
Muro de solidaridad y denuncias
El Mundo miente sobre la relación entre el primer grado y las agresiones a carceleros
El pasado 27 de agosto el diario El Mundo publicó unas afirmaciones en las que vincula una supuesta reducción del uso del primer grado, el régimen de aislamiento más severo, con un incremento de agresiones a los carceleros.
Desde la Campaña por la Abolición del Aislamiento Penitenciario rechazan de manera categórica estas afirmaciones. Un análisis riguroso de los datos oficiales muestra que no hay ningún dato que fundamente lo que dice El Mundo. Por un lado, entre 2009 y 2024 la cantidad de primeros grados ha aumentado, alcanzando su máximo en el 2,1% en 2023. Por lo tanto, el análisis de El Mundo es falso de base ya que no hay una reducción del uso del primer grado si no un aumento.
Asimismo, las cifras de infracciones disciplinarias muy graves, que incluyen las agresiones al personal, han descendido de forma significativa: un 5,2% en 2023 y en torno al 30% en 2024. La mayoría de los incidentes violentos en prisión se producen entre personas privadas de libertad y no contra funcionarios, siendo los casos graves una excepción.
Desde la organización subrayan que la relación que se intenta establecer carece de toda base empírica, que el aislamiento no previene la violencia si no que la incrementa. Numerosos estudios científicos y organismos internacionales, como el Comité Europeo para la Prevención de la Tortura (CPT) y las Naciones Unidas, han advertido que el aislamiento prolongado —más de 15 días sin contacto humano significativo— constituye un trato cruel, inhumano o degradante, y han instado a su prohibición.
El aislamiento penitenciario provoca graves daños psicológicos y físicos, incluyendo trastornos psiquiátricos, autolesiones y suicidios. Pese a ello, continúa aplicándose como respuesta a conflictos internos o a la falta de recursos adecuados para atender a personas con adicciones, psicosis o discapacidad intelectual. También ha sido una herramienta ampliamente utilizada por el Estado para castigar y someter a las peores condiciones posibles a los presos políticos, a los que busca destruir tanto física como mentalmente, en estos casos la motivación no es la falta de recursos u opciones si no una voluntad política de exterminio hacia aquellos que no se doblegan una vez en prisión.
La Campaña por la Abolición del Aislamiento Penitenciario insta a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias a sustituir la lógica del castigo por una perspectiva comunitaria y de inserción, única vía efectiva para reducir la violencia estructural que genera la prisión.

Comunicado: Cerberus desahucia en Basauri
El jueves 13 de noviembre, dos vecinos de Basauri, militantes del sindicato de vivienda Batu, se enfrentan al desahucio de su hogar, promovido por el fondo buitre Cerberus. El lanzamiento sigue adelante a pesar de que los actuales ocupantes han presentado una propuesta para alquilar la vivienda.
El fondo buitre Cerberus -responsable directo del aumento de los precios de la vivienda que desde hace años obliga a muchas personas a destinar una parte cada vez mayor de su salario al pago del alquiler- se ha negado en todo momento a buscar una solución dialogada con los residentes del inmueble y con el sindicato Batu. En su lugar, ha optado por rechazar cualquier vía de negociación y ha dejado claro su propósito de llevar el “lanzamiento judicial” hasta el final, a pesar de contar con información que confirma la falta de alternativas habitacionales para los afectados en caso de que el desahucio se ejecute.
Conviene recordar que el fondo buitre Cerberus es un agente especulador con sede en Estados Unidos que ha convertido la vivienda en un negocio de carácter puramente especulativo, lucrándose al transformar el derecho a la vivienda en una mercancía más. Desde 2012, Cerberus y otros fondos de inversión han adquirido más de 400.000 viviendas en todo el Estado, principalmente procedentes de la SAREB, el llamado banco malo que fue rescatado con dinero público.
Pese a ello, ningún Gobierno ni las sucesivas leyes de vivienda han logrado frenar esta situación. La complicidad institucional ha sido una constante, permitiendo la ejecución de miles de desahucios y el incremento de los alquileres por encima del 100%, lo que ha dejado tras de sí un profundo rastro de abusos y precarización habitacional.
En el caso de Cerberus, resulta especialmente relevante señalar su vinculación con las llamadas puertas giratorias, a través de las cuales figuras políticas han obtenido beneficios personales a costa del sufrimiento de la población.
El hijo de José María Aznar ocupa un cargo ejecutivo en el fondo buitre Cerberus, mientras que Ana Botella fue contratada por el fondo Cerberus tras la venta a Blackstone de 1.860 viviendas públicas durante su etapa en el Ayuntamiento de Madrid.
Desde el Sindicato de vivienda Batu lo decimos claro. Hoy estamos aquí contra los fondos buitre defendiendo la casa de nuestros compañeros. Pero vamos a seguir organizándonos, no nos vamos a rendir. Nuestras exigencias y lucha seguirán presentes en nuestro pueblo. Lucharemos por cada casa, cada barrio y cada vecina de Basauri., por las subidas de alquiler, por la falta de garantías, por los proyectos de urbanismo que nos expulsan de la ciudad, y por todos aquellos jóvenes que no pueden emanciparse en Basauri. Cada casa organizada con el sindicato será una trinchera contra los abusos inmobiliarios.
Nos negamos a seguir empobreciéndonos pagando alquileres abusivos mientras los más ricos se siguen lucrando con el esfuerzo de nuestro trabajo. Nos negamos a tener que vernos hacinados en pisos donde incluso se cobra a la población migrante por un padrón. Una vez más, comprobamos que son nuestras compañeras y vecinas quienes responden con solidaridad de clase, mientras que los políticos profesionales y las administraciones, lejos de ofrecer soluciones, se limitan a poner parches. Ni somos su prioridad, ni lo hemos sido nunca. Por eso, tenemos claro el camino: luchar y organizarnos. Solo así podemos garantizar nuestros derechos y unas condiciones materiales dignas.
Por todo esto, les decimos con firmeza: NO NOS VAN A PARAR. Continuaremos luchando por cada vecina, por cada barrio, por una vivienda para todos y todas.
Seguimos organizadas y firmes, porque solo así, podemos garantizarnos una vida digna para todos y todas. El sindicalismo de vivienda crece cada día más en Basauri, y no nos vamos a ir.