
La intervención del Frente Anti-imperialista de Turquía comenzó con un comunicado de TAYAD, la Asociación por la Solidaridad y el Auxilio a Familias de Presos Políticos.

Camaradas:
Saludos a todos los amigos y camaradas de todo el mundo que resisten y luchan, y que no se rinden ante los ataques del imperialismo dirigidos a la subyugación y el exterminio.
Donde existe la conciencia para resistir y la determinación de actuar por esa conciencia, hay esperanza. La victoria se vuelve inevitable.
Repelimos el ataque del imperialismo de dividir, fragmentar, cercar y destruir mediante las celdas de aislamiento de tipo F, dando a cambio122 mártires y cientos de veteranos. Resistimos produciendo, y producimos resistiendo. Añadimos decenas de nuevos hitos a nuestra marcha revolucionaria. Y, lo más importante, a pesar de sus intentos de volvernos locos, incluso estando solos en las celdas pozo, aprendimos a convertirnos en una organización. Hoy, cada uno de nuestros compañeros resiste en las celdas pozo con esta conciencia y alcanza nuevas victorias. Con esta convicción y esta conciencia, hemos conseguido exactamente 41 nuevas victorias contra las celdas pozo en cuatro años.
Nuestra tradición de resistencia y victoria continúa.
Repelimos cada ataque dirigido por el imperialismo contra los revolucionarios de Turquía con el objetivo de asfixiar la revolución de Anatolia. Estas victorias no nos pertenecen solo a nosotros, sino también a todos los pueblos del mundo que resisten en el camino de la revolución. También pertenecen a Pablo Hasél y María José Baños, que están a nuestro lado en cada acto de resistencia.
Creemos que las presiones impuestas sobre Pablo Hasél y María José Baños también serán superadas mediante la solidaridad. La resistencia de Pablo y María es nuestra resistencia. Sus victorias serán nuestras victorias. Respeto y amor infinitos a todos los pueblos del mundo que resisten y a todos nuestros amigos cuyos corazones laten con la resistencia

Este comunicado fue continuado por la charla del ponente del Frente Anti-imperialista, que fue la siguiente:
Camaradas, revolucionarios, luchadores, familias de los presos, y todo aquel que aún cree que es posible otro sistema opuesto al imperialismo.
Hoy estoy aquí no como un teórico que ha leído sobre la represión en los libros. He venido como alguien que ha compartido y todavía comparte y amplifica las experiencias de aquellos que están en celdas de aislamiento. Que ha visto como camaradas convierten sus cuerpos en armas. Que recibe cartas de presos políticos cuyo único crimen ha sido negarse a rendir su dignidad.
Y estoy aquí porque he aprendido una verdad, una verdad simple, brutal y liberadora, de años de lucha contra el estado fascista y de décadas de lucha revolucionaria contra el imperialismo.
La verdad es que la misma mano que te encierra en una celda de aislamiento es la que tira bombas en Gaza. La mente que diseñó las prisiones de aislamiento de tipo F en Turquía es la misma que escribió las Directrices de Concepto Estratégico de la OTAN. El capitalismo que te explota laboralmente es el mismo estado fascista que tortura a tu camarada.
No hay un enemigo para los comunistas en el Estado español y otro para los presos palestinos y los presos revolucionarios en Turquía. No hay un enemigo para los luchadores antifascistas y antiimperialistas y otro para los revolucionarios en huelga de hambre en Alemania. No hay un enemigo para la madre en ayuno hasta la muerte y otro para el hombre con un 96 por ciento de discapacidad al que le niegan su catéter en prisión.
Hay un enemigo. Un sistema. Un aparato.
Su nombre político es imperialismo. Su puño militar es la OTAN. Su motor económico es el capitalismo. Y el rostro que vemos a diario en nuestras prisiones, en nuestras calles y en nuestras mentes es el estado fascista.
Hoy hablaré sobre cómo nos apoyamos en nuestra propia historia, en nuestros mártires, nuestros cuerpos; sobre cómo la opresión que afrontamos como socialistas y revolucionarios marxistas-leninistas proviene del mismo origen. Y por lo tanto, nuestra lucha debe ser una. Nuestra unidad no es un lujo, es una condición necesaria para la victoria.
Empecemos con la confesión de nuestro propio enemigo.
En 1949, tras la Segunda Guerra de Partición Imperialista, los Estados Unidos y sus aliados fundaron la OTAN. Dijeron que era una “alianza defensiva”. Pero ¿contra quién? Contra la Unión Soviética. Contra el socialismo. Contra la misma idea de que los trabajadores pueden poseer los medios de producción y el pueblo puede ser libre de la explotación.
La OTAN se fundó por miedo. Miedo al socialismo. Miedo a un sexto del mundo que ya se había vuelto socialista tras la Primera Guerra Imperialista. Miedo a que un tercio se volviese socialista tras la segunda. Miedo a que el ejército rojo había tomado Berlín y derrotado al fascismo que el propio imperialismo había financiado y armado.
Por eso fundaron la OTAN. Y nunca la han disuelto, aun cuando la Unión Soviética fue destruída por el revisionismo en 1991. No. La expandieron. De 12 países a 32, ahora más. Entraron en los antiguos países soviéticos; Polonia, Hungría, República Checa, Bulgaria, Rumanía, los países Bálticos, y los convirtieron en sus nuevas colonias.
Por qué? Porque, como admitieron en su propia reunión de Octubre de 1997, una reunión titulada “La OTAN y la seguridad en el siglo 21, una visión real”, determinaron que “El siglo 21 será el siglo de los alzamientos”
Y pusieron nombre a su mayor peligro. No fue Rusia. Ni China. Ni el terrorismo como ellos lo definen. Organizaciones revolucionarias. Prohibieron las organizaciones y pusieron precio a las cabezas de los líderes revolucionarios.
Ellos lo sabían. Sabían que el socialismo no había muerto. Sabían que el proletariado no abandonará la palestra de la historia antes de completar su tarea histórica. Y se prepararon para un siglo de guerra contra nosotros.
Pero la OTAN no solo lucha con bombas. Escuchad lo que escribieron en 1956. Los “Tres hombres sabios”, los ministros de exteriores de Canadá, Italia y Noruega, redactaron un informe llamado “Cooperación no militar en la OTAN”.
Y en ese informe confiesan algo extraordinario. Escribieron, y cito literalmente:
“Fortalecer la consejería política y la cooperación económica, desarrollo de recursos, progreso en educación y concienciación pública - estas áreas serán tan importantes, o incluso más importantes, para mantener la seguridad de una nación o un alianza como la construcción de un buque de guerra o el equipamiento de un ejército”
¿Entendéis lo que dicen? Lo que están diciendo es: No necesitamos solo bombas. Necesitamos capturar sus mentes. Necesitamos corromper su cultura. Necesitamos hacer que la gente crea que el sistema no puede cambiar.
Escribieron: “La mejor respuesta a las mentiras del comunismo es la demostración constante de la superioridad de nuestras instituciones.”
Y escribieron, por miedo: “La debilitación y eventual disolución de la OTAN continúa siendo un importante objetivo de los comunistas. Por lo tanto, debemos mantenernos en guardia.
Camaradas, amigos, esto fue escrito en 1956. Stalin había muerto tres años antes. Y seguían estando aterrorizados. Porque hasta muerto, Stalin representaba lo que no habían podido derrotar: un mundo donde la explotación ha sido abolida, donde la clase obrera gobierna, donde la dignidad no es un privilegio si no un derecho.
Y ahora quiero que recordéis una directriz concreta de la OTAN. Porque esta directriz no es abstracta. Está escrita con la sangre de nuestros mártires.
Esta directriz fue tomada en 1988 por el comité anti-terrorismo de la OTAN. La directriz fue llamada: “Aislamiento y rehabilitación de aquellos con conexiones políticas en las prisiones.”
¿A qué se referían en la práctica? Significaba: Destruir al revolucionario. Separarlo de sus camaradas. Ponerlo en prisiones de tipo F, celdas diseñadas para una persona, sin contacto, sin aire fresco, sin luz del sol, sin libros, sin política, sin esperanza. Y entonces darles una elección: “O cambias tus ideas, o la muerte”.
Esta directriz es de la OTAN. No una decisión aislada de un régimen fascista local. De la OTAN.
¿Y cómo respondimos ante esa directriz?
Respondimos con ayunos hasta la muerte.
Entre el 2000 y el 2007 nuestros camaradas en las prisiones turcas llevaron a cabo la huelga de hambre más larga de la historia. 122 revolucionarios perdieron la vida. Murieron no porque quisieran. Murieron porque se negaron a vivir sin dignidad. Se negaron a aceptar la orden de la OTAN de “cambiar sus ideas”.
Uno de esos mártires fue Gülsüman Dönmez. Ella no era una presa. Era una madre. Miembro de TAYAD, la Asociación por la Solidaridad y el Auxilio a las Familias de Presos Políticos. En el día 147 de su huelga de hambre se convirtió en la primera familiar de un preso político del mundo en martirizarse por inanición. Tenía 37 años. Su hijo Sinan tenía 11.
Otra martir fue Ebru Timtik. Una abogada de la Oficina Legal del Pueblo. Fue arrestada no por haber roto ninguna ley, sino porque ejerció el derecho para defender los derechos, no solo las leyes. Fue sentenciada a décadas de prisión. Se le negó un juicio justo. Así que comenzó una huelga de hambre y que luego convirtió en un ayuno hasta la muerte. En el día 238 se convirtió en mártir.
Antes de morir dijo: “Si un abogado muere, ellos buscan la justicia en su tumba”.
Camaradas, ahora quiero hablar de lo concreto. De las cartas, las declaraciones y los cuerpos de nuestros presos políticos.
Porque el estado fascista no está solo en las bombas que caen en Gaza o en las sanciones que matan de hambre a Cuba. El estado fascista se revela más honestamente dentro de las cárceles.
Dentro de la cárcel, el estado no necesita aparentar. No hay democracia. No hay elecciones. Solo están los muros, la celda, el carcelero y la orden: “someterse o morir.
Dejadme que os hable de İrfan Yılmaz.
İrfan Yılmaz tiene 59 años. Padece parálisis cerebral. Le han concedido el 96 por ciento de discapacidad. No puede mantenerse de pie sin ayuda. No puede usar sus brazos y manos como desea. Le cuesta hablar. El consejo de medicina forense ha afirmado, y cito, “No puede continuar su vida en prisión”.
Pero sigue en prisión. Porque la policía dio su opinión según la que su libertad “crearía un riesgo de seguridad”.
¿Qué riesgo de seguridad? ¿Un hombre con un 96 por ciento de discapacidad que no puede mantenerse en pie? El único riesgo que supone es que su existencia expone el estado fascista como lo que es.
Irfan Yilmaz escribió una carta y en esa carta escribió una frase que nunca deberíamos olvidar. Dijo:
La gente puede vivir sin brazos o piernas. Mudos, ciegos o sordos. Pero nunca sin dignidad.
Camaradas, este es el espíritu del preso político. Por eso resistimos.
Dejadme contaros sobre Tugcenur Özbay.
Tugcenur fue detenida en 2015 cuando estudiaba en la universidad de Estambul. Fue sentenciado a 33 años. El 29 de enero de 2026 comenzó una huelga de hambre indefinida. ¿Por qué? Porque la cárcel empezó a usar carnets de identidad de prisioneros, una medida estigmatizante y degradante que ataca su identidad política.
Por negarse a llevar la tarjeta de identificación, que la etiqueta como terrorista, la administración de la prisión le negó las visitas de sus familiares y abogado, las llamadas telefónicas, paquetes e incluso la atención médica. Los libros y ropa que se le enviaban eran devueltos con la nota “Tugcenur Özbay no está registrada en esta prisión”.
Dejadme que os hable de Özgül Emre.
Özgül Emre es un preso político en Cologne-Ossendorf, Alemania. El 6 de mayo de 2026 su apelación contra la pena de más de 5 años de prisión fue desestimada. El veredicto es definitivo. A pesar de las promesas de traslado, nada ha ocurrido. Su ropa personal ha sido confiscada. Se le impusieron prendas de restricción, ropa que estigmatiza y deshumaniza.
El 7 de mayo de 2026 comenzó su huelga de hambre. El médico de la cárcel se niega a administrarle vitamina B1 y azúcar. Su atención médica está comprometida.
Dejadme que os hable de Gurkan Turkoglu.
Gurkan consiguió la victoria. Es uno de los que, resistiendo, forzaron al estado fascista a retractarse de las cárceles de aislamiento de tipo pozo. Pero ahora está en una unidad de cuidados intensivos en el hospital de Antalya. Lleva en coma más de un mes y no puede respirar sin intubación.
Aún así está esposado a la cama del hospital
Esposado, a la cama del hospital, mientras está en coma
Esto es el estado fascista. Esto es lo que hace a los revolucionarios que se niegan a rendirse. Esto es lo que hacen a los cuerpos que se niegan a romperse.
Pero camaradas, no penséis que esta resistencia es nueva. No penséis que el estado acaba de descubrir estos métodos.
La historia de nuestra lucha es una historia de resistencia. Y en el corazón de esa historia está “TAYAD”, la Asociación por la Solidaridad y el Auxilio a Familias de Presos Políticos.
TAYAD nació en los años más oscuros del golpe fascista del 12 de septiembre de 1980. La junta desató el terror sobre el pueblo. Las cárceles se convirtieron en cámaras de tortura. Los presos políticos eran aislados, torturados y asesinados.
¿Y quien se mantuvo con ellos? Sus familias. Madres, padres y hermanos con pañuelos blancos, cintas rojas y delantales que decían “Las celdas son la muerte, opongámonos a ellas”.
En 1984, los presos políticos hicieron una huelga de hambre contra los uniformes de prisión. Cuatro revolucionarios fueron martirizados. Pero sus familias no se retiraron. Tomaron las calles. Fueron detenidos, torturados, arrestados. Y continuaron.
El 3 de febrero de 1986 TAYAD se fundó oficialmente. Fue la primera asociación democrática-revolucionaria fundada tras el golpe del 12 de septiembre. Y se convirtió en la voz de los que no tenían voz.
En 1996, otra huelga de hambre. Doce presos revolucionarios fueron martirizados en la lucha contra las celdas de aislamiento. Pero una vez más las familias no se retiraron. Se unieron a la huelga de hambre, madres y padres a sus 50, 60, 70 años, desnutriendo sus propios cuerpos junto a los de sus hijos.
Porque TAYAD no es solo una asociación. TAYAD es una tradición. TAYAD es la memoria viva de que la resistencia es honor.
Y entre 2000 y 2007, esa tradición dio la mayor huelga de hambre de la historia. 122 mártires. Siete años. Contra la directriz de aislamiento de la OTAN. Y ganaron.
Y estos últimos tres años ha habido una resistencia continua contra las nuevas prisiones de tipo pozo. Llamadas cárceles de alta seguridad S-R-Y. Consiguieron hacer que el estado se retractase de las cárceles de aislamiento de tipo pozo impuestas a los presos revolucionarios. Se consiguieron cuarenta y una victorias en las que fueron trasladados a otro tipo de cárcel. Solo los presos revolucionarios del Frente Popular resistieron contra ellas.
Pero el enemigo no se rinde, solo cambia de tácticas.
Camaradas ¿Por qué el estado fascista llega tan lejos? ¿Por qué celdas de aislamiento? ¿Por qué carnets de identificación?
Porque tratan de ocupar nuestras mentes
El enemigo sabe que no puede matar una idea matando los cuerpos que la portan. El martirio de un revolucionario inspira a mil más. Así que prueban otras cosas. Intentan cambiar la idea en sí.
Intentan cambiar la conciencia revolucionaria por consumismo. Colectivismo por individualismo. Lucha de clases con políticas identitarias. El sueño de una patria libre por la desesperación de la salvación personal.
Eso es a lo que llamamos la invasión de las mentes.
El imperialismo no solo ataca con bombas y cárceles, también con películas, series de televisión, anuncios, algoritmos de redes sociales, inteligencia artificial y sistemas educativos que enseñan valores burgueses como si fuesen verdades universales.
Su objetivo es hacernos creer que el sistema no se puede cambiar. Que el socialismo está muerto. Que la revolución es imposible. Que lo único que podemos hacer es salvarnos nosotros individualmente, en silencio, sin luchar.
Pero camaradas, eso es una mentira.
El único motivo por el que el imperialismo invierte tanto en la invasión de las mentes es porque están preocupados. Les preocupa el pueblo organizado. Les preocupa la hoz y el martillo.
Les preocupa que el siglo 21 sea, en efecto, el siglo de los levantamientos, no de levantamientos que ellos puedan controlar, sino de los levantamientos que se los llevarán por delante.
Su arma es la ocupación de nuestras mentes. Nuestro arma es la ideología Marxista-leninista.
Solo esta ideología nos permite percibir el mundo correctamente. Solo esta ideología nos permite ver que nuestro sufrimiento individual no es individual, es sufrimiento de clase. Solo esta ideología nos enseña que nuestra liberación no es personal, es colectiva. Solo esta ideología nos da la seguridad de que el socialismo no es un sueño, es el futuro inevitable de la humanidad.
La resistencia a la ocupación de la mente empieza en el pensamiento. Unas ideas correctas llevan a una acción correcta.
Y os hemos mostrado que la única arma que vence a este enemigo es “la lucha ideológica revolucionaria, unida y organizada.”
Así que ahora debemos preguntarnos a nosotros mismos. ¿Continuaremos luchando en distintas habitaciones de la misma casa en llamas? ¿Seguirán los luchadores palestinos, los revolucionarios en lucha directa con el estado fascista y los prisioneros en huelga de hambre siendo desconocidos entre ellos?
¿O veremos que nuestro enemigo es uno y que, por lo tanto, nuestra lucha debe ser una?
La elección está clara
Los estados fascistas y el capitalismo no negocian. No se reforman. No se vuelven humanos. Solo entienden un lenguaje: el lenguaje de la resistencia. El lenguaje de las huelgas de hambre.
El lenguaje de los ayunos hasta la muerte. El lenguaje de la barricada. El lenguaje de la guerra popular.
Tenemos 122 mártires de los ayunos hasta la muerte. Tenemos a Gülsüman Dönmez. Tenemos a Ebru Timtik. Tenemos a Sabo.Tenemos a Bobby Sands. Tenemos a Holger Meins. Tenemos a cada revolucionario que ha preferido la muerte a la sumisión.
No están muertos, siguen vivos en nuestra lucha. Y nos están diciendo “No os dividais. Uníos. Luchad juntos. Venced juntos.”
El siglo 21 será el siglo de los levantamientos. No es nuestra predicción. Es el miedo de la OTAN. Y lo haremos realidad.
No con luchas separadas. No con victimismos enfrentados. No con reformas dentro del sistema.
Sino con la hoz y el martillo. Con la ideología Marxista-Leninista. Con la unidad de todos los que sufrimos bajo el mismo enemigo.
Patria libre o muerte.
¡Larga vida a la lucha de los presos políticos!
LO HICIERON MUY BIEN, Y DE PASO PUDE PRACTICAR MI INGLÉS. VIVA DHKP-C.