
Muro de solidaridad y denuncias:
-Más asesinados identificados.
Identificadas dos víctimas del franquismo tras los análisis genéticos en Castuera (Badajoz)
El proyecto de identificación de restos exhumados en las fosas clandestinas del cementerio de Castuera ha logrado poner nombre y apellidos a dos víctimas de la represión franquista: Antonio Holguín León, vecino de la localidad, y Julián Gil Mera, natural de Villanueva de la Serena.
La identificación ha sido el resultado de una primera fase iniciada con la recogida de muestras biológicas de restos exhumados en un periodo que abarca desde 2011 hasta 2022. Estas muestras fueron contrastadas con el ADN de familiares de referencia facilitados por Amecadec.
La sistematización de datos ante mortem y post mortem ha sido fundamental para arrojar luz en un contexto especialmente difícil. Castuera fue un epicentro de la represión, albergando una prisión de Partido Judicial y uno de los campos de concentración más importantes de la España franquista, donde se estima que fueron asesinadas más de 300 personas durante la contienda y la posguerra.
Tras la confirmación de los resultados, el Consistorio del pueblo ha informado que ya se encuentra en contacto con las familias de Antonio y Julián para organizar la entrega de los restos y proceder a su dignificación.

-La exhumación de la fosa común del cementerio de Vegueta llama a la puerta del Gobierno de Canarias.
La Agrupación de Familiares de la Fosa Común del Cementerio de Vegueta llama a la puerta de Fernando Clavijo pidiendo que el Gobierno de Canarias actúe ante su demanda de exhumar los cuarteles cinco y seis del camposanto de Las Palmas, donde, aseguran, tienen evidencias de la presencia de los restos de un centenar de demócratas asesinados por el franquismo.
Con esa intención registraron un escrito en la sede de Presidencia en Las Palmas de Gran Canaria, abrigado por la firma de 32 colectivos y arropado por el estudio histórico que concluye que en el cementerio más antiguo de Las Palmas de Gran Canaria se encuentra la sepultura de sus descendientes desaparecidos hace ya 90 años.
El portavoz de la agrupación de Familiares de la Fosa Común del Cementerio de Vegueta expuso que el colectivo está dañado por el silencio que reciben: «Hemos mandando documentación e informes a todas las autoridades competentes y nadie se ha dignado a decir algo. Todas las administraciones tienen la obligación de hacer algo. Ya que hay ahora una comisión democrática canaria a ver qué es lo que hace».
Además de los trabajos realizados por la Asociación Científica ArqueoAntro, que recibió el encargo de estudiar la posibilidad de que en el camposanto capitalino residieran esos restos, los familiares han sumado a su lucha el trabajo realizado por Víctor Manuel Martínez Perera, estudiante del Grado de Historia y Patrimonio de la Universidad de Burgos y familiar de Pedro Perdomo Pérez, el Topo de La Isleta, que en su búsqueda en los documentos de la época concluye que hay evidencias de la presencia de los restos de los represaliados en Vegueta.
Canarias7.es

-Endémico amor
«(…) Estábamos hablando en ese momento en clase de los pisos de vegetación de las Islas Canarias, de como el termófilo podía en ciertas zonas mezclarse con la laurisilva, de la niebla que inundaba la antigua selva Doramas y cubría de un agua fresca y natural esas laderas coloradas y mágicas de la antigua isla redonda.
En ese momento se escuchó afuera el bullicio, la llegada de los coches negros de los caciques tomateros del sur, Don Ramón dijo que estuviéramos tranquilos, que no pasaba nada, pero los vimos a los hombres de azul como se bajaban de los coches y se tambaleaban muy borrachos por los efectos del ron de caña.
El maestro siguió impartiendo la clase, nos habló de como en las islas había especies vegetales únicas en el mundo, nos explicó lo que era un endémismo, como en donde habíamos nacido existían otros seres vivos que no se daban en ninguna parte del planeta.
Pero todo se interrumpió, de un patadón tiraron la puerta de la escuelita al suelo. Las niñas y los niños corrimos todos atemorizados hacia Don Ramón, que inmóvil en su silla junto a la pizarra miraba a los falangistas sin casi inmutarse:
-Se acabó la clase maricón- dijo el jefe falangista Juan Barber.
Todos llorábamos al ver aquellos hombres armados que amarraron con sogas de pitera las muñecas del profesor a la espalda.
Don Ramón nos pedía tranquilidad, que no nos asustáramos decía con su acento andaluz:
-Qué no pasa nada mis niños, estos señores solo quieren hablar conmigo, no os asustéis, en breve volveré-
Los fascistas lo sacaron delante de la escuela y lo arrodillaron ante un crucifijo enorme que traía en sus manos el párroco de Santa Lucía.
Luego empezaron a pegarle con las porras de madera, hasta dejarlo en el suelo sin conocimiento en un charco de sangre. Las niñas y niños mirábamos todo desde la puerta, eramos pocos alumnos, no más de diez los que asistíamos en aquel pago, la mayoría teníamos que trabajar con nuestros padres casi desde que cumplíamos los cinco años.
Don Ramón recuperó el sentido cuando lo llevaban andando hasta uno de los coches de los ingleses. Tenía el rostro lleno de sangre, solo nos dijo:
-Recuerden endémica es la palabra que define lo que es único en un territorio libre-
No lo volvimos a ver, con los años supimos que lo habían tirado en un pozo del barranco de Tirajana, ahí seguirá con su humilde traje y sus remiendos en los pantalones grises, tal vez siga enseñando a los empobrecidos en algún lugar del universo…»
Testimonio de Rita Hernández Santiago, vecina en su infancia de Cercados de Araña y Mogán entre los años 1924-1938.
Publicado en el libro de Francisco González Tejera, “Fragmentos de rebelión” (2021).