
Revolución, Resistencia y Memoria
Patrimonio de La Humanidad
Xabier Peñalver. Txalaparta 2022.
Euskal Herria
y III

-Tumba de Juan Paredes Manot, Txiki, en Zarautz.
En abril de 1975 se iniciaba el sexto estado de excepción que Franco impuso a Gipuzkoa y Bizkaia, un tiempo en el que pasaron por los cuartelillos y comisarías entre 3.000 y 4.000 personas. En este contexto fueron celebrándose juicios sumarísimo en los que se impusieron diversas penas de muerte. Las huelgas generales fueron numerosas, así como las movilizaciones populares, con muchos heridos de bala, y las huelgas de hambre de los presos. El miembro de Euskadi Ta Askatasuna Angel Otaegi fue juzgado junto a otros detenidos el 28 de agosto y condenado a muerte; el 19 de septiembre sería condenado a la misma pena el militante de la misma organización Juan Paredes Manot, Txiki, en un juicio de una sola jornada. Paralelamente tendrían lugar varios consejos de guerra contra militantes del PCE (marxista-leninista) y del FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota) con varias penas de muerte.

La respuesta internacional tuvo gran alcance, pero tras la confirmación de cinco de las penas capitales, el 27 de septiembre fueron fusilados en Madrid José Luís Sánchez Bravo, Ramón García Sanz y Humberto Baena; en un penal de Burgos, Angel Otaegl; y en un bosque de Cerdanyola del Valles (Barcelona), Txiki, todos ellos por voluntarios de la Guardia Civil y la Policía Armada. La protesta popular y la de los gobiernos democráticos del mundo fue masiva y contundente, y el régimen fascista español respondió con una concentración en la plaza de Oriente de Madrid.
*A esa misma hora, una acción armada acaba con 4 policías del régimen fascista, el 1º de octubre. Meses más tarde fue reivindicada por los GRAPO.

-Iglesia San Francisco de Asís, en Gasteiz.
En medio de una etapa de grandes conflictos laborales en Gasteiz, el 3 de marzo de 1976 la ciudad se encontraba parada por una huelga general. En la iglesia de San Francisco de Asís se hallaban reunidos 5.000 obreros para celebrar una asamblea y la Policía Armada entró en el interior del templo arrojando botes de gas lacrimógeno. Al salir los trabajadores sin poder respirar, fueron ametrallados con el resultado de cinco muertos, más dé cien heridos, treinta y tres de ellos de bala. Tras el multitudinario funeral, el lunes 8 Euskal Herria amaneció parada por una huelga general.

La grabación de la emisora policial durante la actuación en el entorno de la iglesia recogía frases como estas: “No se puede desalojar, porque está repleta de tíos. Entonces por las afueras tenemos rodeado de personas. Va a haber que emplear las armas”. “Gasear la iglesia”. “Pero vamos a ver , ¿estáis cargando o qué?. “¡A tope, a tope!”.. “Que manden fuerza aquí, que hemos tirado más de dos mil tiros”. “Dile a Salinas que hemos contribuido a la paliza más grande la historia”. “Muy bien… pero de verdad una masacre”. “Ya tenemos dos camiones de munición, eh. O sea que a limpiar. Nosotros tenemos las armas, a mansalva. Y sin duelo de ninguna clase”. “¡Buen servicio Charly! Cambio”.
El músico y cantautor Lluis Llach compuso la obra Campanades a morts en 1977 en homenaje a las víctimas de esta matanza postfranquista.

-Monolito a Germán Rodríguez, en Iruñea.
En medio de un año convulso en la historia reciente de Euskal Herria, el 8 de julio de 1978, en plenas fiestas de San Fermín de la capital navarra, la Policía Armada entró en el ruedo de la plaza de toros, repleta de gente, justo en el momento de finalizar la corrida, con el pretexto de la presencia de una pancarta con el lema de amnistía, cargando de manera brutal.
Esta acción tuvo repercusión en el resto de la ciudad, a la que se había desplazado gran cantidad de fuerza armada, reforzando la ya existente en días previos, y se produjeron continuos enfrentamientos a lo largo de toda la tarde y noche. En torno a las diez de la noche una ráfaga mató en la avenida de Roncesvalles, próxima a la plaza del Castillo, al militante de LKI Germán Rodríguez, produciéndose en esas horas más de cien heridos, atendidos en los hospitales de la ciudad.

La emisora policial había trasladado aquel día órdenes concretas: “Preparar todas las bocachas y tirar con todas las energías y lo más fuerte que podáis. No os importe matar”.
Esa misma noche se decidió suspender las fiestas de San Fermín, y, el martes 11, en todo el territorio de Euskal Herria se organizó una huelga general durante la cual la Policía Armada volvió a matar con una ráfaga de metralleta a Joseba Barandiaran, otro joven de 19 años que se manifestaba por la muerte de Germán, en la calle San Bartolomé del centro de Donostia.
En Iruñea, en el lugar donde cayó mortalmente herido Germán Rodríguez, fue colocada una estela en su recuerdo y anualmente, cada 8 de julio, se le rinde un homenaje en las fiestas de San Fermín.