
Muro de solidaridad y denuncias:
Presos políticos escriben
-Patxi Ruiz Romero / militante político preso
29 octubre del 2025, desde la prisión de Iruñea.
Editado en la revista El Otro País n.º 118, de mayo-junio 2026.
(1 de 3 partes)
Don Mariano, el jefe médico que hace y sobre todo no hace en la prisión de Pamplona.
Relato sobre mi experiencia de más de dos décadas ante los servicios médicos gestionados por Instituciones Penitenciarias.
“Cierra las puertas,
echa la aldaba, carcelero.
Ata duro a ese hombre:
no le atarás el alma.
Son muchas las llaves,
muchos cerrojos, injusticias:
No le atarás el alma.”
Miguel Hernández

En el Estado español, en las casi 60 prisiones con las que este Estado fascista cuenta para encerrar a la pobreza y a la disidencia política, los servicios médicos son gestionados por II.PP. , y todo el cuerpo médico es contratado por él mismo.
Pero hay una notoria diferencia al respecto, pues Instituciones Penitenciarias solo paga a los médicos que contrata un 75% del sueldo base que cobra cualquier otro médico contratado por la Administración pública.
Caí preso en febrero del año 2002 ingresando en la prisión madrileña de Soto Del Real. A la prisión de Iruñea llegué en enero de 2023, esto es: he estado en manos de los servicios médicos gestionados por II.PP. durante casi 21 años y durante estas 2 largas décadas he visto como tratan dichos servicios médicos a la población reclusa: la gran mayoría resultaban ser carceleros con bata blanca; los he visto hasta utilizar porras para golpear a presos sociales, porras de carceleros portadas y utilizadas por estos médicos.
El perfil mayoritario de los médicos contratados por II.PP. Era el de personas con problemas de adicciones (mayormente alcohólicos), también el de aquellos que padecen algún problema psicológico que terminaba mutando en un odio gratuito hacia la población reclusa.
También he conocido otro perfil, minoritario pero con vocación para su profesión de médico… que realmente intentaba ser profesional con los pacientes presos pero que, en poco tiempo, desistía al ser consciente del verdadero cometido que II.PP. daba a los servicios médicos que ellos mismos gestionaban ¡¿Quién, sino, viene a prisión a trabajar cobrando tan solo un 75% del sueldo base que cualquier otro médico adscrito a la administración pública cobraría !???
En estas dos décadas, tras lo vivido en persona, más lo observado y escuchado por boca de otros compañeros, he podido concluir que los servicios médicos gestionados por II.PP., aun buscando el mismo objetivo, utilizaban y utilizan estrategias diferentes. Diferentes por el diferente apoyo social y político con el que contábamos presos políticos y presos sociales.
Con los presos sociales, además de utilizar porras “como terapia”, también infringían tratos que cualquiera entendería como tortura (palizas, inmovilizaciones mecánicas, anulamientos forzosos por medio de drogas legales, contagios premeditados de enfermedades graves como tuberculosis, sida, etc)
Con las y los presos políticos (vascos, antifascistas, anarquistas formados) el trato de los servicios médicos de II.PP era y ha sido la total dejación unida a una negligencia programada cuyo único fin ha sido provocar la enfermedad, o no provocarla pero, de aparecer, dejar que esa enfermedad se agrave y así mine su estado de salud hasta el desenlace deseado por II.PP., que no es otro que acabar con la vida de sus enemigos políticos.
Si las terribles condiciones de vida que siempre impusieron a luchadores y revolucionarias no conseguían romper el compromiso de lucha que mantenían en prisión, otra de las variantes era, es, y será, jugar con nuestra salud. Enfermarnos como sea, o inducirnos al suicidio, como han logrado en demasiadas ocasiones.
Con el mayor de mis respetos hacia aquellos familiares que han perdido a alguno de sus seres queridos en prisión, y con el amor de nuestros dañados corazones para con las compañeras y compañeros que, con esos servicios médicos, de una u otra manera, dejaron morir aquí dentro, mi más sentido recuerdo a todxs lxs presxs politicxs vascxs, militantes del PCE(r), GRAPO, anarquistas… así como a lxs presxs sociales que perdieron su vida entre rejas.
En agosto del año 1991, unos doce chavales de Iruñerria nos encontrábamos detenidos en los calabozos de la comisaría de la Policía Nacional, de la calle general Chinchilla. En una de esas noches empezamos a escuchar gritos de júbilo, de felicidad, se oía el ruido de botellas y brindaban exclamando:“otro hijoputa menos!”. Eran los “Nacionales” encargados de la custodia de los calabozos y otros tantos que bajaron a unirse a la fiesta.
A los dos días éramos puestos en libertad y, en esos momentos, supimos del motivo de aquella psicótica algarabía: los zipaios habían asesinado a Tturko en el parque de Etxebarria, en una emboscada planificada en Madrid, dejando a otro joven militante vasco de ETA (m), Poixtina, al borde de la muerte con dos tiros en su cuerpo.
No me desvío del tema, describo lo narrado porque cada vez que han acabado con alguno de nosotros en prisión, siempre-siempre imaginaba la satisfacción con la que se vivirán “estos sucesos” en los diferentes servicios médicos gestionados por II.PP.
Ahora me traslado al año 2016, creo recordar que fue por el mes de Marzo. En esa época me encontraba en el aislamiento de la prisión de Huelva II, un lugar donde la impunidad de médicos y carceleros era total. Aquel año publiqué un escrito explicando y denunciando el trato al que nos sometieron en ese aislamiento.
No recuerdo con exactitud, pero sería a principios de Enero o Febrero cuando cogí una gripe. Solicité consulta médica y me recetaron paracetamol. Al ver que no mejoraba sino que incluso empeoraba, volví a solicitar consulta. Más paracetamol, por mucho que alegara ante la médico que ese tratamiento no había dado resultado.
Yo, no tenía entonces ni idea de lo que era una neumonía pero era esto lo que estaba padeciendo sin yo saberlo. Estuve como 2 semanas solicitando a los carceleros de aislamiento que me llevaran a la enfermería de la prisión para pasar ahí mismo consulta médica y me sacaran placas de rayos X, para lo que estaba capacitada dicha enfermería. No se avenían, argumentando con sorna que ya me había visto la médico y que aparentaba un buen estado de salud. Puros psicópatas aquellos médicos y carceleros de aislamiento.
Una mañana, el pecho me ardía desde hacía un par de semanas y empecé a sentir pinchazos al inspirar. Con tosidos, empecé a ver restos de sangre en mis manos, luego sobre los kleenex… Al término de la mañana conseguí llenar medio vaso entre saliva y sangre, llamé a los carceleros, se lomostré, y solicité que informaran al director que daba inicio a una huelga de hambre por desasistencia sanitaria.
Esa misma tarde ya me encontraba en la enfermería de la prisión y para antes del anochecer ya me encontraba ingresado en el hospital de Huelva capital. Estuve 14 días ingresado con una neumonía de aúpa. Los 5 primeros días me tuvieron dormido, sedado, con vías en ambos brazos…Por enfermedad nunca me había sentido tan cerca de la muerte.

En el año 2017 fui trasladado desde la prisión de Huelva II a la prisión de Murcia II, y creo que fue en el 2018 cuando volví a padecer otro episodio de neumonía, episodio que en principio trataron de pasar por alto desde los servicios médicos de dicha prisión.
Pero, siendo consciente de la situación en la que nuevamente podría encontrarme, anuncié diversas protestas y decidieron quitarse el problema, derivándome al hospital de Murcia, donde fui tratado con la debida profesionalidad. La evaluación médica fue la siguiente: principio de neumonía. Se me recetó antibiótico específico para ello y, desde entonces, no he vuelto a padecer neumonías.
-Continúa mañana-
Dende Llión……AUPA KAPOTA!
JOTAKE INDEPENDENCIA ETA SOZIALISMOA BORROKA DA BIDE BAKARRA
MUCHÍSIMAS GRACIAS MI QUERIDO CAMARADA DE ETA NO ARREPENTIDO PATXI RUIZ POR ESTE MAGNÍFICO ARTÍCULO EXPLICANDO LA MALÍSIMAMENTE LLAMADA»SANIDAD» DENTRO DE LOS CAMPOS DE EXTERMINIO «CARCELES».