
Movimiento obrero, su brutal situación:
-«¡Cañada se queda!»
Marcha histórica en la Cañada Real
Servir al Pueblo
El 31 de enero de 2026 será un día que difícilmente olvidaremos las más de tres mil personas que ese sábado nos sumamos a la marcha al sector 6 de La Cañada Real que organizaron las compañeras de la asociación Tabadol, conjuntamente con las activistas de la PAH de Vallekas, de la Villana, de La Laboratoria y de otras organizaciones del movimiento popular de la ciudad de Madrid. Ese día culminó una campaña iniciada dos meses atrás, que se encadenaba con anteriores campañas reivindicativas y de protesta desarrolladas por los residentes de la Cañada desde que las Administraciones Públicas -en representación de los intereses especulativos de los monopolios financieros- pusieron en marcha su propia campaña de acoso y derribo contra los habitantes de este barrio popular del sureste de Madrid. Un barrio con más de sesenta años de historia que ahora intentan borrar del mapa mediante el desalojo de sus habitantes y la demolición forzosa de sus viviendas. Y en ese intento de acabar con la Cañada, en octubre de 2020, Administraciones y empresas monopolistas –mal rayo les parta– deciden cortar completamente el suministro eléctrico al sector 6, el más extenso y poblado del barrio, dejando sin electricidad a más de 4.000 personas (a las que se suman las miles que residen en el sector 5 y que quedaron con suministro parcial).
No fue lo único que hicieron contra los habitantes de la Cañada, pero esa era, evidentemente, su jugada maestra, el as que se guardaban en la manga los especuladores urbanísticos para ganar de una vez por todas la batalla por el territorio de la Cañada y continuar ensanchando más y más el Ensanche madrileño en su propio beneficio. Poco les importó la declaración del Consejo de Europa según la cual España vulnera -con este corte de suministro- al menos siete derechos de la Carta Social Europea. Menos aún habría de importarles la exigencia del Defensor del pueblo de que se restableciera la electricidad “con carácter inmediato y urgente”. Sin duda, creían tenerlas todas consigo. Sin electricidad, con los rigores del clima de Madrid, poco podrían resistir las gentes de la Cañada y no les quedaría más remedio que aceptar los realojos que se les ofrecieran, en las condiciones que se les impusieran, fueran las que fueran. Se equivocaban. Y aunque algunas familias, efectivamente, han acabado por aceptar el realojo y la demolición de sus viviendas, lo cierto es que -cinco años y cuatro meses después del corte de la luz- Cañada resiste. Y ya no sólo se conforma con exigir el restablecimiento del suministro eléctrico. Exige también el derecho a una vivienda digna; el derecho al territorio; el derecho a tener derechos. Con luz o sin luz, Cañada se queda.
La preparación de la marcha del 31 de enero requirió de las compañeras que la organizaron un gran esfuerzo de comunicación. No era la típica manifestación de Atocha a Sol a la que estamos acostumbrados los madrileños. Ni mucho menos. Y no estaba nada claro que se pudiera movilizar a un número considerable de personas hasta un barrio como la Cañada, en la periferia de la periferia, un barrio en el que pocos habíamos estado anteriormente y al que no sabíamos muy bien cómo llegar. Fueron muchas las intervenciones públicas que Houda Akrikez -Presidenta de la asociación de mujeres magrebíes Tabadol– y las compañeras de las otras organizaciones promotoras tuvieron que hacer ante todo tipo de medios y en todo tipo de foros y tribunas, desde las más humildes hasta las más elitistas. Resultó, también, de ayuda el estreno en noviembre del largometraje que el cineasta madrileño Guillermo Galoé rodó íntegramente en el barrio, contando con la participación exclusiva (en cuanto a la parte actoral) de los habitantes reales del barrio, que fueron entrevistados en destacados medios y contribuyeron a difundir la realidad de la Cañada. Ciudad sin sueño ha sido nominada a 5 premios Goya y es posible que se lleve alguno. Entretanto, en la Cañada siguen llegando amenazas de demolición. Como si, finalizado el rodaje, se tuviera que desmontar todo el decorado… y no vivieran personas dentro.

Decenas de activistas de diversas organizaciones -cada una con su ideología, ámbito de actuación y línea política- trabajamos codo con codo -coordinados en distintos grupos de trabajo- en las diversas tareas que fueron identificándose a la hora de preparar la marcha y el propio terreno por el que habría de discurrir, retirando escombros, reduciendo algunos barrizales y mejorando el acceso a algunas zonas. Contribuimos también en la imprescindible tarea de difusión y propaganda, movilizando cada organización a sus allegados y distribuyendo los carteles de la marcha por los barrios proletarios de Madrid, principalmente de Vallekas, pero también de Carabanchel, Latina, etc. En este sentido, la marcha al sector 6 de la Cañada fue un buen ejemplo de que somos capaces de ir todos a una.
Y aún así, pese a todo lo comentado, lo cierto es que había gran incertidumbre sobre el mayor o menor éxito que podría tener la marcha. Mañana es el día -nos despedíamos de Houda la tarde del viernes, el día antes de la marcha. Mañana romperemos los esquemas- respondió ella con su habitual optimismo y alegría. Y bien que los rompimos. Vaya si los rompimos…
Fotos y crónica completa:
–https://serviralpueblo.com/2026/02/02/marcha-historica-rompe-el-cerco-a-la-canada-real/