
África esclavizada, colonizada, esquilmada y resistente.
Agenda
Guinea Bissau y Cabo Verde
-y II-
La Independencia que dirigió Amílcar Cabral
Viene del 7 de septiembre,

… /… Cabral decía que “sin la asistencia de la OTAN la dictadura salazarista no habría podido sostener esta lucha ni un solo día…” a lo que se podría añadir también la labor de zapa de Francia y Gran Bretaña. De ahí el cómplice manto de silencio que rodeó y rodea al asesinato de Amilcar Cabral, que se perpetró el 20 de enero de 1973 en Guinea Conakry, a manos de mercenarios contratados por Portugal.
Pero ni el asesinato de su máximo dirigente pudo evitar lo que ya el movimiento de liberación guineano-caboverdiano había logrado en el campo de batalla, por lo que a mediados del 1974 Portugal tuvo que reconocer la independencia.
Que la posterior evolución de Guinea Bissau y las islas de Cabo Verde, caso singular de unidad de dos países para conquistar su independencia, estén muy lejos de lo que proponía y quería Cabral, no invalida su valioso y vigente legado teórico y práctico. He aquí al menos una muestra de la claridad de sus ideas y alcance de las propuestas que nos dejó.
– Ante los movimientos de liberación nacional africanos, que carecían de ideología propia:
“La deficiencia ideológica en los movimientos de liberación nacional, por no decir su falta total de ideología, constituye una de las mayores flaquezas, si no la mayor, de nuestra lucha contra el imperialismo. La justificación de base de tal deficiencia radica en la ignorancia de la propia realidad histórica. Creemos, con todo, que ya se han acumulado experiencias suficientes, y suficientemente variadas para permitir la definición de una línea de pensamiento y acción encaminada a suprimir la mencionada deficiencia. (…) Y es que, si es verdad que una revolución puede fallar, incluso cuando se ha nutrido de teorías concebidas, todavía nadie practicó victoriosamente una Revolución sin teoría revolucionaria”.
– Ante la fortaleza del imperio colonial portugués:
“… sean cuales sean las fuerzas del enemigo, nuestra victoria sobre el colonialismo portugués dependerá de nosotros mismos, de nuestra militancia. Debemos hacernos conscientes de las fuerzas reales de las que disponemos y basar nuestro trabajo revolucionario en las masas populares”.
– Ante un enemigo, siempre armado y violento:
“… el enemigo (el capitalismo, el imperialismo) siempre lucha con todos los medios a su disposición […] en el marco de la lucha por la liberación nacional de los pueblos el problema no es si la lucha es armada o sin armas. Para nosotros, siempre la lucha es armada. Pero existen dos tipos de lucha armada: una lucha armada en la cual el pueblo pelea con sus manos vacías, desarmado, mientras los imperialistas y los colonialistas están armados y los asesinan; y la lucha armada en la cual demostramos que no estamos locos pues nos alzamos en armas para luchar contra las armas criminales de los imperialistas”.
– El Internacionalismo más consecuente fue una constante en él. Jamás separó la lucha por la liberación de Guinea, de la lucha por la liberación de todo el continente africano. Siempre entendió el carácter continental de su lucha y apostó por unidad y la integración, mientras las nuevas burguesías neocoloniales apostaban por la división y la separación de los pueblos en pequeños feudos.
-En la Conferencia Tricontinental en La Habana, en 1966, planteó que si bien el colonialismo puede, al menos en apariencia, solucionarse mediante una revolución nacionalista, el neocolonialismo, que involucra directamente a la apenas existente y sumisa burguesía africana con la burguesía imperialista, requiere “la destrucción de la estructura capitalista implantada en el territorio nacional por el imperialismo, y postular, correctamente, una solución socialista”. Planteaba que las naciones que luchan por su liberación en África tienen dos caminos frente a ellas “o retornar a la dominación imperialista […] o tomar el camino hacia el socialismo”.