
Entrevista a Arenas
III de VII
-«Cadenas libremente elegidas» creo que decías, en un trabajo tuyo.
Sí. Efectivamente. No son cadenas propiamente dicho sino que son obligaciones. Sí, pero conscientes. Necesarias, conscientes.
Pero son conscientes porque tú eres consciente de que hay que trabajar así. Porque si no no hacemos lo que hay que hacer o nos convertimos en una pandilla de charlatanes. Y además fácilmente reprimibles.
Aún así no nos libramos de los zarpazos. Cuidado, porque eso no quiere decir que nos vayamos a librar. Pero lo limitamos.
Los costos, que ya sabemos cuáles son, las cárceles, los asesinatos de camaradas, las desarticulaciones, los dramas y las tragedias que todo esto origina en nuestra clase, pues, atenuarlo.
De otra manera, si no nos dedicamos a lo que estamos, pues, ni siquiera hace falta que nos repriman. ¿Para qué? Es igual que las infiltraciones…
Cuando la policía infiltra una organización, es por una razón revolucionaria, porque no se deja controlar. Mientras que los legales o reformistas no hace falta infiltrarlos. Ya están supeditados al Estado de una u otra manera. Entonces todo eso la forma de evitarlo es funcionando según el principio del Centralismo Democrático basado en una organización clandestina. Cuidado. Esencialmente, fundamentalmente el aparato ha de ser clandestino. No te voy a decir que todo el mundo lo sea.
-¿Y por cerrar el círculo concreto, ¿fue bien el balance de la campaña aquella?. ¿Fue positivo?
Pues sí. Y además esta campaña se hizo precisamente previa a la celebración del Congreso.
Teníamos que llegar al Congreso con las cosas claras, la relación bien ajustada, funcionando como una verdadera organización comunista, Bolchevique, aunque no siempre se llega totalmente a lograr lo que nos proponemos.
Eso es normal. Por diversas razones: porque la represión actúa, lo impide, nos crea dificultades y, con más razón hay que buscar ese funcionamiento. Es la manera de librarnos en parte de los zarpazos con la finalidad de seguir llevando a cabo nuestras tareas políticas.
No es que nos repleguemos porque nos gusta estar en un chabolo charlando. Cuidado. No, no. Es para poder realizar nuestro trabajo entre la gente de una manera eficaz.
Y, efectivamente, llegamos al Congreso con las cosas bastante claras, bastante más claras de lo que alguno interpretaba en el sentido de una mayor centralización, etcétera, una mayor disciplina. Eso es una parte, es un aspecto.
Lo principal es que esto nos va a permitir llegar a la gente con más seguridad, con las cosas más claras, que es el objetivo que buscábamos.
Y, entre ello, llegar al Congreso con la relación ya más estructurada y más unida, más cohesionada, ¿no? Que no se convierta en eso, en un guirigai, cada uno por su lado. No, no. Hay que hacer una serie de tareas antes que nos permitan llegar allí como hay que llegar, como un verdadero partido.

-Bueno, y ahora un par de preguntitas relacionadas con la moral, si quieres. Con la moral, o la fuerza, o el espíritu comunista. Se me vienen a la cabeza deserciones. Se me vienen los 13 de Soria, o Telmo Varela, por ejemplo. Deserciones de quien sea en diferentes contextos. En todos los años de historia del partido ha habido diferentes contextos, deserciones y circunstancias que las explican, pero más que algún caso concreto la cosa es… la pregunta tendría dos vertientes: esto, ¿qué efecto crea, y cómo se supera?
Bueno, hay un principio en el movimiento comunista que dice, ya desde la época de Lenin, ya Lenin lo planteó así, el Partido se fortalece depurándose. ¿Qué quiere esto decir? Que, de manera, yo diría, natural, inevitablemente la ideología burguesa penetra en nuestras filas por muchos canales. Gente que viene al partido con ideas, nuevos hábitos, nuevas concepciones, y eso no lo puedes evitar. Unos los corrigen y otros no los corrigen, y tratan de llevarlos a cabo, e inculcar la ideología burguesa (al partido). La ideología y los hábitos burgueses.
Entonces, eso lleva implícito también una idea moral, un concepto moral, una actitud ante la vida, ante los mismos camaradas.
Es lo que decía, ¿no? El interés particular que se cuela de una manera casi imperceptible muchas veces porque es muy lógico. Es decir, yo es que tengo un problema, mi novia, mi familia, tal, no puedo hacer eso, no puedo ir allí… vale.
Eso puede valer en algún momento, pero si eso lo conviertes ya en un principio en el sentido de que cada uno tiene que resolver sus problemas personales y ponerlo por delante, ya… ahí ya… más vale que cerremos y nos vayamos cada uno a casa a resolver sus problemas, que todos los tenemos.
Entonces, eso afecta mucho la moral, o sea, el hecho de que nosotros hagamos concesiones desde el principio, que es una concesión, eso debilita nuestra moral de combate. Y esta está basada fundamentalmente en lo que llamamos la supeditación de nuestros intereses personales a la causa, a nuestra clase. Todo lo que sirva, yo lo resumo así, a la clase, a nuestra clase, a las causas revolucionarias, al Partido, es moral. Lo que lo debilita es inmoral. En eso se resume nuestra moral. Que quede claro. Lo cual no quiere decir que el partido justifique determinadas actuaciones. El Partido no justifica cualquier cosa. Nosotros decimos: «el Partido somos todos y cada uno». Esto es casi una frase hecha.
Pero allí donde hay un militante del partido, está el Partido también. Y lo que este militante haga afecta al Partido porque lo está representando. Esto no quiere decir que no haya cuestiones personales en las cuales el Partido no puede intervenir ni se pueda hacer responsable de ello.
O sea, hay momentos en que cada uno es muy libre de optar o de hacer lo que le parezca, pero, cuidado, si su acción o su actuación es lógica, es natural y es moral, en el sentido de que no perjudica a la causa, ahí nosotros no tenemos nada que decir, incluso podemos apoyar, y respaldar, y entender.
Ahora, si esa actuación personal, sea por la causa que sea, perjudica a la causa, perjudica a nuestra clase, al partido, eso es inmoral, y no lo admitimos, y lo criticamos, y procuramos que se corrija y que se entienda. O sea, resumo: lo que beneficia a la causa, lo que va a favor de nuestra clase y del socialismo y del comunismo, es moral. Lo que le perjudica es inmoral, y lo criticamos, y no lo admitimos, y tratamos de corregirlo cuando aparezca.
Continúa mañana.
MUCHÍSIMAS GRACIAS MI QUERIDO CAMARADA ARENAS POR ESTA ENTREVISTA. SOY JAVIER DESDE LEÓN CAPITAL.
DESEANDO ESTOY DE PODER VOLVERNOS A VER.