena perpetua por una serie de atentados demostrativos. Lo que más me motivó y me hizo arriesgar la vida casi hasta el final fue que ellos quieren extender y convertir este estado de excepción en una norma. La militarización en este periodo de guerra se ve de forma realmente evidente aquí y querían extenderla aún más. Ya hay compañeros de las Brigadas Rojas, tres compañeros en el 413, pero querían extenderlo al movimiento y empezaron conmigo, con el anarquista, porque es más fácil luego, una vez que me meten a mí, empezar a ampliarlo. Así que me dije: «Es una cuestión de supervivencia», intenté bloquear este proceso que se había iniciado y en ese momento me pareció que se había bloqueado, y de hecho así es. Ahora el 41 bis se mantiene con las restricciones que tiene, pero últimamente he visto aumentar el número de personas que entran aquí por motivos incluso bastante insignificantes, he visto a gente entrar porque tenían el móvil en la Alta Seguridad o… ya no están esos «jefes» que había antes.

Tras la huelga de hambre, ¿ha notado un endurecimiento adicional de las condiciones de reclusión?
En mi opinión, sin duda ha habido represalias. Pero durante el periodo de la huelga, esas represalias se habían atenuado. Me llegaba un montón de correo, pero eso depende de la atención de los medios. He observado muchos fenómenos dentro del 41 bis, relacionados también con mi lucha. Lo primero de lo que me di cuenta es de la influencia que este Gobierno, a través de Delmastro, ha tenido tanto sobre la voluntad de la DAP4 como sobre la dirección de la prisión. Por ejemplo, sabiendo que iban a venir unos parlamentarios a reunirse conmigo, desde su perspectiva miserablemente política, para utilizar el 41 bis como herramienta propia, unos días antes de que llegaran estos parlamentarios me trasladaron a otra sección donde había jefes, para poder luego echármelo en cara, porque donde yo estaba antes había personas de mucho menor calibre. Luego, gracias a haberme encontrado con estos personajes —entre los primeros en entrar en el 41 bis—, me di cuenta de que el 41 bis, al menos al principio, no servía tanto para impedir que los presos se comunicaran con el exterior, sino para silenciar a aquellas personas que habían tenido relaciones con el Estado italiano en el pasado, con el que habían hecho acuerdos, acuerdos que a menudo no se respetaron y ahora los han enterrado aquí dentro para que no hablen. Empecé la huelga de hambre cuando me di cuenta del absurdo mecanismo en el que me encontraba, que, además de ser liberticida, utiliza a las personas como instrumentos políticos para atacar a una corriente u otra… en fin, ese es el motivo.
Me gustaría preguntarle si actualmente recibe cartas o puede escribir cartas
En este momento ya no recibo cartas. Antes me las notificaban, me las confiscaban y no me las entregaban; ahora, en cambio, ni siquiera me las notifican, desaparecen. Estoy seguro de que llegan, pero no… eh, hace meses que no recibo ninguna. Ahora he recibido una del año pasado, de diciembre de 2025.
En cuanto a la posibilidad de leer, ¿ha solicitado libros y se le han denegado, incluso los que figuran en la lista de la que podría elegir? Esto, digamos, es un hecho que conozco porque se ha hecho público.
Vaya, esto no lo sabía, gracias… porque el aislamiento aquí dentro es considerable. Sí, últimamente me bloquean los libros. Entonces les explico: aquí existe la posibilidad de obtener libros de la biblioteca, la pequeña biblioteca de la sección 41bis; esos me los dan. Luego, al cabo de unos años, conseguí también poder acceder a la biblioteca central de la prisión. He obtenido dos veces libros de esta biblioteca; después de eso, mis solicitudes ya no fueron atendidas, fueron ignoradas; de hecho, presenté una demanda. Cuando compro libros, de vez en cuando me los bloquean; por ejemplo, últimamente me han bloqueado un libro sobre mecánica cuántica y otro sobre las siete herejías de los inicios del cristianismo. Parecen vengas, pero se echan la culpa unos a otros: el comandante dice que la culpa es de la directora, la directora probablemente dirá que es del DAP, así que no se sabe. Puedo decir que, en mi opinión, claramente son represalias; puedo decir que no tienen ganas de comprarlos, pero en realidad aquí se compran libros. El objetivo es agotarte, aislarte totalmente; empezaron cortándome por completo cualquier tipo de comunicación con el exterior y ahora incluso intentan impedirte leer libros. Tienes que estar ahí delante de la tele como un idiota las 24 horas del día o aprovechar los libros de la biblioteca, que son muy pocos. Incluso cuando pides algo al tribunal de vigilancia, que al final, después de mucho tiempo, un año o dos, consigues, a veces ni siquiera se respetan las resoluciones del tribunal. Tuve que luchar cuatro años para conseguir la suscripción a «Le Scienze»5. Pero esto forma parte de ese mecanismo de aislamiento que para mí es importante, es fundamental respecto a este tipo de encarcelamiento que tiene como objetivo la tortura. Aquí dentro se mete a la gente simplemente para hacerla hablar, por lo que hay que torturarla de esta manera; es algo que, al parecer, también reconoce la Unión Europea. Son leyes especiales elaboradas en un periodo determinado que ahora se están convirtiendo en norma. Y la razón es que, en determinados momentos, una democracia tenderá a convertirse más en una «democratura»6, porque estas leyes están empezando a adoptarse. Me la han aplicado a mí, se la aplicaron en el pasado a los compañeros de las BR, luego empezarán a traer aquí a los de la Alta Seguridad, están empezando a construir cárceles en Cerdeña, Cerdeña ya está militarizada, quieren construir otras 41. Así que es como un cáncer en el interior. Incluso los propios juristas, yo no creo en ese tipo de… pero incluso los propios juristas dicen que el 41 bis es una anomalía que está causando estragos. Y mi huelga de hambre fue una forma de llamar la atención. Lamento que muchos compañeros estén ahora cumpliendo condenas y se enfrenten a meses y meses de cárcel, años de cárcel, pero realmente creo que vale la pena frente a lo que está haciendo el Estado; es un punto verdaderamente importante porque es un arma letal en manos de un Estado. Aquí dentro, por ejemplo, la hoja de parra de la Constitución, de la democracia de derecho, no existe. Aquí, ¿qué es la democracia? Está claro, es evidente: es una cuestión de fuerza, el más fuerte vence al más débil. Aquí no tienes derechos, solo tienes prohibiciones, y ni siquiera se respetan esos pocos derechos que tienes porque se aferran a la burocracia… Por ejemplo, ahora, para prohibirme la lectura de libros, se están inventando que tienen que controlar los libros, pero son ellos mismos los que van a comprarlos, porque aquí no se pueden recibir libros por correo, así que saben perfectamente que los libros que ellos mismos compran en la librería no contienen mensajes, simplemente sirve para desgastarme. Luego, claramente, hay un enfrentamiento entre yo y la institución, el DAP y también este gobierno, que claramente se encarga de que haya represalias, presiones… Este gobierno y seguramente el que venga después, porque nadie cuestiona el 41 porque es fundamental. Disculpen la confusión, pero al no tener la hoja… que al cabo de un tiempo el 41 te atontará, porque el aislamiento al cabo de un tiempo… siempre hablas de las mismas cosas.
¿Ha percibido que las manifestaciones de solidaridad desde el exterior han aportado de alguna manera una contribución también en el interior y también a su situación?
Sí, en mi caso puedo decir tranquilamente que me ha salvado la vida. Ahora tengo una pena que terminará cuando tenga 72 años. Si no hubiera habido toda esa presión fuera, me habrían confirmado tranquilamente la cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, que era algo absolutamente seguro; la atención mediática hizo que no pudieran jugar tan sucio. La situación dentro de la cárcel ha seguido siendo exactamente la misma, pero está bien, no es que me queje, en el sentido de que aquí, de todos modos, he decidido luchar también por los demás que están aquí dentro y que no tienen voz, que ni siquiera pueden expresar ideas. La vida de un preso anarquista consiste siempre en intentar cambiar las cosas también para los demás, y yo no hago distinciones entre un mafioso o un traficante… para mí, un preso es un preso. Así que, en mi opinión, es un problema que nos afecta a todos un poco porque, si esto se extiende, el objetivo es utilizarlo luego cuando sea necesario, para reprimir los movimientos sociales; esto es tan evidente… Y, en cualquier caso, saludo a todos los compañeros que están a mi lado.
Actualmente le han renovado el 41 bis. ¿Cómo se siente y qué tipo de comunicación ha recibido al respecto? ¿Qué noticias del exterior —incluso a través de periódicos u otros medios— ha podido recibir?
Lo extraño es que me han renovado el 41 bis con un montón de casi noventa hojas; incluso a los «superjefes» se lo suelen renovar con dos paginitas. Aquí todos están sorprendidos porque es la mayor reconfirmación de la historia del 41 bis, ni siquiera a Totò Riina7 le hicieron ochenta páginas… Prácticamente, el Estado italiano me ha puesto al día con estas hojas de todas las luchas que ha habido en el mundo y de las que yo no sabía nada. Porque el objetivo del 41 bis es el aislamiento, mientras que, gracias a Piantedosi8, en Nordio9 hay precisamente una actualización detallada de todas las acciones que han tenido lugar, en Indonesia, la solidaridad que me han brindado… un poco de todo, el compañero en Grecia que ha fallecido, al que expreso mi solidaridad, como a todos los compañeros griegos. Cosas de las que aquí dentro estaba absolutamente al margen. Esto para que se entiendan las contradicciones de este sistema. En mi caso, en lugar de aislarme del contexto, de alguna manera me han hecho aún más peligroso, creo, para el sistema. Han exaltado mi figura, me han servido de caja de resonancia. Porque cuando estaba en AS10 tenía contacto con los compañeros, pero no tenía una influencia tan fuerte. Desde que estoy en el 41bis, en cambio… bueno, esto es algo bueno del 41, mis palabras han tenido más repercusión, así que en mi caso hay un poco de este paradojo. Paradojo que incluso está escrito en los documentos que he leído. La última vez que discutieron el 41 dieron opiniones positivas para que saliera, después se reconfirmó, en mi opinión, como represalia, y ahora que mis palabras circulan dicen que tengo una mayor influencia; no sé qué entienden ellos por influencia respecto a los anarquistas, dado que nosotros razonamos individualmente… en fin, dicen que tengo una mayor influencia, así que aunque antes no era peligroso, ahora el 41 me ha convertido en peligroso… En fin, el perro que se muerde la cola. De todos modos, en comparación con todos los que están en el 41 ahora y también en el pasado, he tenido el expediente informativo más extenso que he visto nunca; lo han dicho tanto quien me lo entregó, como los demás reclusos con los que he hablado, y los abogados. Es algo bastante indicativo de en qué se ha convertido el 41, una especie de envoltura vacía que ya ni siquiera saben para qué sirve… Sirve, sí, sirve como un arma a su disposición para cuando cambien las condiciones sociales y entonces puedan censurar qualquier tipo de disidencia. Porque en mi caso no hay duda de que estoy aquí dentro simplemente por lo que digo, no por lo que hago, es decir, por mis palabras.
- Prisión donde está detenido Alfredo, a pocos kilómetros de Sassari en Cerdeña ↩︎
- Sara y Sandro son dos compañeros anarquistas muertos preparando una acción el pasado 26 de
marzo ↩︎ - Nadia Desdemona Lioce, Marco Mezzasalma, Roberto Morandi ↩︎
- DAP, Departimiento de la Administración Penitenciaria ↩︎
- Revista de divulgación científica ↩︎
- Juego de palabras de dictadura y democracia ↩︎
- Antiguo jefe de la mafia, condenado por 26 veces a cadena perpetua, murió en la cárcel en el 2017 ↩︎
- Ministro del Interior de Italia ↩︎
- Ministro de la Justicia de Italia ↩︎
- AS, modulo de Alta Seguridad, después hay el 41 bis ↩︎
Esperando que no tardando mucho los revolucionarios anarquistas y comunistas de la Península ibérica empecemos a organizarnos,al menos,en el frente antirrepresivo…Por un frente revolucionario internacional! Salud Compañeros y Camaradas! Lucha de clases y no clases de luchas! Gabriel Pombo