
Internacional
Sudán
Más de 2.000 civiles muertos y más de 26.000 personas desplazadas por los paramilitares
El comité preparatorio del Sindicato de Médicos Sudaneses —una organización no gubernamental— emitió un comunicado acusando a las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) de perpetrar una horrenda masacre de civiles desarmados por motivos étnicos.
El comunicado indica que aproximadamente 2.000 civiles fueron asesinados en las primeras horas tras la entrada de las FAR en la ciudad de el-Fasher; en su mayoría mujeres, niños y ancianos, entre el sábado 1 y el lunes 3 de noviembre. Se estima que 177.000 civiles permanecen atrapados, muchos de ellos víctimas de masacres, quemados vivos en sus vehículos o enterrados vivos. Observadores han descrito estos crímenes como una limpieza étnica cuyo objetivo es alterar la demografía de la región.
Los crímenes cometidos por las RAF contra civiles desarmados han provocado fuertes reacciones, donde los estados de Kassala, Norte, Gedaref, Gezira y Nilo, estallaron manifestaciones espontáneas en solidaridad con el pueblo de el-Fasher, condenando los crímenes de las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) y expresando su apoyo al ejército.
Activistas en redes sociales intensificaron sus campañas para difundir las atrocidades documentadas y denunciaron el importante apoyo brindado por los Emiratos Árabes Unidos a las FAR, afirmando que «son los EAU quienes están matando al pueblo sudanés».
Si bien desde Abu Dabi siguen negándolo, diversas evidencias señalan el envío de armamento avanzado, entrenamiento a combatientes y asistencia logística. En los últimos meses, y con unas FAR en claro retroceso, parece haber subido la apuesta con el envío de drones, como los que atacaron Puerto Sudán, la capital oficiosa del gobierno liderado por al-Burhan.
Algunos intereses que los Emiratos Árabes unidos serían, por un lado mantener su influencia en el mar Rojo, donde a través de la empresa estatal DP World, Emiratos Árabes Unidos ya tiene una destacada presencia en países como Yibuti, Eritrea, Somalia o Somalilandia, y mantiene acuerdos con varios gobiernos de la región que le aseguran el control de puertos y rutas comerciales en el mar Rojo y el golfo de Adén consiguiendo proyectando un poder militar y económico que compensa su falta de presencia territorial directa en este mar.
Por otro lado, Sudán es uno de los países del continente con mayores reservas de oro y aproximadamente el 97% lo exporta a Emiratos Árabes Unidas. Muchos de los yacimientos se encuentran en Darfur, una zona ampliamente controlada por las FAR desde el inicio de la contienda.
Y por último, la importancia estratégica para un país pequeño y principalmente desértico cómo es EAU del uso de Sudán como granero. Desde hace años, compañías emiratíes y saudíes han invertido grandes cantidades de dinero en adquirir enormes extensiones de terreno donde cultivar cereales y otros productos que luego se exportan a las monarquías del Golfo.
- https://www.descifrandolaguerra.es/internacionalizacion-guerra-de-sudan/
- https://diario-octubre.com/2025/11/01/sudan-indignacion-publica-contra-los-emiratos-arabes-unidos/

Sáhara
La resolución de la ONU empuja al Polisario a la guerra
El pasado sábado 1 de noviembre, el Majzén marroquí celebraba un hecho histórico: el Consejo de Seguridad de la ONU aprobaba el plan de autonomía marroquí sobre el Sáhara. Al menos, así lo anunciaba la prensa marroquí y occidental. Tras más de 20 años de pleitos en organismos internacionales, Rabat se salía con la suya: contando con el respaldo de EEUU y Europa que necesitaba, mostrando al resto del público que la ONU ha dejado de ser una organización de legitimidad internacional y que juega a favor de Occidente y sus títeres.
Rusia, China y Pakistán se abstuvieron. Argelia, siguiendo la línea diplomática del Frente Polisario, se marchó de las negociaciones: la soberanía no se negocia. España, por supuesto, consumó su traición al pueblo saharaui: votó a favor de la soberanía marroquí. La posición rusa y china, que son las que más destacan, sorprendió a muchos: ¿por qué se abstuvieron? La diplomacia rusa y china han insistido en que su abstención se debe a su apoyo a que buscan ampliar la misión internacional MINURSO en el Sáhara. Su abstención ha sido mostrada como un posible apoyo al gobierno marroquí frente al pueblo saharaui. Nada más lejos de la realidad. Existe también un aparato de desinformación en Occidente que reproduce lo que les dice Rabat.
El Frente Polisario durante estas últimas décadas, hasta 2021, ha dejado la lucha armada en un segundo plano para centrarse en interminables litigios internacionales que han tenido como resultado la resolución de la ONU del pasado 1 de noviembre. Años perdidos pensando que Occidente va a dar una salida justa al problema saharaui, sin contar con uno de sus mayores aliados y gendarmes en la zona: Marruecos. Rabat es considerado por la OTAN como el Major Non-NATO Ally (mayor aliado no perteneciente a la OTAN) desde 2004.
La monarquía marroquí juega un papel de policía en el norte de África, al igual que lo juega Israel en Oriente Medio pero, con las limitaciones que tiene Rabat: una población que no cuenta con tres comidas básicas al día o sistemas de distribución de agua potable en todo el territorio, por ejemplo. Marruecos, junto con España, es la puerta de entrada al mar Mediterráneo y supone el contrapoder a Argelia, apoyada desde su independencia en 1962 por la Unión Soviética y, después, por Rusia.
El movimiento armado por la autodeterminación del Sáhara cuenta con un problema interno con el que todavía no ha decidido romper: la timidez –o no- de sus dirigentes. Mientras se ha relacionado con los países alternativos al bloque occidental, el Frente Polisario forma parte de la Internacional Socialista: la misma internacional en la que se encuentra el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) que ha apoyado el proyecto de soberanía marroquí sobre el Sáhara. Es la misma Internacional Socialista (IS) que ha admitido al Movimiento Saharauis por la Paz (MSP). Se trata de una organización que aspira a “competir en legitimidad” con el Frente Polisario y obedece los dictados de Rabat: la autonomía del Sáhara bajo soberanía marroquí.
Ahora bien, el Frente Polisario se enfrenta a una disyuntiva después de esperar décadas a una resolución que dice lo obvio: que se tienen que discutir todos los planes de paz. O bien ésto supone una desmoralización total de la población saharaui que se encuentra en los campamentos de Tinduf, en las zonas ocupadas y en los territorios liberados del Sáhara o, ésto es un fuerte revulsivo que haga relanzar la lucha armada hasta niveles nunca vistos desde 1973 lo que supondría un nuevo frente para el gobierno de Rabat. Para que ésto último ocurra se necesita una dirigencia firme, resolutiva, decidida y, sobre todo, convencida de que la victoria se consigue mediante las armas en la mano y no en las reuniones de la ONU en Nueva York.
Tradicionalmente, el Frente Polisario ha sido armado a través de Argelia con armamento soviético: tanques T-55 y T-62, AK-47 como equipación básica para los soldados, vehículos de transporte BMP-1, BRDM-2 o BTR-60PB o sistemas lanzacohetes Grad. En noviembre de 2023, la prensa marroquí se hizo eco del bombardeo de la base militar de Smara desde donde se lanzaron numerosos drones contra las posiciones saharauis. La información era muy escueta pero se daba a entender que los disparos provenían de una distancia lejana. No supieron de donde venían los disparos ni informaron si eran cohetes o drones, lo que supondría una mejora considerable del armamento en las filas saharauis. Aunque no sea reflejado en prensa occidental, los combates son diarios.
En febrero de 2024, una delegación del Frente Polisario era recibida en Moscú por el representante del Ministerio de Asuntos Exteriores para el norte de África y Oriente Medio donde, entre otras cosas, se habló de la reanudación de la lucha armada. Una reunión de similares características se dio el pasado mes de septiembre en un encuentro de celebración por el 80º aniversario de la victoria contra el nazismo. En abril de este año, una delegación del Frente Polisario participó de los actos de celebración del Día de la Victoria, así como del Foro Internacional Antifascista (foro que en ediciones anteriores en Minsk fue presidido por el ministro de Defensa ruso).
Por otro lado, es conocida la presencia de asesores militares rusos en Mali, Níger y Burkina Faso en la lucha de estos tres países contra los grupos terroristas que asolan esta región. Mali se encuentra a poco más de 250 km de los territorios liberados por el Frente Polisario y 350 km de los campamentos en Tinduf (Argelia). Aparte, la colaboración rusa con la población saharaui no se limita a lo estrictamente militar. En las universidades rusas, también estudian numerosos estudiantes saharauis de la misma forma que lo son en Cuba o lo eran en la Libia de Gaddafi. Existe un alineamiento de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) con el BRICS llegando a participar en su cumbre de agosto de 2023 en Johannesburgo. Marruecos quiso participar pero fue rechazado a petición del gobierno sudafricano. Es decir, los contactos se dan en muchos ámbitos.
El Frente Polisario ha jugado a dos bandas en un mundo que vuelve al escenario de la Guerra Fría (si es que en algún momento dejó de estarlo). Existe un bando que apuesta por el progreso, la independencia y la soberanía de los pueblos y, otro que aspira a mantener su poder y sus privilegios a costa de ríos de sangre y fuego. En una situación así, no se puede estar en el medio: hay que tomar partido y, poco a poco, el Polisario elige el bando correcto de la Historia.
“El pueblo marchará con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes”. - Juan Domingo Perón.

Familiares de presos y desaparecidos saharauis acusan a la ONU de complicidad por renovar la MINURSO sin incluir los DDHH.
Los familiares de presos y desaparecidos saharauis acusan al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas de perpetuar la impunidad marroquí, silenciar las violaciones en los territorios ocupados y excluir, una vez más, el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación y a la protección internacional de sus Derechos Humanos.
En un comunicado, la Asociación de Familiares de Presos y Desaparecidos Saharauis (AFAPREDESA) expresa su profunda indignación y consternación tras la adopción de la Resolución del Consejo de Seguridad de lNNUUs sobre el Sáhara Occidental.
Aunque la renovación del mandato de la Misión de Naciones Unidas para el referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO) por un año más representa otra misión más de mantenimiento de la paz, los familiares advierten de que “vuelve a dejar fuera los Derechos Humanos del centro del proceso de paz, incluido el derecho a la autodeterminación.
La ausencia total de una referencia a un mecanismo de vigilancia de los DDHH en el mandato de la MINURSO, “no solo carece de justificación, sino que resulta inaceptable en un contexto de violaciones sistemáticas y documentadas desde hace décadas”.
Los familiares de presos y desaparecidos recuerdan que “desde hace más de cincuenta años, el pueblo saharaui sufre una ocupación ilegal, marcada por desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias, ejecuciones extrajudiciales, torturas y represión contra la población civil saharaui en los territorios ocupados”. “Cientos de nuestras familias —madres, esposas, hermanas e hijos— siguen buscando hoy la verdad sobre el destino de sus seres queridos desaparecidos a manos de las fuerzas de ocupación marroquíes”, apuntan.
Presos saharauis reducidos al silencio
AFAPREDESA señala que “informes demoledores de organizaciones internacionales, como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, documentan estas violaciones persistentes, mientras los presos políticos saharauis en los territorios ocupados del Sáhara Occidental siguen reducidos al silencio.