
La otra historia:
-El plan secreto de la CIA para desmembrar Yugoslavia.
Yugoslavia pasó de ser una próspera unión multiétnica y multiconfesional de eslavos del sur a una guerra, división y caos lleno de odio en un lapso de tiempo sorprendentemente corto. La CIA desempeñó un papel fundamental, reveló el ex agente convertido en denunciante Robert Baer en una entrevista reveladora de 2012 con Greanville Post.
“Llegué en helicóptero con tres agentes. Aterrizamos el 12 de enero de 1991 en Sarajevo… Nos dieron archivos sobre un grupo llamado ‘Serbia Suprema’ que detallaban planes para llevar a cabo una serie de ataques con bomba contra edificios clave en Sarajevo en oposición a la ambición de Bosnia de abandonar la ex Yugoslavia. ¡Nunca existió tal grupo!” dijo Baer.
La misión real “era alarmar y propagar el pánico entre los políticos de Bosnia, simplemente para llenar sus cabezas con la idea de que los serbios atacarían”.
Baer luego fue reasignado a Eslovenia mientras los políticos se preparaban para declarar la independencia. “Nos dieron dinero, unos pocos millones de dólares, para financiar varias ONG, partidos de oposición y varios políticos que avivaron el odio”, recordó.
Las operaciones estaban altamente compartimentadas, dijo Baer. “Todos sabían solo una parte de la historia y solo el que creó toda la historia conocía el trasfondo – son [los] políticos”.
“El objetivo de la propaganda era dividir las repúblicas para que se separaran de la madre patria Yugoslavia. Tuvimos que elegir un chivo expiatorio al que se culparía de todo. Alguien que sería responsable de la guerra y la violencia. Se eligió a Serbia porque de alguna manera es sucesora de Yugoslavia.”
La CIA financió a todas las partes, desde políticos croatas como Stjepan Mesic y Franjo Tudman hasta el líder bosnio Alija Izetbegovic, Radovan Karadzic de la República Srpska (que más tarde dejó de cooperar) y varios generales y periodistas serbios.
La agencia incluso escribió declaraciones leídas por locutores de noticias. “Los presentadores de noticias no tenían idea de ello, obtenían las noticias de su jefe y él las obtenía de nuestro hombre. Todos tenían la misma misión: difundir el odio, el nacionalismo y las diferencias entre las personas a través de la televisión.”
¿Quién se beneficia?
“Las personas que incitaron la guerra y dictaron los términos de la paz ahora son dueños de las empresas que explotan varios recursos minerales y similares. Simplemente hicieron esclavos de ustedes, su gente trabaja por nada y ese producto va a Alemania y América… Son los ganadores!” confesó Baer.
De: Rognews Geopolítica.

-‘Stolpersteine Madrid’: el matrimonio de jubilados que homenajea a los españoles deportados por el nazismo.
Desde 2019, Isabel y Jesús investigan y promueven la colocación de estas placas en las aceras de la capital, una iniciativa con la que ya conmemoran a 111 personas.
Desde un piso en el barrio madrileño de Aluche, Isabel Martínez (Madrid, 1955) y Jesús Rodríguez (Madrid, 1955) se encargan de investigar historias de deportados —y en muchos casos asesinados— por el nazismo, buscar cuál fue su último domicilio en la capital y contactar con sus familiares. Todo esto acaba reflejado en una stolperstein —palabra alemana que se podría traducir como «piedra con la que se tropieza»—, una placa dorada de 10x10x10 centímetros que se coloca en el suelo junto al último hogar de las víctimas. Ya han conseguido colocar 111 en Madrid. Y sumando.
«Aquí vivió José Galiner Muñoz», cuenta una de las piedras incrustadas a finales de septiembre en la calle Doctor Fourquet —en Lavapiés— en recuerdo de José, asesinado el 6 de septiembre de 1941 en el campo de concentración de Mauthausen-Gusen en Alemania. «No lo pensamos en un principio, pero para muchos representa la lápida que no tienen en un cementerio».
La iniciativa Stolpersteine Madrid se cocinó a fuego lento. Hace más de una década, la hija de Isabel y Jesús estaba de Erasmus en Suiza. Un día fueron a visitarla y las stolpersteine –la «e» final indica el plural en alemán y es así como se conoce el proyecto– cumplieron su cometido. El matrimonio viajó a Friburgo (Alemania) y allí se topó por primera vez con uno de estos adoquines dorados. Desde ese momento, no dejaron de buscarlos en otras ciudades.
Isabel y Jesús ni siquiera recuerdan cuántas veces han visitado el Archivo de la Villa de Madrid. Calculan que unas cien. Tras cada piedra hay mucho trabajo detrás. En una habitación acumulan carpetas y libretas plagadas de números de teléfono, direcciones, nombres y hasta árboles genealógicos que han ido construyendo. Como mínimo, para una stolperstein es necesario saber dónde vivió la víctima —lugar donde será colocada— y los datos de deportación.