
Entrevista a Arenas
II de VII
-Llevándolo al ámbito partidario, hablando ya del partido, del trabajo diario, esto de los métodos artesanos del trabajo, el liberalismo, el compadreo, explicándolo un poco así brevemente, ¿qué es para alguien que no se haya acercado nunca?
Bueno, sí, te lo voy a explicar. Los métodos artesanos de trabajo, ya Lenin lo explica muy bien, están relacionados con una concepción política determinada, que es la política del reformismo, del sindicalismo o del espontaneísmo. Un espontaneísta, en nuestra concepción, es un tío que no tiene una línea política definida, que trata de hacer un trabajo de masas, entre comillas, pero desprendido de toda la política, enfocado en el plano sindical fundamentalmente: la lucha por el salario, por el pan de cada día. Eso es justo, necesario, pero claro, lo hace desprovisto de todo planteamiento político u objetivo revolucionario. Entonces, a esa concepción corresponde unos métodos de trabajo que llamamos artesanos. O sea, el artesano es el que utiliza instrumentos técnicos especiales, no se especializa. En una palabra. El artesano quiere hacer de todo. Es el zapatero que corta el cuero, lo cose, mientras que un trabajo más técnico se produce cuando hay una especialización. Hay uno que corta el cuero, otro que lo cose, otro que lo pone en condiciones de ser utilizado y otro que lo envía al comercio. Hay una especialización.
El Partido revolucionario, que parte de una concepción política científica, de la sociedad, de la práctica, de la estrategia aplicada, impone un tipo de organización y de funcionamiento. La organización. Nosotros lo llamamos el funcionamiento de centralismo democrático. Hay un centro dirigente que centraliza, distribuye la fuerza, dirige, y esto se combina con una especialización.
Es decir: tú formas parte del núcleo dirigente, pero dentro del núcleo dirigente hay una especialización del trabajo.
Unos se especializan en el terreno de la propaganda,otros en la organización de los trabajos sindicales, trabajos más en general, otros en la elaboración, otros en el aparato, otros se dedican a atender las necesidades económicas, etc.
Hay una especialización. No todo el mundo hace de todo, porque eso es el trabajo artesano. Porque el que se ocupa de muchas cosas no puede hacer una cosa bien rigurosa.

-Sí: el que mucho abarca poco aprieta…
…Esto es, esa es la explicación correcta. Mucho abarcas, poco aprietas. Y se trata de que el Partido como tal apriete fuerte en todos los campos. Y eso se consigue mediante la especialización. Pero claro, la especialización y la centralización van unidas. No se puede contraponer una cosa a la otra.
Y el espontaneísmo, los espontaneístas, los artesanos, rechazan la centralización, rechazan el centro, rechazan la visión política. O sea, cada uno que haga lo que pueda y según le dé a entender la… ¿Entiendes esto?
-Se mueven, un poco por inercia…
Y ese tipo de organización y de concepción política es incapaz de dirigir un movimiento revolucionario.
Es incapaz de entrar a enfrentarse a la policía política que es la que nos busca para aquello que ya sabes.
Entonces, en esencia, el trabajo revolucionario de una organización revolucionaria requiere profesionales revolucionarios. Lo requiere no sólo en el plano político ideológico. Requiere una preparación, una formación yo diría intelectual, no solo marxista, por supuesto, sino también una experiencia política de trabajo en la clandestinidad.
Es muy importante la lucha contra la policía política.
Utilizar los métodos que impidan que la policía política desarticule la organización. Todo eso está unido, está ligado.
Entonces, la lucha contra los “métodos artesanos” implica crear una organización de profesionales de la revolución.
Preparados políticamente y que siempre van a hacer su trabajo de una manera eficaz, según el principio de la especialización y de la preparación de la lucha contra la policía política.
-Y relacionado con esto, y volviéndonos a poner en la óptica de quien no esté demasiado familiarizado. Ya en el camino al Cuarto Congreso, en el año 96-97, hicisteis una campaña de rectificación o de bolchevización. ¿esta campaña por qué se hizo y para evitar qué? ¿Y qué se consiguió?
En esencia, la campaña de rectificación o de bolchevización se hace fundamentalmente para corregir la concepción del espontaneísmo: el sindicalismo, el activismo, el «hay que llegar a todas partes», “todo vale”, todo esto está vinculado a los “métodos artesanos”. Y eso también tiene una derivación metódica, de estilo, que se asemeja mucho a lo que llamamos el liberalismo. Se trataba de corregir esa serie de defectos y crear un estilo de trabajo comunista.
¿El liberalismo? ya sabemos: ser liberal significa que todo vale, que cada uno hace lo que quiere, y no solo lo que quiere, sino que procura su beneficio personal también.
Todos estamos en contra de eso. Pero en la práctica hay una inclinación, no en todo el mundo, pero en ciertos militantes que por sus hábitos, sus costumbres, su cultura, sus relaciones, tienden a eso. A considerar el trabajo desde el punto de vista personal, individual, despreciando o rechazando lo que llamamos el colectivismo, la opinión de los colegas, la planificación colectiva, que el centralismo es fundamentalmente eso. Es reunirse, discutir, debatir y tomar acuerdos colectivos, y luego llevarlos a la práctica.
Claro, a partir de ahí ya está la responsabilidad de cada uno. Entonces… El liberalismo hace tabla rasa de todo eso.
Tú te consideras una figura, tú tienes tus opiniones y eso se vincula a los intereses personales también, que se manifiestan de muchas maneras. Fundamentalmente, que pones por delante tu interés personal o tu problema personal, por encima o por delante de los intereses y las necesidades colectivas.
Un ejemplo, si tú tienes una cita para pasarlo bien con una chica en un domingo y coincide que en ese domingo hay que hacer una reunión importante, pues tú te vas con la chica. ¡Joder! para un día que tienes libre no vas a…
-Y si encima te vas creyendo un superrevolucionario…
(Siguiendo con la broma) Y encima, claro, tú no dejas por eso de ser un superrevolucionario. Entonces, los que cometen “faltas” son los que te están criticando. Te están diciendo: no, colega, para ser revolucionario tienes que supeditar tu interés personal a la causa. Pero claro, “eso es sectarismo”, eso es… ya sabes,” es izquierdismo”, es no sé qué… Entonces, todas esas ideas, esos hábitos, esas costumbres hay que combatirlas para poner las cosas en su sitio.
En definitiva, una organización bolchevique, marxista-leninista, es una organización estructurada según el principio del Centralismo Democrático y el funcionamiento centralizado y especializado. Imponer, en definitiva, una disciplina basada en los principios, basada en la línea política y sobre todo una disciplina que nosotros la hagamos consciente. O sea, que tú eres consciente de la necesidad de que hay que trabajar así. Nadie te lo va a imponer.
Continúa mañana.