
Internacional
Estados Unidos
Donald Trump autoriza públicamente a la CIA a realizar acciones encubiertas en Venezuela
Fuentes cercanas a la Casa Blanca señalan que la administración ha elaborado varios planes para una posible escalada militar, algunos de los cuales contemplan escenarios diseñados explícitamente para forzar la salida de Maduro del poder, aunque oficialmente se presentan como planes de lucha contra el narcotráfico.
En las últimas semanas, Trump ha autorizado acciones encubiertas de la CIA destinadas a desestabilizar al gobierno venezolano. Paralelamente, el Pentágono ha incrementado su presencia militar con 10.000 efectivos desplegados, la mayoría en bases de Puerto Rico, un contingente de Marines a bordo de buques de asalto anfibio y con ocho buques de superficie y un submarino operativo en el Caribe; en lo que constituye uno de los mayores despliegues navales de las últimas décadas.
La estrategia, diseñada por el secretario de Estado Marco Rubio y el director de la CIA John Ratcliffe, incluye además medidas de presión económica, sanciones, acciones judiciales y operaciones militares selectivas. Entre esas medidas se encuentra el aumento de la recompensa por la captura de Maduro a 50 millones de dólares, la más alta en la historia de Estados Unidos.
Aún así, lo más destacado y que más ha llamado la atención es que el propio presidente de Estados Unidos, Donald Trump, admitió esta semana que autorizó operaciones encubiertas de la Agencia Central de Inteligencia de EEUU (CIA, por sus siglas en inglés) en Venezuela, un reconocimiento poco usual de lo que es, por lo general, información clasificada para los más altos niveles del gobierno.
Estas autorizaciones, conocidas con el nombre técnico de «hallazgos presidenciales», le concede a la CIA la capacidad de realizar asesinatos selectivos, operaciones encubiertas, acciones para influir en la política local o ayuda para equipar grupos armados que intentan derrocar gobiernos de otras naciones. «Realmente no hay limitaciones y no necesita aprobación del Congreso» explicó Mick Mulroy, un exagente de la CIA.
Haciendo un repaso histórico podemos encontrar que en diciembre de 1979, por ejemplo, un hallazgo presidencial firmado por Jimmy Carter le permitió a la CIA financiar a los muyahidines en Afganistán o solo unos años más tarde, otro hallazgo -esta vez del presidente Ronald Reagan- le permitió a la CIA extender la ayuda encubierta a los contras, los rebeldes que intentaban derrocar al gobierno sandinista en Nicaragua.

Afganistán
Enfrentamientos entre Pakistán y Afganistán por el acercamiento de este último con India
India y Afganistán protagonizaron el mayor acercamiento en décadas cuando Amir Khan Muttaqi, ministro de Exteriores del gobierno talibán, llegó a Nueva Delhi y, recibido por su homólogo indio, anunciaron la reapertura de la embajada afgana bajo el tutelaje talibán.
Tras ello, durante los días siguientes, Muttaqi se reunió con el asesor de seguridad nacional, Ajit Doval, y se dio un baño de masas en la mezquita Darul Uloom Deoband, lugar donde se pusieron los cimientos teóricos del movimiento talibán.
Esto provocó a Pakistán, que durante la noche del 9 al 10 de octubre mandó drones y cazas para bombardear repetidamente Kabul y las provincias de Khost y Nangarhar. El objetivo era la infraestructura del Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP) en suelo afgano y eliminar a Noor Wali Mehsud, líder de TTP que fue clave para frenar el proceso de desintegración que vivía el TTP a mediados de la década del 2010 y que desde su llegada al poder en 2018, no solo ha sabido reconstruir su estructura, sino que ha galvanizado gran parte del malestar de las comunidades rurales con la capital de Pakistán, Islamabad, y ha sabido crecer a la sombra de la victoria de sus semejantes en Afganistán.
El domingo 19 de octubre, Pakistán y Afganistán acordaron una tregua «inmediata» en conversaciones mediadas por Doha, informó el Ministerio de Relaciones Exteriores de Qatar, luego de que al menos 10 personas murieran en bombardeos aéreos pakistaníes tras un pacto anterior.
El clima de tensión anterior a estos eventos viene por parte de que el gobierno pakistaní acusa a Afganistán de acoger a talibanes pakistaníes, mientras que Kabul acusa a Pakistán de dar refugio a combatientes del Estado Islámico. Es en este clima de desconfianza que Islamabad decidió en 2023 expulsar a tres millones de refugiados afganos de su territorio.
- https://www.dw.com/es/pakist%C3%A1n-y-afganist%C3%A1n-acuerdan-cese-el-fuego-inmediato/a-74413431
- https://www.descifrandolaguerra.es/escalada-militar-pakistan-y-afganistan/

Sáhara
El Frente Polisario NO es terrorismo: desmontando la falacia de Marruecos y sus aliados
En los últimos años, Marruecos y algunos de sus socios más cercanos han intentado impulsar la idea de que el Frente Polisario, representante legítimo del pueblo saharaui, es una organización vinculada al terrorismo. Se trata de una afirmación peligrosamente manipulada, destinada a deslegitimar la lucha de un pueblo ocupado, y que choca frontalmente con los hechos históricos, el Derecho Internacional y el sentido común. A continuación, en este trabajo de Victoria G. Corera recopilamos todos los argumentos y hechos que desmontan por completo esta acusación.
1. El Polisario está reconocido por la ONU como representante legítimo del pueblo saharaui
El Frente Polisario no es un grupo marginal o clandestino: desde 1979, la Asamblea General de la ONU lo reconoce formalmente como el “representante legítimo del pueblo del Sáhara Occidental” (resolución A/RES/34/37). Este estatus fue reiterado en resoluciones posteriores y nunca ha sido cuestionado por la comunidad internacional.
Ninguna resolución del Consejo de Seguridad de la ONU ni de la Asamblea General lo califica como organización terrorista. Al contrario, la ONU dialoga directamente con el Polisario y lo invita a todas las negociaciones oficiales, tratándolo como parte esencial para una solución pacífica y duradera.
2. Países y organismos internacionales tratan al Polisario como interlocutor político, no como terroristas
El Polisario mantiene oficinas oficiales en decenas de países (España, Francia, Italia, Suecia, México, Sudáfrica, entre otros). Tiene además estatus diplomático ante la Unión Africana, organización de la que la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), proclamada por el Polisario, es miembro fundador y de pleno derecho.
Ningún país, salvo Marruecos y sus más estrechos aliados, ha declarado jamás al Polisario como grupo terrorista. Al contrario: la mayor parte de África y de América Latina mantienen relaciones formales con él, confirmando su carácter de movimiento nacional de liberación.
3. El Polisario nació y actúa como un movimiento de liberación nacional legítimo
El Polisario surgió en 1973 como movimiento de liberación nacional contra el colonialismo español, en un contexto de descolonización tutelado por Naciones Unidas. Posteriormente, tras la ocupación marroquí, su objetivo ha sido siempre el mismo: la autodeterminación del pueblo saharaui mediante un referéndum libre, algo reconocido por el Derecho Internacional.
Su lucha está amparada por la Resolución 1514 (XV) de la Asamblea General de la ONU, que legitima el uso de la fuerza por parte de pueblos sometidos a dominación colonial o extranjera. Esto es radicalmente distinto del terrorismo, que es el uso deliberado de la violencia indiscriminada contra civiles.
4. Nunca ha practicado terrorismo: ni atentados indiscriminados ni acciones contra civiles
El Polisario concentra su acción armada exclusivamente contra objetivos militares marroquíes en un territorio que la ONU considera “No Autónomo” en proceso de descolonización. No existe historial de atentados deliberados contra civiles marroquíes, saharauis o de terceros países.
Diversos organismos internacionales, ONG y misiones de observación han constatado que el Polisario no emplea tácticas terroristas (bombas en mercados, secuestros masivos de civiles, asesinatos selectivos, etc.) y respeta las normas de la guerra, algo muy poco habitual en conflictos de larga duración.
5. El Alto el Fuego con la ONU duró casi 30 años gracias al compromiso del Polisario
Desde 1991 hasta noviembre de 2020, el Frente Polisario respetó estrictamente el alto el fuego supervisado por la MINURSO, pese a las continuas violaciones de Marruecos (expansión del muro, represión, traslado de colonos). Esta disciplina muestra un compromiso constante con la vía política.
El regreso a la lucha armada en 2020 se produjo como respuesta a una violación flagrante del alto el fuego por Marruecos en el Guerguerat, reconocida incluso por informes de la ONU. La reanudación de hostilidades no implica terrorismo: se trata de un conflicto armado no internacional regulado por el Derecho Internacional Humanitario.
6. Las acusaciones provienen exclusivamente de Marruecos y de lobbies pro-marroquíes
No existe informe independiente de Naciones Unidas, Human Rights Watch, Amnistía Internacional ni del Consejo de Derechos Humanos que califique al Polisario como terrorista. Las escasas acusaciones proceden únicamente de Marruecos y de think tanks vinculados a sus intereses, sin base probatoria.
Incluso Estados Unidos, que ha apoyado a Marruecos en otros foros, no ha incluido nunca al Polisario en su lista de organizaciones terroristas.
7. Campamentos de refugiados: administración civil, no campos de entrenamiento
En los campamentos de Tinduf (Argelia), el Polisario organiza escuelas, hospitales, programas culturales y estructuras de gobierno civil. Misiones de la ONU, del Parlamento Europeo y ONGs internacionales los han visitado durante décadas, constatando que allí no existen centros de adoctrinamiento terrorista, sino una sociedad que sobrevive dignamente en el exilio.
8. Compromiso público con el Derecho Internacional Humanitario
El Frente Polisario ha firmado compromisos unilaterales para cumplir con las Convenciones de Ginebra y permitir el acceso de la Cruz Roja Internacional a prisioneros de guerra. Este tipo de pasos no se ve jamás en organizaciones terroristas.
9. Criminalizarlo criminaliza al pueblo saharaui
Calificar al Polisario de terrorista no solo es injusto: criminaliza a todo un pueblo que lleva 50 años reclamando su derecho a decidir su futuro. Además, blanquea la ocupación ilegal marroquí y facilita la represión de activistas saharauis en el territorio ocupado.
10. Las verdaderas violaciones y el uso del terror son responsabilidad de Marruecos
Amnistía Internacional, Human Rights Watch y otras ONG han documentado:
Detenciones arbitrarias
Torturas
Desapariciones forzadas
Represión violenta de manifestaciones pacíficas en El Aaiún y otras ciudades
Esto sí constituye un uso sistemático del terror de Estado, practicado por Marruecos, no por el Polisario.
Calificar al Frente Polisario como grupo terrorista es un intento burdo de Marruecos de deslegitimar el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación, reconocido por el Derecho Internacional.
Es una acusación sin base real, sin precedentes jurídicos ni respaldo internacional.
El Polisario es, y sigue siendo, un movimiento nacional de liberación legítimo, que mantiene su compromiso con la vía política pese a 50 años de ocupación, represión y exilio.
Frente a las campañas de desinformación, toca recordar los hechos: no, el Frente Polisario NO es terrorismo; es la voz legítima de un pueblo que resiste.
Victoria García Corera – Colaboradora de la PLATAFORMA NO TE OLVIDES DEL SAHARA OCCIDENTAL