
Memoria histórica imprescindible:
-Rosario del Olmo Almenta
Nació en Madrid en 1904 y vivió casi todo el siglo XX, hasta su muerte en el año 2000. Fue periodista, escritora e intelectual comprometida con su tiempo. En los años 20 empezó a publicar en revistas como La Esfera, Nuevo Mundo o Blanco y Negro. Pronto dio el salto a la prensa diaria y, a partir de 1930, en el periódico La Libertad, donde adoptó un tono claro y combativo, cada vez más próximo al comunismo.
El 8 de diciembre de 1933, en el Café de las Salesas, entrevistó a Antonio Machado. Allí, el fotógrafo Alfonso Sánchez les tomó una imagen juntos. En el negativo original, Rosario aparece al lado del poeta. Sin embargo, la versión que circuló durante décadas la recortó a ella por completo, dejando solo a Machado en el encuadre.
Durante la Guerra Civil, Rosario fue jefa de prensa extranjera en el Ministerio de Estado, colaboró en El Mono Azul, en Mundo Obrero y en la Alianza de Intelectuales Antifascistas. Asistió al II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, en Valencia, en 1937.
Tras la victoria franquista fue detenida y pasó por la cárcel de Ventas. Después, su nombre prácticamente desapareció de la esfera pública.
¿Por qué la borraron de la foto? Nunca lo sabremos con certeza. Quizá fue por resaltar el retrato individual de Machado. Quizá, como sospechan algunos, por borrar cualquier rastro visual de su militancia comunista. Yo me inclino a pensar que fue algo más profundo: una censura histórica que borró a tantas mujeres comprometidas, no solo de las fotos, sino también de los libros, de las aulas y de la memoria colectiva.
La imagen recortada es, en el fondo, un símbolo: recortaron también su voz, sus ideas y su lugar en la historia. Y, como tantas otras, Rosario del Olmo tuvo que vivir sabiendo que, aunque estuvo allí, la historia oficial prefería que no se la viera.
Por eso hoy la traemos a estas líneas, para devolverle el espacio que le quitaron, para que vuelva a aparecer en la foto, aunque sea en la memoria.
#esperanzajover #arribalospobresdelmundo

-Defendiendo la República desde Francia
Visto en España
La defensa de la República
Precio: 5 francos. Edición especial. Sábado 29 de agosto de 1936.

-Así ayudaba la República al pueblo desde los primeros momentos.
JUNTA CENTRAL DE SOCORROS.
La Presidencia del Consejo de Ministros de la República Española, mediante un Decreto del 29 de julio de 1936 -publicado en la «Gaceta de Madrid» del día 31 de julio de 1936- crearía un organismo -bajo el nombre de JUNTA CENTRAL DE SOCORROS- que tendría como cometido el fin de recoger, administrar, gestionar y distribuir todos los donativos en metálico entregados voluntariamente por organizaciones, grupos y personas físicas para auxiliar a los combatientes, y a sus familias, que sufrían las consecuencias de la guerra, en el transcurso de la guerra de 1936-1939 contra el fascismo y la reacción y a favor de la legitimidad de la República Española.
Una Junta Central de Socorros conformada por el Presidente del Consejo de Ministros, el Vicepresidente del Congreso de los Diputados, el Director General de Sanidad, el Director General de lo Contencioso, el Director General de Administración local y dos vocales militares; además de un representante de cada uno de los partidos y sindicatos que formaban parte del Frente Popular.
Junta Central de Socorros que tendría su sede central en el antiguo palacio del Senado de Madrid, y que contaría con el auxilio, en cada capital de provincia, de la correspondiente Junta Provincial de Socorros. Junta Central que recibiría las entregas de dinero en un cuenta centralizada y abierta a nombre de la «Junta Central de Socorros con motivo de la rebelión militar de julio de 1936», en la cuenta Núm. 64.502 del Banco de España.
Dos semanas después de la creación de la Junta Central de Socorros, el 12 de agosto de 1936 aparecería en el Órgano Central del Partido Comunista de España (PCE), «Mundo Obrero», una entrevista a DOLORES IBÁRRURI, «Pasionaria» -que formaba parte de la Junta Central de Socorros en representación del PCE-; quien realizaría una importante y detallada explicación sobre el funcionamiento, los fines y quienes merecían ser destinatarios de las ayudas… Además de lanzar un llamamiento a la entrega de suscripciones abiertas para «engordar» los fondos de la citada Junta que tenía como misión final y fundamental entregar socorros a los muertos, heridos y a sus familias.
En la página 2 de este mismo número de «Mundo Obrero» y bajo el título de «AYUDA A LAS VÍCTIMAS DEL FASCISMO», se hacía público el importe de algunas de las suscripciones:
- – La Unión Española de Conductores de Automóviles: 1.000 pesetas.
- – La Asociación de Profesores y Maestros de Formación Profesional Obrera: 300 pesetas.
- – La Asociación de Vecinos e Inquilinos: 42.211, 23 pesetas.
- – Los obreros de Construcciones Aeronáuticas, el importe de todas las horas extraordinarias que alcanzaban un total de 2.100 pesetas.
- – El Gabinete de Prensa del Ministerio de la Gobernación una lista de una suscripción que sumaba la cantidad de: 1.848.511,37 pesetas.
- – El personal de la Dirección General de Ganadería: 1.108,45 pesetas.
- – El personal y la dirección de la Sociedad General Española de Librería, con un día de haber: 1.616 pesetas.
- – La Cámara Oficial del Libro: 1.250 pesetas.
- – El periódico «Cartas y Carteros» encabezaría una suscripción con 1.000 pesetas.
- – Los Maestros Armeros del Ejército entregaría 250 pesetas al Presidente de la República, para lo que éste pudiera interesar.
Y otras muchísimas más…

-‘Fusilamientos en la plaza de toros de Badajoz’
Un reflejo de la matanza fascista de Badajoz pintado a mil kilómetros de distancia.
Cuadro de Martí Bas sobre este acontecimiento criminal de agosto de 1936.
El artista catalán lo hizo casi en tiempo real, pues en julio de 1937 ya había participado en una exposición
Los ecos de la matanza de Badajoz resuenan no solo 89 años después de que ocurriese, sino también a mil kilómetros de distancia del lugar donde lo hizo, en Barcelona.
El cuadro ‘Fusilamientos en la plaza de toros de Badajoz’. Permaneció oculto en los depósitos del Palacio de Montjuic, donde tiene su sede el museo, desde 1938 hasta mediados de los años 80, una vez finalizada la dictadura franquista. En 2021, por fin, logró hacerse un hueco entre las 108 obras que integran esta colección permanente del Museo MNAC.
Su autor es Martí Bas Blasi (Barcelona 1910 – París 1966), quien la pintó casi en tiempo real. Aunque no se sabe en qué momento exacto la hizo, sí que es seguro que en julio de 1937 ya estaba terminada, pues participó en la Exposición de Primavera de Barcelona que se celebró durante ese mes; es decir, menos de un año después de la matanza. Era un hombre muy politizado que se tuvo que exiliar y que incluso estuvo recluido en el campo de concentración de Saint-Cyprien, en el sur de Francia.
Bas, en realidad, es conocido más bien por su faceta de cartelista, pero «viene la Guerra Civil y muchos artistas que tenían trayectorias absolutamente normales se activan en clave bélica». Así, algunos acaban realizando obras de compromiso que no tienen por qué coincidir con su producción anterior, con la cual habrían continuado en circunstancias normales.

De Badajoz a Barcelona: Esa implicación política de Bas fue lo que provocó que un suceso ocurrido tan lejos de su Barcelona natal llegase a sus oídos. La crueldad del acontecimiento le empujó a cambiar los carteles por un lienzo que, según el conservador del MNAC, supone una cierta transposición de la técnica cartelista. De hecho, asegura que «no hay una correspondencia entre el estilo, un poco naif hasta cierto punto, y la brutalidad del episodio histórico».
Lo que intentó Bas fue representar los dos bandos antagónicos del conflicto en una obra que consta de dos niveles. En la parte izquierda, se puede observar a las clases proletarias (incluyendo a mujeres y niños) siendo asesinadas en el ruedo. Símbolos como la estrella roja o el puño en alto permiten identificar su ideología.
A la derecha se reproduce un «auténtico friso sociológico» donde se divisa a gente de diferentes colectivos sociales entre los que se encuentran curas, guardias civiles, jueces, requetés, personas con vestimenta elegante… En definitiva, «una serie de perfiles que el artista asocia al bando franquista». Estos últimos están situados, además, en la zona de sombra del graderío del antiguo coso de Pardaleras, reservado para las clases pudientes al ser los asientos más caros.
*El cuadro ‘Fusilamientos en la plaza de toros de Badajoz’, expuesto en el MNAC acompañado de la escultura del miliciano El Madriles de Josep Viladomat.