
Memoria histórica imprescindible:
-Motín de las Mujeres. Barcelona, enero de 1918
¿Qué fue?
Esta movilización que en los últimos años se ha hecho muy popular, fue un movimiento de mujeres, exclusivamente de mujeres, que exigían que se rebajaran los precios de los productos básicos y de los alquileres. Empezó el 10 de enero de 1918 con el escrito que una mujer, Amalia Alegre, colgó en un poste de su calle, la calle del Olm, que en aquel momento pertenecía al Distrito de Atarazanas y acabó el 25 de ese mismo mes de enero con la Declaración del Estado de Guerra en la ciudad. Al día siguiente El Diluvio, diario republicano de gran difusión, decía:
“Serían aproximadamente las 10 de la mañana cuando una vecina de la mencionada calle del Olm fijó en una pared un escrito invitando a todas las ciudadanas del mencionado barrio de Atarazanas a que acudieran al Gobierno civil de la provincia en gran manifestación de protesta contra los exorbitantes precios de las subsistencias y la negativa de los carboneros a vender el carbón a precio de tasa”.
El diario La Vanguardia de 25 de ese mes de enero informaba que estaban en huelga 1.750 hombres y 24.022 mujeres.

Los hechos
A partir del día 10 las manifestaciones y mítines se reprodujeron todos los días al tiempo que la protesta ya no se limitaba al precio del carbón y se añadían todos los productos de primera necesidad. Las mujeres recorrían los barrios reclamando que se vendieran todos los productos al precio que fijaba la tasa y haciendo cerrar las fábricas para que las obreras se sumasen a la protesta. Asumiendo que el objeto de la protesta era una cuestión exclusivamente femenina, no permitieron que participase ningún hombre en ninguno de los actos que se hicieron. Esta es la característica que le confiere su carácter exclusivo, al menos en España y hasta donde hemos podido investigar.
Igualmente fue característico de esta protesta la voluntad de querer involucrar a todas las mujeres, fuera cual fuera su clase social y condición. A quienes primero se dirigieron fue a las bailarinas, cantantes y señoritas de “compañía” que trabajaban en las numerosas locales que existían en el Distrito de Atarazanas en aquel tiempo, especialmente en el Paralelo. Con una mentalidad un tanto moralista, consideraban aquellas mujeres que, si no había dinero para la comida y productos de primera necesidad, tampoco lo había de haber para los “vicios”. Igualmente obligaron a las criadas a dejar de hacer la compra para sus señores – el principal mercado de la ciudad, el de San José o la Boquería, se encuentra en el Distrito de Atarazanas, hoy Raval, y a él los burgueses enviaban sus criadas a comprar. Incluso una señora de la alta burguesía fue obligada a bajar del coche y unirse a la manifestación.
Además, se actúa contra los comerciantes y los tenderos. Muchos bajaran la persiana y se negaran a vender al precio oficial alegando que no tienen existencias. En muchos casos se registrará el establecimiento y, al comprobar que es mentira, se les obligará a venderlos al precio de tasa. Carros cargados de carbón fueron asaltados y la mercancía repartida y, ya el primer día, se dieron casos en que los productos no fueron pagados y se inculpó a las trabajadoras de los locales de ocio.
Enseguida se crearon comisiones que fueron a los barrios a buscar a las obreras de las fábricas más importantes: Sans, Gracia, San Martín… Constituían el centro de la producción textil donde la mano de obra femenina era mayoritaria. Eran barrios en los que las mujeres ya tenían experiencia en la lucha. Habían abandonado el trabajo en 1913, cuando el Sindicato del textil declaró el paro en demanda de mejores condiciones laborales y ellas habían contestado e, incluso, ya habían obligado a los hombres a marchar a lado y lado de las manifestaciones mientras ellas ocupaban el espacio mayor y más central porque, ellas, las obreras, eran la masa laboral mayoritaria del sector y en 1909, todavía poco estudiada, hicieron huelga las camiseras.
Ante esta situación, solo mujeres que gritan, la respuesta de la Guardia Civil y la policía es de un cierto desconcierto y un tanto de indecisión, no acaban de atreverse a hacer cargas duras. Las reclamaciones son muy comedidas, que se respete la tasa y no se estafe en el peso, que el carbón sea carbón seco y no contenga piedras ni tierra. Se habla con el gobernador y con el alcalde. Se improvisan mítines y, cuando la fuerza pública ya no los permita, las mujeres se irán y multiplicarán las reuniones en cualquier sitio con menos asistentes pero muchos más discursos. Se negocian los precios fijados, pero Solidaridad Obrera los considera un escarnio, lejos del alcance de las economías obreras. Al llegar el 13 de enero hay un salto cualitativo, las fuerzas de la Guardia Civil se acuartelan.
Durante todos estos días ha habido más manifestaciones. La más importante salía de la calle del Om, donde se había colgado el pasquín llamando a la revuelta, y acostumbraba a llegar al Gobierno civil y a la Plaza San Jaime, sede del Ayuntamiento en busca de noticias sobre la tasa y a presionar a las autoridades al mismo tiempo que se denunciaban los abusos de los comerciantes que, mayoritariamente, rechazaban aplicar los precios oficiales. Otros grupos se reunían en Plaza España o en San Martín y se dirigían al mismo sitio. El día 14 se seguirá la misma rutina, pero esta vez, cuando la comisión se encuentra hablando con el gobernador, que ha salido de una reunión de la Junta de Subsistencias para atenderlas, otro grupo de mujeres entra en el Gobierno civil porque también quieren asistir a la reunión, como consecuencia del peso por el tamaño del grupo que se ha formado, la barandilla de la escalera cede y caen muchas mujeres e, incluso, algunas resultan heridas. Al mismo tiempo, otras que aguardan en el exterior se ven repelidas por la policía y algunas son detenidas.
Entre tanto desde Solidaridad Obrera hay quien reclama que las mercancías se cojan sin pagarlas. En ese momento al frente de la huelga ya hay mujeres más de izquierdas y anarquistas. Merecen especial atención Lola Ferré, Libertad Ródenas, la cual adquirirá especial relevancia durante la guerra civil y será una de las fundadoras de “Mujeres Libres”, y Rosario Dolcet quien, quizás en este momento, fuera la más capacitada de todas y que continuará trabajando dentro del sindicato sin que su labor haya sido especialmente reconocida. Serán ellas quienes considerarán insuficiente bajar los precios al nivel de la tasa y piden que en general han de caer al nivel que tenían al principio de la guerra y extenderán sus reivindicaciones a los alquileres exigiendo que bajen un 50%, coincidiendo con las reclamaciones del Sindicato de Inquilinos recientemente fundado.

Hay otros motivos para la radicalización, ya ha habido sangre por en medio. Hay mujeres detenidas y el movimiento no se limita a Barcelona. En Salamanca, San Sebastián, Valencia, Bilbao… también se han levantado en protesta por unas condiciones de vida que han empeorado notablemente desde el inicio del conflicto mundial y, sobre todo, está Málaga. Allí dos mujeres han muerto en enfrentamientos con la fuerza pública. Ya nadie las mira como mujeres inofensivas. El gobierno, que acaba de estrenarse, el rey ha destituido a Dato y en su lugar ha nombrado a Manuel García Prieto, Marqués de Alhucemas y considerado hombre de poco carácter, se decide a legislar sobre las subsistencias, aunque sus disposiciones están lejos de ser obedecidas.
Como consecuencia de los acontecimientos ocurridos ese día 17, se oficializa la ruptura entre las dos tendencias que hay en el movimiento al tiempo que la represión se endurece. El primer toque de atención lo da el que la petición de la sala del Palacio de Bellas Artes para celebrar un mitin la tarde del 17, es denegada. El encuentro sí tendrá lugar, pero en “El Globo Cautivo” situado en el Salón (Paseo) de San Juan. No se permitirá la entrada de ningún hombre con excepción de los periodistas acreditados. La reunión fue presidida por Josefa Bernes, que, de acuerdo con El Diluvio del día siguiente, era propietaria de un taller de telares, no obstante, el protagonismo recae en las mujeres afines a la CNT y Amalia Alegre tan solo podrá defenderse de las acusaciones de “traidora y vendida”. Al acabar la reunión irá a la redacción de El Diluvio para comunicar que se retiraba del movimiento porque se utilizaba la violencia con la que no estaba de acuerdo, si bien después rectificó y la volvemos a encontrar en muchos más actos que casi siempre estaban organizados por el Partido Radical…
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