
Muro de solidaridad y denuncias:
-Entrevista en profundidad A Pablo González
2ª parte de la entrevista.
Viene de ayer.

-Desde 2014 has estado trabajando en Ucrania. ¿Qué está sucediendo allí?
Lo que está sucediendo en Ucrania es una guerra híbrida entre la OTAN, –sobre todo Estados Unidos, pero también Gran Bretaña, Francia, Alemania y otros países– contra Rusia, en la que se está luchando hasta el último ucraniano. Todo empezó con un conflicto interno, prácticamente una guerra civil, que ha escalado y donde los perdedores somos todos. Sobre todo es Ucrania, por supuesto, pero también lo es la Unión Europea, lo es Rusia. Mientras tanto, los ganadores son los Estados Unidos, porque han conseguido que todos estemos enfadados, que tengamos una guerra en el continente. Una vez provocado el conflicto, ahora dicen que se quieren salir del mismo, diciendo encima que tenemos que pagar entre todos por el armamento que ellos van a vendernos. Desde el punto de vista de Estados Unidos es una jugada bastante buena; desde el punto de vista nuestro, una cagada por todas partes.
-Ahora estás en Moscú. ¿Ha cambiado la percepción de la gente del conflicto en Ucrania?
En Rusia al principio no se entendió lo que pasaba, porque Rusia entiende Ucrania como algo muy cercano, algo parte de su historia. Ha sido durante muchísimos años el mismo reino, el mismo pueblo, se habla el mismo idioma, etc. Rusia lo que no iba a permitir es que todo esto se saliera de control, sobre todo, desde el punto de vista militar y de seguridad. Y todo lo que al principio parecía conspiranoico, lo que decían las autoridades rusas, –los laboratorios químicos y bacteriológicos en Ucrania, las bases de la OTAN, las bases de entrenamiento secretas…– al final se ha demostrado que era cierto.
El pueblo ruso, siendo al principio escéptico, quizás porque las autoridades no supieron transmitirle qué estaba sucediendo, con el tiempo se ha dado cuenta de lo que les estaban diciendo. Luego se podrá simpatizar más o menos con esas autoridades, tener momentos en las que no las entiendes, momentos de protesta, pero la gente se ha dado cuenta de que Occidente no es un remanso de democracia y paz que quiere traer progreso a esta región del mundo, sino todo lo contrario. Occidente lo que quiere es acumular el máximo de recursos. En el caso de Ucrania, las tierras raras.
-Eres de los pocos periodistas occidentales que, además de cubrir el conflicto desde 2014, ha podido hablar con los diferentes actores en su propio idioma.
He seguido la prensa occidental y se han dado explicaciones infantiles y faltas de profundidad. He estado en los dos lados del frente. He estado tanto con los batallones de las milicias del Donbass como con los batallones nacionalistas ucranianos. Conozco los sitios donde combaten unos y otros. Incluso he tomado cervezas con unos y otros. He tratado con políticos de todo signo. Sé lo que sucede, lo que era y lo que es Ucrania. Y Ucrania hoy es un Estado fallido gobernado por personas que se agarran al poder, a las cuales no les importan absolutamente nada los intereses del pueblo. Políticos que llegaron con un programa y unas promesas totalmente contrarias a lo que están haciendo.
Poroshenko llegó con la promesa de poner paz. No lo hizo, solo hizo ampliar la guerra. Zelensky llegó con la promesa de restablecer las relaciones entre los dos países. Y lo hizo hablando ruso, no hablando ucraniano.
Que sea Ucrania libre, que hagan lo que quieran, nadie les desea lo que está pasando. La gente solo pide unas relaciones normales de vecinos, con todos los intereses comunes que había. Intereses económicos comunes que le interesaban a la Unión Europea, porque la Unión Europea recibía vía Ucrania, por ejemplo, productos energéticos que hacían que la economía europea, especialmente la alemana, fuera mucho más competitiva a nivel internacional. Esto se acabó por muchos años.
Porque, mientras tanto, en Rusia se vive, se sigue viviendo. No sé si se vive estupendamente o no, pero se sigue viviendo. El país sigue construyendo puentes, carreteras, escuelas, aeropuertos… Gracias a las sanciones se está volviendo a producir cosas propias, algo que después de la Unión Soviética no se hacía.
Ahí está el caso de los aviones. Boeing, por ejemplo, utilizaba un porcentaje muy alto de titanium ruso, había un sistema de cooperación. Rusia ahora está invirtiendo en volver a producir aviones propios a gran escala. ¿Tardará unos años? Sí, pero los producirá.

-¿Qué consecuencias están teniendo esas sanciones?
Pueden imponer sanciones a Rusia, pero no la van a doblegar. Rusia es un país con muchas capacidades y recursos. El tema de las sanciones ha demostrado que hay países que ignoran eso que llaman sociedad internacional, el mundo occidental. En el mundo actual lo que se llama occidente es una minoría que buena parte de su bienestar lo ha logrado en base a explotar a otros.
Ahora tenemos unas relaciones mucho más justas a nivel internacional. Rusia no se va a quedar aislada. Hay muchísimas relaciones con otros países, como se demostró el 9 de mayo, el 80 aniversario de la victoria sobre el nazismo, celebración en la que se reunieron en Moscú los líderes de más de la mitad de la población mundial.
Mientras tanto, la Unión Europea sigue comprando gas y petróleo ruso. Lo sigue comprando exactamente igual. Y el dinero sigue llegando a las arcas rusas. Lo que pasa es que la Unión Europea paga más por ese gas y ese petróleo, porque lo hace a través de intermediarios como Turquía o India. El discurso de que ya no compramos gas o petróleo ruso es mentira. La población está pagando una factura de más para que, además, Estados Unidos se quede con las tierras raras de Ucrania. Es un sinsentido.
-Has dicho que con la guerra perdemos todos, pero, sobre todo, Ucrania.
Nadie pensaba que se iba a llegar a esto cuando la solución era tan clara: sentarse en la mesa de negociaciones. En 2022 todavía había esa posibilidad en las conversaciones de Turquía, pero no. Vino Boris Johnson (entonces primer ministro del Reino Unido) y les dijo a los ucranianos que no, que tenían que seguir luchando y muriendo. Son cosas que no se entienden.
Ucrania se está quedando sin población. Llevan meses cazando a la gente en la calle para mandarla al ejército, porque se está quedando sin soldados. Ucrania, cada mes que pasa, pierde territorio, y eso que Rusia no está haciendo un esfuerzo especial para ganar muchos kilómetros cuadrados. Rusia lo que está haciendo militarmente es desgastar a Ucrania.
Todo esto está suponiendo un cambio de paradigma global tremendo.
Rusia ha estado históricamente orientada hacia Europa, pero la gente hoy ve que la Unión Europea declara unos valores pero que promueve otros muy distintos. Mira Siria. Decían que tenía un super dictador, Al Assad. Con él los cristianos vivían perfectamente. Desde que cayó Al Assad los están masacrando, están matando a los cristianos en Siria. ¿Y qué hace la Unión Europea? Quitar las sanciones a Siria.
Todo el mundo puede ver que la Unión Europea es una farsa con una doble vara de medir. Ya no engaña a nadie, ni en Rusia, ni en Latinoamérica, ni en Asia, ni en ningún sitio. El mundo globalizado, si llega, lo hará sobre todo con el liderazgo chino, no lo hará tal y como lo desean los Estados Unidos. Y todo esto en Rusia se ve.
Se ha demostrado que se puede vivir estupendamente sin occidente. Si un ruso no puede comprar un coche alemán comprará uno chino. Y no olvidemos que los chinos están comprando muchas compañías occidentales. Hay vida más allá de occidente. Y con las sanciones, lo mismo. En Rusia a día de hoy no hay Visa o Mastercard, pero hay un sistema ruso de tarjetas que funciona estupendamente. Como usuario, alucino con lo rápido y eficaz que es el sistema bancario ruso. Occidente, con sus sanciones y su actitud, ha hecho más por el patriotismo y el desarrollo ruso que la que haya podido hacer toda la propaganda estatal en 20, 30 ó 40 años.

-Eres mitad ruso, mitad vasco. ¿Cómo vives ésto?
Me sabe mal, porque creo que Euskal Herria, por ejemplo, podría hacer con Rusia muchísimas cosas relacionadas con las tecnológicas, con diferentes proyectos industriales o en investigación de desarrollo. Pero todo esto ya no va a pasar. Me sabe mal, porque soy parte de los dos sitios, parte de las dos tierras. Y, sobre todo, me sabe mal que se haya roto este vínculo por el interés de unos terceros.
-¿Hacia dónde va la Unión Europea?
La Unión Europea a día de hoy es un proyecto puramente económico. En cuanto no haya ese bienestar, ese interés económico, se acabó. Hoy día se reúnen unos estonios, italianos, franceses, británicos… Hablan ahí de sus cosas, se dan la razón los unos a los otros y ya está, estupendamente. Hablan de la capitalización de sus países, de qué grandes son sus economías, de no sé qué, de no sé cuántos…Pero realmente la producción tanto de alimentos como de otras cosas físicas es cada vez menor, porque la producción se está yendo a otros sitios. Y esto repercute en las y los trabajadores europeos, que durante tiempo fueron la cuna de la industria.
Quieren convertir Europa en un parque temático, pero a mí, personalmente, no me gusta. Me gustaría que hubiera cosas producidas en casa. Sin embargo parece que vamos a un modelo en el que lo único que produces y vendes son pinchos y en inglés para los turistas británicos que vienen a dejar el dinero.
Me gustaría que en Euskal Herria se produjeran, además de pinchos, más cosas. Y no hablo de las armas, que no es la mejor producción del mundo para nada, en ningún país. Eso no debería existir. Sin embargo, la UE se está orientando hacia las armas, que son corrupción pura y dura.
-¿Cómo salir de este atolladero?
Si antes todavía veía diferentes escenarios, ahora es muy difícil prever cualquier cosa. Parece que, por desgracia, este conflicto se va a resolver en el campo de batalla, hasta que uno de los dos bandos colapse. Y a día de hoy el que parece que está más cerca de colapsar, sobre todo por falta de personal, es Ucrania. ¿Eso nos traería una paz duradera y estable? Pues no lo sé, tampoco lo podría decir.
Quizás un escenario realista, o si quieres lo más adecuado posible, sería celebrar elecciones en Ucrania y que ese nuevo gobierno decida abiertamente, sin influencia extranjera, qué es lo que va a hacer. Hoy ese escenario se antoja casi imposible, por el estado de guerra y porque Ucrania no ha tenido elecciones libres en muchísimo tiempo, siempre ha habido influencia de oligarcas y otros actores. Cada día que pasa, el futuro acuerdo para Ucrania será peor.

-¿Por qué?
Desde 2014 Ucrania ha tenido diferentes momentos para lograr un acuerdo. Tuvo opciones para solucionar los problemas del Maidán en enero y febrero de 2014, antes de la intervención rusa en Crimea. Hoy sabemos que en el Maidán no hubo ninguna revolución, hubo un golpe de Estado pagado con dinero occidental. Tras ese golpe de Estado, Ucrania perdió Crimea, porque Rusia no iba a permitir bases de la OTAN ahí y porque Crimea es mayoritariamente étnicamente rusa.
A partir de ahí Ucrania lanzó una ofensiva contra el Donbass. Rusia no reconoció el Donbass como territorio soberano hasta el 2022, seguía diciendo que era parte de Ucrania. Ucrania tuvo la oportunidad de cumplir los Acuerdos de Minsk, Minsk 1 y Minsk 2, acuerdos que el propio Kiev firmó. Eran acuerdos justos, en los que se hablaba de una autonomía similar, o incluso menor, a la vasca o catalana dentro del Estado español.
Pero no. Ucrania, por consejo occidental, decidió no hacer esto, no coger un estatus neutral. Entonces, ahora, todo acuerdo futuro será peor para Ucrania y más difícil de aceptar. Y esto requiere mucha conciencia y ser una persona de Estado, para poder decir: ‘vale, hemos perdido ahora, pero para salvar la nación ucraniana en el futuro vamos a llegar, aunque sea, a estos acuerdos’. Mira Alemania. Si comparamos las fronteras que tiene ahora con las que tenía al comienzo de la Segunda Guerra Mundial o la Primera Guerra Mundial, ha perdido muchísimo. Y esto no le ha impedido desarrollarse. Francia o el Reino Unido han ido perdiendo buena parte de su imperio colonial, y siguen existiendo. Ucrania tiene que darse cuenta que ha ido por un escenario en el que ha salido perdedora.
Por supuesto, toda muerte de civiles o incluso de militares, toda muerte humana me parece una gran pérdida para cualquiera de los bandos. Pero Ucrania en este caso tiene que aceptar que ha perdido. Ha perdido porque no quiso firmar los acuerdos que pudo y no quiso cumplir los acuerdos que firmó. Si lo hubiera hecho, habría podido garantizarse un bienestar futuro.
Y por desgracia en Rusia nadie está por la negociación a día de hoy. Es decir, sí se está por la negociación, pero con unas condiciones mucho más duras y que son mucho más difíciles de cumplir. Puede estar Trump, puede estar Biden, un futuro Obama, Hillary Clinton, da igual. Rusia ya no va a cambiar. Ha pasado cierta frontera en sus relaciones con Occidente en la que ya no hay vuelta atrás. Ya no se va a regresar a nada de lo que había.
Rusia es consciente de que ha habido de nuevo tanques alemanes en su territorio, lo cual es un drama y un tabú histórico enorme. Ha habido y sigue habiendo armamento occidental que está matando rusos, occidentales que están matando rusos porque hay tropas de la OTAN en Ucrania, aunque sea de manera no oficial. Hay occidentales, británicos, alemanes, franceses, norteamericanos, etcétera, que están ahí, que están combatiendo contra Rusia. En Rusia eso lo tienen muy claro.
-¿Te podremos ver pronto por Euskal Herria?
De momento no puedo hablar del tema administrativo, pero el consejo legal que tengo es ir con cautela. Nada me garantiza que en el momento que pise territorio europeo no me vuelvan a meter en una celda. Si piso Euskal Herria o el Estado español, es posible que me detengan y me entreguen con un lacito a Polonia. Ya pasé dos años y medio, sin ninguna condena ni ninguna prueba. Nadie me va a devolver el tiempo que pasé sin ver crecer a mis hijos, sin poder pasar con ellos las Navidades o sus cumpleaños. Si hace falta haré un Sarri Sarri y volveré al cabo de 20 ó 30 años, cuando estas cosas ya hayan prescrito (se ríe).