
Internacional
Perú
Declaración del estado de emergencia en Lima y Callao durante 30 días por la inseguridad
En una declaración televisada rodeado por el gabinete, el presidente de Perú, José Jerí, declaró el estado de emergencia en la capital del país a partir de la medianoche del pasado martes (21 de octubre) por 30 días.
El decreto, que aplicará en Lima y la ciudad vecina de Callao, busca responder a la crisis de violencia y extorsión que atraviesa el país, y que fue uno de los factores claves en la destitución de la expresidenta Dina Boluarte el pasado 10 de octubre después de duras protestas lideradas sobre todo por transportistas y sectores juveniles.
Desde que se posesionó José Jerí, al menos 100 personas han resultado heridas en los enfrentamientos entre manifestantes y policías. Un hombre de 32 años murió tras recibir un disparo de la policía el pasado 15 de octubre.
La legitimidad popular del gobierno de Jerí es limitada, no solo por el hecho de que no fue elegido en elecciones y hasta hace poco era un desconocido en la política nacional, sino también porque fue elegido por el Congreso, una institución también desprestigiada.
El estado de emergencia le permite al gobierno restringir o suspender ciertos derechos, como la libertad de reunión y de tránsito, incluirán restricciones a las visitas en las cárceles, «apagón eléctrico en las celdas» y destrucción de antenas de comunicación ilícitas y también, se ordena realizar «operativos de fiscalización y control» en zonas donde las autoridades hayan identificado venta de drogas, armas, autopartes ilegales o «celulares de dudosa procedencia».

China
El Partido Comunista Chino expulsa a 9 generales de alto rango en una amplia purga militar
Previo a la cuarta sesión plenaria del Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh), que discurrió en Pekín entre los días 20 y 23 de este mes de octubre, el Ministerio de Defensa informó de la expulsión de nueve destacados generales, entre ellos, tres integrantes de la Comisión Militar Central (CMC), incluido el vicepresidente He Weidong, bajo acusaciones de corrupción, deslealtad y colapso ideológico. Los nueve funcionarios son:
- He Weidong, vicepresidente de la Comisión Militar Central (CMC)
- Miao Hua, director del departamento de trabajo político de la CMC
- He Hongjun, subdirector del departamento de trabajo político de la CMC
- Wang Xiubin, director ejecutivo encargado del centro de operaciones conjuntas de la CMC
- Lin Xiangyang, comandante del Teatro Oriental del ejército
- Qin Shutong, comisario político del ejército
- Yuan Huanz, comisario político de las fuerzas navales
- Wang Houbin, comandante de las Fuerzas Cohete
- Wang Chunning, comandante de la Fuerza de Policía Armada.
De estos nueve, He Weidong era considerado el más destacado, ocupando el segundo puesto más alto en el ejército chino, después del presidente Xi Jinping, que es el líder de la CMC. Fue visto por última vez en marzo, y su prolongada ausencia de la vista pública alimentó las especulaciones de que estaba siendo investigado como parte de una purga de la cúpula militar.
También formaba parte del Politburó, el máximo órgano de decisión del Partido Comunista Chino, lo que lo convirtió en el primer miembro en activo del Politburó en ser investigado.
El comunicado del Ministerio de Defensa afirma que los nueve hombres «violaron gravemente la disciplina del partido y son sospechosos de delitos graves relacionados con el deber que involucran una cantidad de dinero extremadamente elevada, de naturaleza extremadamente grave y con consecuencias extremadamente perjudiciales».
Agrega que los hombres ahora enfrentan un proceso militar y dice que su castigo fue un «logro significativo en la campaña anticorrupción del partido y el ejército».

Japón
Giro a la derecha con Sanae Takaichi como primera mujer que gobierna Japón
La política Sanae Takaichi se ha convertido en la primera mujer que ocupa el puesto de primera ministra de Japón. Se consuma así un camino que empezó hace unas semanas, tras imponerse en las primarias del Partido Liberal Democrático (PLD) para sustituir al dimitido Shigeru Ishiba. Ahora tiene por delante hacer frente a la complicada situación económica que atraviesa el país y los desafíos de la situación política internacional.
A lo largo de su carrera se ha labrado una imagen de política nacionalista y revisionista, siendo una admiradora declarada de Margaret Thatcher. Sus posturas radicales han motivado que incluso dentro de su propio partido político se la llegase a apodar como “talibán”, en referencia al grupo fundamentalista afgano.
Han sido polémicas sus fotografías junto al neonazi Kazunari Yamada, líder del Partido Nacionalsocialista Obrero Japonés o sus numerosas visitas al santuario de Yasukuni, dedicado a los japoneses caídos en guerras. Esta acción suele acarrear quejas de China y Corea, que la ven como una reafirmación del legado militarista japonés, pues entre estos caídos se encuentran algunos criminales de guerra. Además es pública su simpatía por la idea de modificar la constitución pacifista de Japón para otorgarle mayor libertad de acción a las Fuerzas de Autodefensa.
Aunque Sanae Takaichi ha logrado sacar adelante su investidura y formar gobierno, la situación dista mucho de ser estable. Para empezar, el Partido Liberal Democrático no tiene mayoría en la Dieta Nacional, tanto en la cámara alta como en la cámara baja, lo cual condiciona fuertemente al gabinete. Por primera vez en varias décadas el PLD va a tener que gobernar sin un socio de coalición cuyo apoyo tenían hasta ahora firmemente amarrado.
Aparte de tener que poner orden dentro del PLD y tratar de volver a recuperar la confianza pública en el partido, le va a tocar gestionar una difícil situación económica, con una deuda pública muy elevada y una población cada vez más envejecida. Y todo ello en un contexto internacional agitado, con Japón situado en medio de las tensiones entre China y Estados Unidos. Además, sus posturas revisionistas en materia histórica y su adscripción a la línea dura en política exterior no auguran unas relaciones tranquilas con Pekín.