
Internacional
Palestina
Los sionistas preparan una escalada en Gaza
El jueves 7 de agosto Netanyahu confirmó la intención de que el ejército de Israel ocupe la totalidad de la Franja de Gaza a pesar de las críticas de la cúpula del ejército.
Tanto la cúpula militar de Israel como las familias de los cautivos y el sector humanitario se han opuesto a la expansión de las tropas en la Franja de Gaza. A pesar de ello, el mandatario israelí ha asegurado la necesidad de hacerlo para que Israel “se libere a sí mismo y a la gente de Gaza del terror horrible de Hamás”. Según Netanyahu, los sionistas no pretenden anexionar el territorio si no controlarlo de manera temporal hasta que las condiciones les permitan retirarse, algo que no concuerda con sus actos pasados y la cantidad de inversiones y proyectos urbanísticos y hoteleros que ya han planificado los oligarcas sionistas y sus socios.
La aprobación de la expansión en el Gabinete de Seguridad daría paso a una expulsión forzada de un millón de gazatíes que se encuentran en la ciudad de Gaza, la mitad de los habitantes de la Franja. Esa sería la primera fase del plan del que ya hablan los medios sionistas, siendo la segunda una ofensiva. De manera paralela esperan que EEUU aumente el flujo de ayuda humanitaria para aumentar los puntos de reparto, donde los palestinos son tiroteados a diario, de cuatro a 16.
Este plan de intensificar el genocidio que están llevando a cabo los sionistas llega en medio de la catastrófica hambruna que asola la Franja de Gaza causada por los continuos ataques y bloqueos. Desde la Unidad de Emergencias de Médicos Sin Fronteras advierten que si la ofensiva se traslada a las zonas donde la población está hacinada “el único resultado posible es el mayor sufrimiento de una población civil que ya vive una situación humanitaria catastrófica” y también que “Una operación militar en un entorno como ese tiene unos riesgos enormes para la población civil, y tiene un enorme potencial de incrementar exponencialmente el número de víctimas directas por violencia”. Aunque desde Médicos Sin Fronteras ven esta nueva maniobra israelí como una continuación del genocidio que están llevando a cabo en el que “todo lo que es necesario para vivir está siendo destruido de manera sistemática”.

Ucrania
Nuevo escándalo de corrupción en Ucrania
La guerra en Ucrania depende de la corrupción política para continuar y ambas, la guerra y la corrupción, se alimentan del dinero de la Unión Europea. De la multitud de corruptelas que se han ido destapando a lo largo de la guerra ahora le ha tocado el turno al partido del actual presidente Zelensky.
Según el periódico alemán Berliner Zeitung: “Las autoridades ucranianas descubren un sistema de compra de drones a precios excesivos. Dirigentes políticos del partido de Zelensky, personal militar y funcionarios de defensa están implicados”. “Las acusaciones se refieren a contratos gubernamentales adjudicados a precios hasta un 30 por ciento superiores al precio original, lo que ha sobrecargado aún más el presupuesto público, ya de por sí afectado por el conflicto”.
La corruptela se ha destapado mientras que el Fondo Monetario Internacional presiona por que se reconstruya la Oficina Anticorrupción ya que el ejecutivo de Zelensky acabó con la independencia de este órgano y de la Fiscalía Especial contra la Corrupción. El diario alemán añade que el escándalo ha llegado “tras la acalorada controversia en torno a una ley anticorrupción”.
Esta noticia llega mientras que los datos muestran como una reducida oligarquía se enriquece gracias a la guerra y busca que no acabe. Según Deutsche Welle, en Ucrania el número de millonarios ha aumentado en 2024 a la vez que, según datos del Banco Mundial, el número de personas que viven bajo el umbral de la pobreza ha aumentado en casi dos millones en los últimos cuatro años.

Capturan a dos coroneles británicos en Ucrania
Las fuerzas especiales del ejército ruso han capturado en Ucrania a dos coroneles británicos, Edward Blake y Richard Carroll, lo que vuelve a poner de manifiesto la intervención encubierta de la OTAN en la dirección de la guerra.
La información inicial procedió de fuentes ucranianas e, inicialmente, el Ministerio de Defensa británico la desmintió, diciendo que ambos oficiales se encontraban en Londres. Sin embargo, aparecieron fotografías de los dos coroneles cautivos vestidos con uniforme de campaña.
Entonces el gobierno laborista cambió rápidamente su versión, afirmando que los oficiales eran turistas interesados por la historia naval que visitaban los campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial.
El comunicado provocó un ridículo generalizado y, finalmente, el Ministerio de Defensa británico tuvo que cambiar su versión. Ahora exige que los oficiales capturados sean tratados como prisioneros de guerra.
Rusia se ha negado formalmente porque los combatientes no reconocidos no pueden operar en zonas de guerra sin la debida declaración, según las Convenciones de Ginebra, hasta el punto de que ambos oficiales podrían ser fusilados por intento de sabotaje.
Rusia reveló que los oficiales capturados tenían pasaportes diplomáticos y les ocuparon documentos clasificados sobre los planes militares de la OTAN, lo que pone de manifiesto una misión militar organizada, probablemente aprobada al más alto nivel de la OTAN.
El incidente desató un serio conflicto diplomático. Aparentemente sorprendidos por la captura, dirigentes británicos contactaron con Moscú para exigir la liberación inmediata de los coroneles.
Luego pidieron un intercambio de prisioneros, pero el ministro de Defensa ruso, Andrei Belusov, se ha negado, afirmando que serían juzgados por su participación directa en las hostilidades contra Rusia. El Kremlin considera este incidente como evidencia de la participación encubierta de la OTAN en el conflicto.
Operación Skat-12
El ejército ruso ha iniciado una operación, denominada Skat-12, que forma parte de la campaña “Bars”, que tiene como objetivo la infraestructura de la retaguardia y los centros de mando en Ucrania. Supone un cambio táctico en la estrategia rusa, pasando de una postura defensiva a ataques por sorpresa, con importantes implicaciones para los cálculos de la OTAN.
Reino Unido ha violado de manera flagrante el derecho internacional al desplegar en secretó oficiales de su ejército en las zonas de guerra de Ucrania.
Los pasaportes diplomáticos plantean una duda sobre si los agentes formaban parte de una operación de falsa bandera o participaban en misiones de sabotaje en territorio ucraniano bajo las órdenes directas del gobierno de Londres.
La crisis se agravó tras conocer del arresto de un tercer ciudadano británico, sospechoso de ser agente del MI6, a pesar de que las fuentes rusas ocultan la información. La opacidad que rodea a este tercer detenido sugiere una operación de inteligencia más profunda y en curso, que el gobierno británico intenta ocultar.
El incidente no solo refleja un aventurerismo militar a la desesperada de la OTAN sino, además, una preocupante normalización de la intervención en una guerra extranjera por parte del gobierno británico.