
Memoria histórica imprescindible y muy actual
-Fosas y más fosas
Reus busca justicia: el 31 de marzo se iniciaron los trabajos para encontrar una fosa del franquismo.
Se emplean georradares para hallar un pozo donde, según testimonios históricos, podrían yacer decenas de víctimas asesinadas.
Se intenta localizar una de las fosas más simbólicas de la represión en Tarragona: la del antiguo campo de concentración franquista.
La investigación que ha propiciado este despliegue tiene un origen profundamente humano. En el año 2001, un vecino de Reus llamado Antoni Batlle rompió el silencio para relatar una historia estremecedora. Un familiar suyo descendió a un pozo en 1951 para realizar tareas de mantenimiento freático y se encontró con una escena dantesca: decenas de cuerpos amontonados. Aquel hallazgo fue silenciado de inmediato por los responsables de la fábrica de la época, quienes ordenaron tapiar el pozo para evitar represalias o escándalos.

-Cordobeses en manos nazis
La historia de los cordobeses deportados a campos de concentración nazis centra unas jornadas para estudiantes de Educación.
La Facultad de Ciencias de la Educación y Psicología de Córdoba acoge unas jornadas y una exposición para explicar al alumnado esta parte de la historia más desconocida.
Se ha complementado con la exposición ‘Volver del Olvido’.
Para la Asociación Triángulo Azul Stolpersteine de Andalucía, “todos, familias y profesionales de la educación, tenemos que ser conscientes que hemos de educar a nuestro alumnado para afrontar los retos que les esperan en el futuro. Y para afrontar con garantías el futuro es fundamental conocer nuestro pasado. No supone reabrir viejas heridas, ya que nunca estuvieron cerradas, ni de revanchismo o venganza, sino de saber, indagar de manera atenta y crítica, evitando todo tipo de manipulación derivada de lo que olvidamos o de lo que nos ocultaron. Es discernir entre lo que nos conviene o no hacer en el presente y en el futuro, porque la memoria no puede anclarse en el pasado, no puede, ni debe, quedarse sólo en el derecho a la reparación de las víctimas, en cuanto derecho individual, sino que tiene que mantenerse viva y proyectarse en un futuro mejor”.
En la provincia de Córdoba al menos 353 hombres, mujeres y adolescentes, sufrieron el horror de los campos nazis, especialmente en el complejo de Mauthausen (Austria), el campo de los españoles, donde miles de republicanos, de todo signo político, llevaron un triángulo azul de apátridas porque así los marcó el franquismo, como ciudadanos sin patria. Pero también en otros campos de exterminio como los de Buchenwald, Dachau, Flossenbürg, Struthof-Natzweiler, Neuengamme, Sachsenhausen, Gross-Rosen, Mittelbau-Dora y Ravensbrück, entre otros.
Perdieron la vida de todas las formas imaginables: fusilados, apaleados, gaseados, ahorcados…, aunque la mayoría perecieron por un triángulo de amenazas: hambre, trabajo esclavo y unas condiciones sanitarias deplorables que les provocaban todo tipo de enfermedades.

-1939/2026: DGS lugar de memoria.
Colectivos de memoria y de víctimas del franquismo se concentran ante la antigua Dirección General de Seguridad para exigir al Gobierno Ayuso que cumpla la Ley de Memoria Democrática.
Exigieron que se coloque la placa que denomina a la Casa de Correos, antigua DGS, Lugar de Memoria Democrática y que sean visitables los calabozos y se instalen listados con los nombres de todas las personas detenidas, torturadas y asesinadas que pasaron por la Dirección General de Seguridad.
La Real Casa de Correos, en la Puerta del Sol de Madrid, antigua Dirección General de Seguridad (DGS), fue lugar de represión, terror y muerte durante el franquismo y la Transición. El 20 de octubre de 2025 fue declarada Lugar de Memoria Democrática por el gobierno del Estado español, sin embargo, desde entonces, la Comunidad de Madrid de Díaz Ayuso se niega a cumplir la Ley de Memoria Democrática.

En los despachos y calabozos de la Dirección General de Seguridad se practicaron las mayores atrocidades, como atestiguan los casos más conocidos de Lluis Companys, Tomás Centeno, Cristino García Granda, Julián Grimau, Francisco Granado, Joaquín Delgado, Humberto Baena, José Luis Sánchez-Bravo y Ramón García Sanz, que poco después de su paso por este centro de terror franquista, fueron asesinados por garrote vil o fusilamientos. Entre sus paredes murieron muchas personas en los primeros años de la dictadura y después. La misma policía asesinó a Enrique Ruano en 1969, y en la Transición a Joseba Arregi y José España Vivas que murieron debido a las torturas sufridas en este siniestro edificio. También numerosas mujeres fueron torturadas salvajemente como ocurrió con Juana Doña, Tomasa Cuevas, Manolita del Arco, Concha Tristán o María Jesús Dasca.

Las torturas y malos tratos siguieron practicándose durante los años de la Transición ya que no hubo depuración alguna de los cuerpos represivos de la dictadura. Sin embargo, de todos estos sucesos no hay constancia alguna y es prácticamente desconocido por la ciudadanía. Incluso a nivel judicial tampoco es tenido en cuenta dado que, hasta el momento, no se han tramitado ninguna de las querellas presentadas contra los policías torturadores, salvo contadas excepciones, ni después de la muerte del dictador ni en los últimos años, manteniendo la impunidad de estas graves violaciones contra los derechos humanos.
También las personas detenidas en aplicación de la Ley de Vagos y Maleantes o la posterior Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, como el colectivo LGTBI, las personas del pueblo gitano o las mujeres detenidas por abortar o por realizar abortos, sufrieron torturas y/o malos tratos en ese mismo edificio, incluso mucho después de la muerte del dictador Franco.