
Repaso a la Historia:
Cuba
-ENOEL SALAS SANTOS
Quién fue el Agente Allan, ese heroico Cubano que hace un mes se marchó al eterno descanso, este ejemplar cubano forjado como el acero…
HONORES A UNO DE LOS HÉROES MÁS GRANDE DE CUBA y DE LA PATRIA GRANDE
Hoy falleció el agente Allam de la Seguridad del Estado, que cumplió 13 años y 7 meses de prisión sirviendo a la Revolución. Conoce su historia en este sentido homenaje.
Hoy, 3 de febrero de 2026, Cuba se detiene para despedir a uno de sus hijos más íntegros y silenciosos, un hombre que hizo del sacrificio su bandera y de la lealtad su único refugio.
Enoel Salas Santos, aquel joven que nació en la humildad y que el destino convirtió en leyenda, ha partido físicamente, pero nos deja el ejemplo de una vida dedicada por entero a la defensa de la soberanía nacional. Su historia no es solo la de un hombre, sino la de un pueblo que se niega a ser sometido, escrita con el pulso firme de quien entendió, desde muy temprano, que la libertad tiene un precio que solo los valientes están dispuestos a pagar.
Desde los siete años, Enoel conoció el rigor del surco, recibiendo apenas diez centavos por sembrar posturas de tabaco para ayudar a una familia que sobrevivía con el peso diario que su padre lograba traer a casa. El golpe de estado de 1952 despertó en él una conciencia política volcánica; a los 16 años, tomó la decisión que marcaría su destino al prenderle fuego a la casa de tabaco de un terrateniente en Cabaiguán, iniciando así un camino de rebeldía que lo llevaría a formar la primera célula del Movimiento 26 de Julio en su zona.

La lucha contra la tiranía batistiana lo llevó a las montañas del Escambray, después de que una emboscada en la finca La Llorona diezmara a sus compañeros, dejando solo a seis sobrevivientes de un grupo de quince. Allí, con la cicatriz de una bala en su brazo izquierdo como recordatorio de la oscuridad del enemigo, se unió a las fuerzas del Comandante Che Guevara para liberar los pueblos centrales de la isla. Al triunfar la Revolución en 1959, Enoel entró en La Habana sin saber leer ni escribir, pero con la convicción absoluta de que la historia que quería escribir para su patria apenas comenzaba.
Fue bajo la tutela del comandante Manuel Piñeiro, donde este hombre se forjó en el arte de la inteligencia, aprendiendo que «el peor enemigo del miedo son los ideales». Tras aprender sus primeras letras en una escuela en Jaimanitas y superar pruebas extremas de resistencia en el Pico Turquino, comenzó su misión más difícil: la infiltración. Para el mundo y para su propia familia, Enoel Salas Santos se convirtió en un traidor, un desertor que abandonó su cargo como segundo jefe de la Base Aérea de San Julián para unirse a las filas de los enemigos de la Revolución.
Durante 23 años, cargó con el estigma de la traición; su propia familia le dio la espalda, viéndolo como un mercenario, mientras él, bajo el nombre de agente Allam, penetraba las organizaciones terroristas más peligrosas como Alpha 66.
Desde Miami y República Dominicana, Enoel enviaba información vital utilizando códigos secretos en dos diccionarios idénticos, logrando que casi todas las lanchas piratas que salían para atacar a Cuba fueran capturadas. Su audacia no tuvo límites cuando, en diciembre de 1964, se vio obligado a regresar a la isla en una incursión armada liderada por Eloy Gutiérrez Menoyo; en medio de la oscuridad, dejó pistas como su anillo y carnet para que la inteligencia cubana supiera que él estaba allí, facilitando la captura de todo el grupo.
Quizás el acto más heroico de su vida fue aceptar ir a prisión como un mercenario más para no revelar su identidad y poder seguir trabajando desde adentro de las cárceles. Allí, rodeado de asesinos de la CIA y terroristas, cumplió 13 años y siete meses de encierro, frustrando atentados contra Fidel y planes de invasión, mientras sufría el silencio y el desprecio de sus seres queridos que lo creían un enemigo de la patria.
Solo en 1985, en un acto público en Placetas, su verdadera identidad salió a la luz, y entre lágrimas, su familia pudo finalmente abrazar al héroe que siempre fue.
Hoy despedimos al «Rubio de Cabaiguán», al hombre que a sus 85 años aún decía que quería vivir cien más para seguir sirviendo a la Seguridad del Estado. Se va el soldado anónimo que sacrificó su juventud, su nombre y su paz por la tranquilidad de cada cubano, recordándonos que un revolucionario de verdad no busca honores, sino la satisfacción de saber que su obra sobrevive. Su legado queda en las manos de los nuevos agentes que, como él, vigilan en silencio para que la Revolución siga siendo el faro de justicia que él defendió hasta su último aliento.
¡Hasta la victoria siempre, Enoel! ¡Patria o Muerte, Venceremos!

Argentina
-EL DECRETO DE EXTERMINIO
Jamás vamos a olvidar. En los nuestros senderos de la memoria siempre viven presentes este cruel hecho político de una presidenta «democrática», que en día como ayer, de hace medio siglo nos mandó a exterminar.
La presidenta «Isabelita» que en realidad se llamaba María Estela Martínez de Perón sacó el Decreto de Exterminio Secreto. La Memoria Histórica no olvida, ni sabe perdonar. El 5 de febrero de 1975, la entonces presidente «Isabelita», junto a la firma de sus ministros: Alberto Rocamora, de Interior; Oscar Ivanissevich, de Educación; Alberto Vignes, de Relaciones Exteriores; Adolfo Savino, de Defensa; José López Rega, de Bienestar Social; Alfredo Gómez Morales, de Economía y Ricardo Otero, de Trabajo firmaban el Decreto 261/75 de carácter secreto.
En el Artículo primero del Decreto se autorizaba a las FFAA a intervenir dentro del territorio nacional, dejando subordinado bajo su mando a todas las fuerzas de seguridad. Nada dice de la articulación que ya existía con fuerzas paramilitares y parapoliciales como el Comando Libertadores de América, la CNU, las 3A, etc., y que se incrementaría a partir de ese «Decreto».
El Decreto imponía que «El Comando General del Ejército procederá a ejecutar las operaciones militares que sean necesarias a efectos de neutralizar y/o aniquilar el accionar de elementos subversivosque actúan en la provincia de Tucumán».
Este Decreto fue la base legal que hizo que las fuerzas dictatoriales cumplieran su parte en la ofensiva que orientaba el imperialismo estadounidense.
De esa manera las FFAA contrarevolucionarias denominaron al exterminio «Operativo Independencia» que se haría posteriormente bajo el mando del asesino general Acdel Vilas, a partir del 9 de febrero de 1975.
Cabe destacar, que esta operación no sólo se hizo contra nuestras escasas fuerzas como PRT-ERP y la Compañía de Monte Ramón Rosa Jimenez y/o Montoneros; sino que se se llevó adelante contra todo el campo popular y en especial al movimiento obrero organizado, el movimiento estudiantil, el movimiento agrario, villero o todo esbozo de organización popular, incluido los discapacitados e indecisos, para sembrar terror.
Los sobrevivientes no olvidamos. No perdonamos. Tampoco nos vamos a reconciliar jamás con todos los asesinos y genocidas que asesinaron a nuestros hermanos de clase e inocentes del pueblo.
Sol Rojo de la Memoria.
ENOEL SALAS SANTOS, DESCANSA EN PAZ, TU SACRIFICIO TU HEROICA DEFENSA DE LA REVOLUCIÓN CUBANA DEL PUEBLO CUBANO DE FIDEL CASTRO JAMAS CAERÁ EN EL OLVIDO. ERES UN IMPRESCINDIBLE PARA EL HEROICO PUEBLO CUBANO Y PARA LA REVOLUCIÓN CUBANA. SEMILLA DE LIBERTAD. SEGURO ESTOY DE QUÉ LA JUVENTUD CUBANA COGERA TU LEGADO Y LO CONTINUARÁ. TAMBIÉN QUIERO TRANSMITIR AL PUEBLO CUBANO Y AL PTE DE CUBA Y A SUS ALLEGADOS Y FAMILIARES MI MAS SENTIDO PÉSAME.