
Revolución, Resistencia y Memoria
Patrimonio de La Humanidad.
Xabier Peñalver. Txalaparta 2022.
Portugal

-Museo de la esclavitud, en Lagos.
El museo se sitúa en la plaza del Infante Dom Henrique, en el centro urbano, dentro del edificio de la Alfándega o Mercado de Esclavos, renovado en 2016. Incluido en el proyecto de la UNESCO La Ruta del Esclavo, tiene el objeto de divulgar el tema de la esclavitud y romper el silencio aún hoy existente. El edificio actual, de 1691, consta de dos plantas y un pórtico.

Se estima que entre 1500 y 1840 el tráfico de esclavos transatlántico con destino a América superó los 12 millones de personas, principalmente de origen africano. El papel de Portugal en este movimiento de seres humanos forzados fue muy importante y Lagos se encontraba en esa ruta de comercio como pionero en Europa; el mayor mercado de esclavos debió estar situado en esta ciudad, que recibió cargamentos regulares desde 1444.
En 2009, en unas excavaciones arqueológicas practicadas en la ciudad, se hallaron los restos de 155 esclavos pertenecientes a los siglos XV y XVII, lo que dio origen a la creación de un núcleo museológico.

-Museu do Aljube. Resistência e Liberdade, en Lisboa.
El museo abre sus puertas en la lisboeta calle Augusto Rosa nº 42 y fue inaugurado el 25 de abril de 2015, fecha del aniversario de la Revolución de los Claveles, en lo que fue una prisión a lo largo de la dictadura salazarista. Este espacio pretende ser un reconocimiento a quienes lucharon contra el fascismo, a la vez que sirve para difundir la memoria histórica.
En las salas de exposición se presentan objetos, maniquís, paneles, periódicos clandestinos y otros materiales para reconstruir los años de lucha contra la dictadura, tanto desde la clandestinidad como desde las cárceles. Así mismo se muestran materiales relacionados con la policía política (PIDE) del régimen dictatorial y con la censura.

Por las celdas de este edificio pasaron miles de personas, algunas de ellas tan relevantes como Alvaro Cunhal, secretario general del Partido Comunista Portugués entre 1961 y 1992: Mário Soares del Partido Socialista Portugués y presidente de la República en dos ocasiones; Antonio Borges Coelho, historiador y poeta, y otros muchos.
La revolución de 1974, conocida como de los Claveles, terminó con 48 años de dictadura y posibilitó que las últimas colonias de Portugal consiguiesen independizarse en poco tiempo.

-Plaza Dom Pedro IV, en Lisboa.
En esta céntrica plaza de Lisboa, lugar de encuentro tradicional en la que destacan la estación ferroviaria y el teatro nacional Doña María Il, tuvo lugar un hecho simbólico pero de gran importancia en la Revolución de Abril o de los Claveles.
Esta revolución consistió en un alzamiento militar llevado a cabo el 25 de abril de 1974 contra la dictadura salazarista, instalada en Portugal desde 1926. La señal definitiva para iniciar el levantamiento fue la emisión de la canción Grándola, Vila Morena del cantautor José Afonso, prohibida por la dictadura y emitida por Rádio Renascença a las doce y veinticinco de la madrugada del 25 de abril. El puesto de mando se situaba en el cuartel Pontinha de Lisboa a las órdenes del mayor Otelo Saraiva de Carvalho. Al amanecer, la población se echó a las calles para arropar a los militares rebelados que desoyeron las órdenes del jefe de Gobierno, Caetano, para que se detuviera a los sublevados.

Y fue precisamente en la plaza del Rossio o Dom Pedro IV en donde una camarera (Celeste Martins Caeiro) que volvía con flores a casa le regaló un ramo a un soldado que desde un tanque le pidió un cigarro. El ramo de claveles se lo repartieron entre los militares que esperaban órdenes y los fueron colocando en las bocachas de sus fusiles para demostrar que no los utilizarían contra el pueblo. En las horas siguientes este gesto se repitió en todo Lisboa. A las seis menos cuarto de la tarde el presidente se rendía, exiliándose en Brasil. Tras la victoria, los presos salieron de las prisiones, regresaron los exiliados y se aceleró la descolonización de Angola y Mozambique.

-Monumento a Fernando José Salgueiro Maia, en Santarém.
El monumento en honor de Salgueiro Mala fue inaugurado el 25 de abril de 2006 en Largo Cándido dos Reis, en el 32º aniversario de la Revolución de los Claveles. En 2015 fue transladado al Jardin de la República.
El militar nació en 1944 en Castelo de Vide y fue uno de los principales protagonistas de la Revolución de Abril o Revolución de los Claveles que acabó con la dictadura portuguesa que ya duraba 40 años. Participó en las primeras reuniones clandestinas del Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) como delegado de Caballería y formó parte de la Comisión Coordinadora del Movimiento. El día 25 de abril, el jefe de Gobierno, Marcelo Caetano, se rindió ante Salgueiro Maia, escoltándolo después hasta su salida al exilio en Brasil. A lo largo de los años Salgueiro Maia fue ascendido, llegando a mayor en 1981 y, tras su fallecimiento en 1992, fue condecorado.

Destacan de este capitán las frases que dirigió a sus soldados a primeras horas 25 de abril de 1974, antes de salir hacia Lisboa: “Señores míos, como todos saben, hay diversas modalidades de Estado. Los estados sociales, los corporativos y el estado al que hemos llegado. De manera que aquellos que quieran venir conmigo, vamos para Lisboa y terminemos con esto. Quien sea voluntario, salga y forme. Quien no quiera salir, se queda aquí”. Los 240 soldados que lo escucharon formaron ante él, saliendo hacia Lisboa, a 100 km, para acabar con la dictadura.