
África: Esclavizada, colonizada, esquilmada y Resistente.
Agenda.
Sudáfrica
-y III-
Viene del domingo 3 de agosto…

El país con el primer proletariado de África.
… /… Para ello la oligarquía sudafricana recurrió al “reparto del poder político” con la burguesía negra, única capaz de canalizar, tras el fracaso de la estrategia represiva, las luchas radicales de los trabajadores. Se trataba de representar un paripé en el que los negros se pusieran al frente del país para que los blancos siguieran manteniendo el poder desde la sombra.
El momento para estos cambios vino impuesto por la derrota que sufrió Sudáfrica en su guerra contra Angola y Namibia. Una guerra que había comenzado apoyando a los portugueses y que, tras la independencia angoleña, continuó con el apoyo a la contrarrevolución interna angoleña (la UNITA) y con el empleo de su propio ejército.
Buscando esa casta burguesa negra que se encargara de lavarle la cara al “apartheid”, la encontró en la dirección del CNA. En ella descubrió al aliado más indicado, ya que venía dando muestras de su disposición a la capitulación. El mismo Mandela, puesto en libertad en 1991, se encargó de ir dando pruebas de su labor de contención de las masas declarando: “El CNA jamás adoptará un programa socialista”.
Esta actitud claudicadora, este “pacto de reconciliación nacional” de los Mándela y compañía, supuso la renuncia, entre otras importantes reivindicaciones y objetivos revolucionarios, al “reparto de la tierra entre los que la trabajan”. Algo de particular importancia en Sudáfrica, ya que la tierra fue arrebatada casi totalmente a los nativos por la corona británica y después repartida entre los colonos de origen europeo. Al igual que la renuncia a la nacionalización de los monopolios del Estado, también reivindicada antes por esa burguesía negra.
Frente a la capitulación de los dirigentes más destacados del CNA, surgieron cuadros y militantes que estuvieron dispuestos a seguir la lucha para acabar con el “apartheid” e implantar en Sudáfrica un régimen socialista. Por eso la oligarquía fascista sudafricana asesinó, con la complicidad de los Mándela, a luchadores como Chris Hani, secretario general del Partido Comunista Sudafricano y miembro del Comité Ejecutivo del CNA, por defender la legitimidad de la lucha armada y ser uno de los líderes más populares de la juventud revolucionaria negra desde que fue elegido comandante del brazo armado del CNA.

Desde entonces se puede afirmar que nada ha cambiado salvo para ir a peor. Los datos económicos y sociales nos siguen diciendo que el 80% de las tierras cultivables siguen estando en manos de los blancos; que 34 mineros fueron asesinados, en 2012, en la masacre de Marikana por pedir mejoras en su trabajo; que el país está entre los que tienen mayores cifras de delincuencia, de homicidios, de pobreza y desigualdad; y que, cómo no, nada de esto sería posible sin los numerosos políticos corruptos del CNA destituidos de sus cargos, entre ellos, hasta jefes de gobierno.
Mientras, los negocios de la oligarquía monopolista y sus socios van mejor que nunca. Otro tanto pasa al ser el primer país productor y suministrador de numerosas elaboraciones agrícolas del África negra. Las inmensas reservas mundiales de minerales vitales para la industria, se han concentrado en cuatro compañías extranjeras y dos estatales, cuyas ramificaciones penetran y controlan todos los sectores básicos del país.