
Cine para la denuncia y la resistencia.
Agenda.
QUEIMADA
Gillo Pontecorvo – Italia 1969
La película transcurre en una supuesta isla del Caribe a mediados del siglo XIX, en la que los esclavos de las plantaciones de caña de azúcar se están planteando rebelarse contra los esclavistas portugueses. El Imperio británico en expansión, interesado en apropiarse del mercado del azúcar, desea que esa rebelión triunfe y envía para ello a un agente provocador. Este agente se hace amigo del líder de los esclavos para que, manipulándolo, encabece la rebelión al tiempo que induce a los principales terratenientes a rechazar el dominio portugués. Tras el triunfo de la rebelión se establece un régimen títere, formado por los dóciles terratenientes blancos al servicio de la nueva potencia colonizadora. En tanto, el provocador agente convence al líder negro a que reconozca el nuevo régimen y entregue sus armas, a cambio de la abolición de la esclavitud.
Un tiempo después, el líder de los esclavos liberados, oponiéndose a la colaboración servil del nuevo régimen con los británicos, encabeza un segundo levantamiento con el objetivo de acabar con su influencia en la isla. Después de seis años de luchas, los nuevos colonizadores envían de nuevo al mismo agente para que, con el respaldo de la Armada británica, se encargue de acabar con la revuelta y pacificar la isla.
Las fuerzas británicas sofocan rápidamente la rebelión y capturan a su líder. Dado el prestigio de este, el agente le ofrece liberarle para evitar que, con su ejecución, se convierta en una leyenda indestructible, un ejemplo a seguir, temiendo que su heroica lucha y su condición de mártir insobornable siga alentando nuevas revueltas; pero el líder isleño, sin llegar a entender el porqué último de esa magnanimidad, rechaza esa libertad afirmando que todo lo que venga de un declarado enemigo como él, solo puede beneficiar a los intereses de sus amos y perjudicar la lucha y la causa de su colonizado pueblo, porque “la libertad no se recibe, se gana”.
Después de la ejecución, mientras el agente británico se encamina a salir de Queimada, es saludado por un hombre, tal como lo hizo el líder ajusticiado cuando el agente llegó por primera vez a la isla, para luego darle muerte de una puñalada. Así se muestra que la rebeldía continúa, acompañada de una secuencia de las miradas acusatorias de la gente humilde del puerto que han contemplado la ejecución de su enemigo.
