
Muro de solidaridad y denuncias
Ser una organització que lluita, no és ser una organització criminal
El pasado 14 de enero la comisaría de la Policía Nacional de Maó fue objeto de un ataque con huevos y pintura. En las pintadas que aparecieron en las paredes de la comisaría se podían leer mensajes que decían “Infiltración es tortura” y “Os las devolveremos todas”.
Estas pintadas enviaban un mensaje a un policía menorquín que se infiltró en el movimiento independentista catalán entre 2020 y 2022 y cuya identidad había sido destapada por La Directa en 2023. La acción fue parte de la campaña de denuncia que se organizó a raíz del caso.
El Sindicato Unificado de Policía (SUP) amenazó a los responsables con que no quedarían impunes ante la demanda judicial que habían interpuesto. El caso derivó pronto en un pulso judicial. El juzgado de Mahón, que abrió las diligencias, sostuvo que los delitos más graves —acoso y pertenencia a organización criminal— se habían orquestado desde Barcelona y pidió trasladar allí la causa. Pero el juzgado barcelonés se negó, y el conflicto acabó en el Tribunal Supremo. Ahora el alto tribunal acaba de resolver que la base operativa del grupo estaba en Barcelona, aunque la amenaza se consumara en Mahón. Por tanto, devuelve el caso a los juzgados catalanes, que deberán depurar las responsabilidades penales.
La fiscalía sostiene que los militantes de Arran que llevaron a cabo la acción “mostraron suficiente estructura y reparto de roles” en las acciones investigadas como para ser juzgados por organización criminal por «Viajar desde Barcelona, grabar en vídeo las acciones y difundirlas desde la cuenta de la organización».
Arran ha respondido a estas acusaciones con el siguiente comunicado:
Ser una organització que lluita, no és ser una organització criminal
Irònicament, la mateixa setmana en què a una banda dels Països Catalans, cert president es renta les mans de responsabilitats jurídiques i polítiques per 229 morts, a una altra banda, a Arran se’ns investiga per assetjament, danys i grup criminal.
El 2022, arreu dels Països Catalans i a l’Estat Espanyol van començar a destapar-se un seguit d’agents de la Policia espanyola que s’havien infiltrat durant mesos i anys a diferents col·lectius i moviments socials. Un d’ells —l’agent I.J.E.G, conegut pel nom encobert de Marc Hernández Pons— va infiltrar-se al sindicat estudiantil del nostre Moviment: al SEPC (Sindicat d’Estudiants dels Països Catalans).
Tant aquest, com la resta d’infiltracions no han tingut cap mena de repercussió jurídica ni política. En canvi, Arran, a partir de ser acusades de fer pintades i llançar ous a la comissaria de la Policia espanyola a Maó, en la qual treballa l’agent I.J.E.G, passem a ser investigades com a grup criminal.
I és que a punt de “celebrar” els cinquanta anys de la falsa Transició, queda més que clar que ni a les clavegueres de l’Estat Espanyol s’hi ha fet neteja ni que hi ha cap mena d’intenció de fer-ho. La impunitat amb què fan i desfan els mateixos criminals i partits hereditaris de la dictadura i les molles que es van repartir és ridícul.
La repressió política és conseqüència inevitable de la nostra lluita: és l’eina de l’Estat capitalista per desarticular qualsevol forma d’organització popular que qüestioni, confronti i lluiti per transformar el sistema.
Per això, els seus cossos repressius s’infiltren-se —repercutint en la vida militant i personal de moltes militants, amb danys psicològics i agressions sexuals—, atacant-nos, incriminant-nos i mentint descaradament amb total impunitat… Mentre tornen a acusar-nos de “criminals” a nosaltres, la gent jove que ens organitzem per plantar cara i lluitar per un futur millor, en un país lliure i amb una vida digna. L’enèsima prova que encara ho tenen tot “atado y bien atado”...
Per moltes operacions policials que intentin, per molt de fum que intentin vendre en campanya electoral, per molt que maniobrin titulars i portades, no ens aturaran.
No és només que no hi hagi hagut cap control judicial de les actuacions d’aquests agents, sinó que aquesta pràctica forma part d’un entramat repressiu que ve de lluny —i va per llarg.
En els darrers anys hem vist actuacions de tota mena. El 2020, en plena pandèmia, almenys 11 adreces de correu electrònic d’Arran, Endavant, la CUP, l’Ateneu La Base, el Sindicat de Llogateres… van ser suplantades i s’hi van enviar més d’una seixantena de correus falsos per captar informació. Encarrec dut a terme pels Mossos d’Esquadra i la Generalitat de Catalunya. A aquestes, hi sumem els 10 casos d’infiltracions policials d’arreu de l’Estat —principalment als PPCC—, la constant aplicació de la Llei Mordassa, els canvis de protocol dels Mossos i la Policia Nacional els darrers mesos amb el nou ús del gas pebre… i els nombrosos casos de multes i penes per manifestacions, aturar desnonaments, etc.
En aquest cas, l’assenyalament per denunciar una infiltració policial, orquestrada sota la col·laboració del Ministeri d’Interior del "gobierno más progresista de la historia", els serveix per carregar un cop més contra la nostra organització amb unes acusacions que per la seva desproporcionalitat flagrant, també semblen ironia.
Sabem bé que toto el que fem, com ho fem i per què ho fem té sentit. Que la nostra lluita és més que legítima i que continuarem lluitant.
El jovent ni tenim por, ni demanarém permís per lluitar per la nostra vida, la nostra terra, la nostra classe i el nostr futur. Així que, si el Rei vol corona, corona li darem.
Traducido al castellano
Ser una organización que lucha no es ser una organización criminal
Irónicamente, la misma semana en que por una parte de los Països Catalans, cierto presidente se lava las manos de responsabilidades jurídicas y políticas por 229 muertes, por otra parte, a Arran se nos investiga por acoso, daños y asociación criminal.
En 2022, en todo los Països Catalans y en el Estado Español empezaron a destaparse una serie de agentes de la Policía española que se habían infiltrado durante meses y años en distintos colectivos y movimientos sociales. Uno de ellos —el agente I.J.E.G., conocido por el nombre encubierto de Marc Hernández Pons— se infiltró en el sindicato estudiantil de nuestro Movimiento: el SEPC (Sindicat d’Estudiants dels Països Catalans).
Tanto este como el resto de infiltraciones no han tenido ningún tipo de repercusión jurídica ni política. En cambio, Arran, a raíz de ser acusadas de hacer pintadas y lanzar huevos a la comisaría de la Policía española en Maó, en la que trabaja el agente I.J.E.G., pasamos a ser investigadas como grupo criminal.
Y es que, a punto de “celebrar” los cincuenta años de la falsa Transición, queda más que claro que ni en las cloacas del Estado Español se ha hecho limpieza ni hay la menor intención de hacerlo. La impunidad con la que hacen y deshacen los mismos criminales y los partidos herederos de la dictadura y las migajas que se repartieron es ridícula.
La represión política es consecuencia inevitable de nuestra lucha: es la herramienta del Estado capitalista para desarticular cualquier forma de organización popular que cuestione, confronte y luche por transformar el sistema.
Por eso, sus cuerpos represivos se infiltran —repercutiendo en la vida militante y personal de muchas militantes, con daños psicológicos y agresiones sexuales—, atacándonos, incriminándonos y mintiendo descaradamente con total impunidad… Mientras vuelven a acusarnos de “criminales” a nosotros, la gente joven que nos organizamos para plantar cara y luchar por un futuro mejor, en un país libre y con una vida digna. La enésima prueba de que todavía lo tienen todo “atado y bien atado”...
Por muchas operaciones policiales que intenten, por mucho humo que intenten vender en campaña electoral, por mucho que manipulen titulares y portadas, no nos pararán.
No es sólo que no haya habido ningún control judicial sobre las actuaciones de estos agentes, sino que esta práctica forma parte de un entramado represivo que viene de lejos —y va para largo.
En los últimos años hemos visto actuaciones de todo tipo. En 2020, en plena pandemia, al menos 11 direcciones de correo electrónico de Arran, Endavant, la CUP, l’Ateneu La Base, el Sindicat de Llogateres… fueron suplantadas y se enviaron más de una sesentena de correos falsos para captar información. Encargo llevado a cabo por los Mossos d’Esquadra y la Generalitat de Catalunya. A estas hay que sumar los 10 casos de infiltraciones policiales de todo el Estado —principalmente en los PPCC—, la constante aplicación de la Ley Mordaza, los cambios de protocolo de los Mossos y la Policía Nacional en los últimos meses con el nuevo uso del gas pimienta… y los numerosos casos de multas y penas por manifestaciones, detener desahucios, etc.
En este caso, la señalación por denunciar una infiltración policial, orquestada bajo la colaboración del Ministerio del Interior del “gobierno más progresista de la historia”, les sirve para cargar una vez más contra nuestra organización con unas acusaciones que por su flagrante desproporcionalidad también parecen irónicas.
Sabemos bien que todo lo que hacemos, cómo lo hacemos y por qué lo hacemos tiene sentido. Que nuestra lucha es más que legítima y que seguiremos luchando.
Los jóvenes ni tenemos miedo, ni pediremos permiso para luchar por nuestra vida, nuestra tierra, nuestra clase y nuestro futuro. Así que, si el Rey quiere corona, corona le daremos.

El PP se niega a homenajear a los últimos fusilados del franquismo
El pasado jueves 30 de octubre en la cámara baja del Congreso de los Diputados se celebró un “Acto de homenaje y recuerdo a todas las Víctimas del Golpe de Estado, la Guerra y la Dictadura” que se centró en los cinco últimos fusilados del franquismo, asesinados el 27 de septiembre de 1975.
Estos cinco jóvenes militaban en el Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP) y en ETA, dos organizaciones antifascistas que luchaban contra la dictadura de Francisco Franco. Los asesinados aquel día fueron José Humberto Baena, José Luis Sánchez Bravo, Ramón García Sanz, Juan Paredes Manot y Ángel Otaegui.
La portavoz del Partido Popular ha reconocido, a pesar de la importancia histórica de estos luchadores asesinados, solo sabe de ellos por la prensa: «Hemos conocido por un medio que en ese homenaje las cinco personas son cinco terroristas, tres del FRAP y dos de ETA». «No discuto que puedan ser víctimas del régimen, pero desde luego discuto que sean héroes que merezcan un reconocimiento. El PP no va a estar convirtiendo en héroes a cinco terroristas», ha asegurado Ester Muñoz durante su comparecencia este martes tras la rueda de prensa de la Junta de Portavoces.
Con estas declaraciones el PP ha definido a los cinco ejecutados de la misma forma que en su día lo hicieron los tribunales franquistas, dejando claro su compromiso contra el antifascismo y la memoria histórica.