
Cine para la denuncia y la resistencia:
(Anexo a la película La Séptima Cruz)
Recomendada el pasado 17 de mayo.

Para cuando los alemanes invadieron Polonia en septiembre de 1939 y desataron la Segunda Guerra Mundial, ya había seis campos de concentración en el denominado Gran Reich Alemán: Dachau (fundado en 1933), Sachsenhausen (1936), Buchenwald (1937), Flossenburg, en el noreste de Bavaria, cerca de la frontera checa (1938), Mauthausen, cerca de Linz, Austria (1938) y Ravensbrück, el campo para mujeres que se estableció en la provincia de Brandenburg, al sureste de Berlín (1939), después de la disolución de Lichtenburg.
Los nazis alemanes crearon estas instalaciones de detención para encarcelar y eliminar a los que consideraban “enemigos del Estado”. La mayoría de los prisioneros de estos campos de concentración, como del que se fugaron los prisioneros de La Séptima Cruz, eran comunistas alemanes, socialistas, socialdemócratas, gitanos, testigos de Jehová, homosexuales, clérigos cristianos y personas acusadas de un comportamiento calificado por los nazis de “asocial” o “anormal”.
