
Movimiento obrero, su brutal situación:
Protesta contra la precariedad laboral en Decathlon
Más de un centenar de trabajadores de Decathlon se concentraron el 17 de diciembre frente a las puertas del establecimiento en Puerto Venecia, en Zaragoza, para denunciar las precarias condiciones laborales y la represión sindical a la dirección de la multinacional francesa les somete.
En la protesta, convocada a las 12 del mediodía, se pudieron ver varias pancartas en las cuales se leyeron lemas como “Decathlon, medalla en explotación y represión” y “solo con derechos estaremos satifech@s” y se corearon consignas como “Decathlon escucha, con precariedad habrá más lucha”, “Las bajas por ansiedad son enfermedad laboral” o “Sindicalismo camina para adelante, represión camina para atrás”.
Antes de finalizar el acto los sindicalistas han leído un comunicado donde explican la situación de la plantilla y sus principales reivindicaciones. Han denunciado la contradicción entre las enormes ganancias de la empresa y las pésimas condiciones laborales de los trabajadores de la misma. También alertan de que una gran parte de los trabajadores de la empresa apenas superan el salario mínimo interprofesional, además de no contar con pluses ni antigüedad, y que la mayoría, más del 70%, se encuentra en “situación de parcialidad involuntaria, con abundancia de jornadas partidas, contratos inestables y una elevada rotación de personal, consecuencia directa de la falta de conciliación y de la inseguridad laboral”.
Los trabajadores también se quejan de la existencia de brecha salarial y techos de cristal en la empresa. A estas condiciones se suma un “grave deterioro de la salud mental de la plantilla, provocado por la sobrecarga de trabajo, la reducción de personal y la sustitución de puestos por cajas de autocobro, lo que está generando un aumento de bajas laborales por estrés y ansiedad, así como dimisiones”.
Por último los sindicalistas señalan la persecución de aquellos que se organizan para defender sus derechos laborales, una delegada sindical de la empresa denuncia que “la empresa no quiere mejorar nuestras condiciones de trabajo y por eso ejerce una fuerte represión sindical contra quienes defendemos nuestros derechos”.

Comunicado: ¿GARANTIZA EL IPC, EL PODER ADQUISITIVO DE LAS PENSIONES?
¿GARANTIZA EL IPC, EL PODER ADQUISITIVO DE LAS PENSIONES?
Diciembre 2025
Con el dato del incremento del Índice de Precios al Consumo (IPC) del mes de noviembre, se nos anuncia un incremento del 2,7% para las pensiones contributivas a partir del mes de enero de 2026. Capítulo aparte merece el anuncio de que, para las pensiones mínimas y no contributivas, y el ingreso mínimo vital, se anuncien incrementos por encima del 11%.
Pero vayamos por partes. El ligar la actualización de las pensiones contributivas al incremento del IPC se vende como dato positivo y en buena parte lo es gracias a la lucha del Movimiento Pensionista, que derrotó aquel 0,25% de M. Rajoy y su ministra Fátima Báñez, y a que desde entonces hemos permanecido en las calles. Por lo tanto, la primera conclusión es que la lucha paga, y que en ella seguiremos.
Ahora bien, el actualizar las pensiones según los incrementos del IPC, ¿realmente garantiza nuestro poder adquisitivo? Somos personas mayores, pero no tontas, y de entrada sabemos que el IPC es un “producto precocinado”, compuesto por una amalgama de factores, algunos de los cuales nada tienen que ver con nuestra vida cotidiana, por lo que supone un riesgo de empobrecimiento de nuestra vida real.
Porque en la vida real, las personas mayores y pensionistas dedicamos una parte importante de nuestros ingresos en alimentación, medicinas y cuidados, y aquí las noticias empiezan a no ser tan buenas. Poniendo el foco en la alimentación, y según el último informe del Banco de España, en el conjunto del Estado español, entre finales de 2019 y 2024, el precio de los alimentos ha aumentado un 33,9%, superando las cifras de la eurozona (31,2%) y Estados Unidos (28,3%).
“Los alimentos básicos han subido más que el índice general de precios”, señala el Banco de España. Las consecuencias son dramáticas para las personas jubiladas y pensionistas, especialmente las que reciben pensiones de miseria. Y hablando de miseria, las pensiones mínimas, contributivas o no, no solamente no cumplen con el art. 50 de la Constitución española, sino que suponen un maltrato sistémico a las personas atrapadas en ese pozo de pobreza. Un 11% aplicado a una miseria no deja de ser miserable, y no saca a nadie de la pobreza.
Por eso, desde las organizaciones de pensionistas, de manera unánime, exigimos la dignidad de todas las pensiones. Afirmamos que limitarse a la subida del IPC no garantiza nuestro poder adquisitivo, ya que no cubre el coste de nuestras necesidades básicas, cuyo coste cada vez más está por las nubes.
Pero todavía es más importante acabar con la discriminación y el maltrato que sufren las personas pensionistas pobres (mayoritariamente mujeres), y para ello exigimos que, de una vez por todas, se equiparen las pensiones mínimas al Salario Mínimo Interprofesional, y se elimine de la ley 2/2023 el umbral de la pobreza como referencia para el cálculo de las pensiones mínimas y no contributivas.
Unidad COESPE