
Muro de solidaridad y denuncias:
Guerra sucia:
-Fallece Irantzu Mugeta Montero, símbolo de la resistencia antifascista en Euskal Herria.
Ha fallecido Irantzu Mugeta Montero, la joven bilbaina y militante estudiantil que sufrió múltiples agresiones fascistas en los años 80 por su compromiso político. Su historia, silenciada durante décadas, permanece como símbolo de resistencia y memoria antifascista en Euskal Herria.
Ha fallecido el 28 de junio a los 56 años de edad debido a un cáncer contra el que llevaba tiempo luchando, según han confirmado familiares y colectivos cercanos. Bilbaína y víctima de varias agresiones fascistas entre 1987 y 1988 marcó un hito en la memoria colectiva de Euskal Herria.
Irantzu tenía solo 18 años cuando, el 16 de noviembre de 1987, fue secuestrada, golpeada y marcada con una cruz gamada en el hombro por parte de un grupo de ultraderechistas. El ataque, perpetrado en su propio edificio del barrio de Santutxu (Bilbo), provocó una oleada de repulsa social y quedó grabado como uno de los episodios más estremecedores del auge de la violencia política en el Estado español del régimen del 78.
Fue solo el inicio de una espiral de agresiones. El 3 de febrero de 1988, tres individuos la volvieron a atacar al acudir al domicilio de una alumna a la que enseñaba euskara: nuevamente, fue golpeada y marcada con otras dos cruces gamadas.
El 3 de noviembre de ese mismo año, en los baños de la Facultad de Bellas Artes, fue brutalmente golpeada y esta vez le grabaron las siglas GAL, en clara alusión al grupo parapolicial estatal. Posteriormente recibió una carta amenazante, y el lunes 13 de noviembre, de nuevo en los baños de la facultad, dos hombres y una mujer la atacaron: le grabaron otra vez GAL en la cara y, aunque intentaron violarla, no llegaron a consumarlo. Como en los ataques anteriores, la paliza fue tan severa que perdió el conocimiento.
Su nombre ha sido recordado en actos organizados por colectivos como Euskal Memoria Fundazioa, que han denunciado la impunidad de los responsables y la pasividad institucional ante el fascismo violento.

Criminalización:
-La ’ley Mordaza’ cumple 10 años ante la desgana del gobierno y los socios de pactar su reforma.
Desde su aplicación el 1 de julio de 2015, la norma se ha empleado para imponer 2.155.990 sanciones y recaudar casi 1.300 millones de euros.

Lo que no sale en la tele:
-Miles de personas arropan a Las Seis de La Suiza por las calles de Xixón,
Una multitudinaria manifestación apoya en Xixón a las seis sindicalistas condenadas a penas de prisión en el caso conocido como Las Seis de La Suiza.
Decenas de actos y muestras de apoyo a lo largo de estos años.
El apoyo mutuo no entiende de tiempos judiciales. La Justicia denegó a las sindicalistas de Las Seis de La Suiza la suspensión de las penas. Pueden entrar en prisión en cualquier momento. Para evitarlo, una oleada de hermanamiento se ha levantado por todo el Estado, incluso a nivel internacional. Están fuertes y no tienen miedo, dice el entorno de las afectadas. Cada paso hacia atrás que pueden sufrir se ve contrarrestado por las muestras de acompañamiento y que les brindan miles de personas. La última, este domingo 29 de junio, cuando en las calles de Xixón ha retumbado un solo grito: “Hacer sindicalismo no es delito”.
“Hemos conseguido hacer ver este proceso como lo que realmente es: un ataque al sindicalismo combativo de la clase trabajadora”, dice Herminia González, del grupo de apoyo Sofitu.
–https://www.elsaltodiario.com/asturias/miles-personas-arropan-6-suiza-calles-xixon

Blanqueando a la OTAN:
-Unai Sordo, CCOO.
“El debate no es salir de la OTAN, el debate es cómo reforzar la estrategia europea de seguridad y defensa común”.

Reemplazo de Justicia:
-Los jueces y juezas solo queremos
A nuestros hijos y nietos en nuestros reemplazos, no a los hijos de la plebe.

Desokupa nazis e impunes:
-Amenazas de violencia extrema y una paliza a los habitantes de un bloque okupado de Barcelona.
Llamadas y mensajes de audio amenazadores que un grupo de desokupa envía al vecindario del bloque Llenguadoc, donde confirma cumplir con el mandato del propietario del edificio.
El vecindario del bloque número 74 de la calle Llenguadoc, en Barcelona, lleva semanas viviendo bajo amenaza constante. Este edificio okupado, que adoptó el nombre de la calle que le acoge, ha sido testigo de una larga trayectoria de resistencia a las intimidaciones de la propiedad.
Sin embargo, a raíz del reciente cambio de propietario, la violencia ha escalado intensamente: de visitas al edificio para intentar grabar a las vecinas, amenazas verbales y hasta una paliza por parte de un grupo de encapuchados. La última semana, las llamadas se han incrementado. Este medio ha tenido acceso a algunas de las conversaciones telefónicas que un “matón” ha tenido con uno de los vecinos. Desde el grupo de apoyo al bloque Llenguadoc temen que haya nuevos enfrentamientos y episodios violentos.
En abril de 2025, Reale Seguros, la antigua propiedad, vendió el bloque a Thunder Optical Minur SL, una empresa dedicada a la venta al por menor de artículos médicos. Su administrador único es G.C.A., un empresario vinculado a, por lo menos, siete empresas del sector de las residencias y centros de día. A raíz del cambio en la propiedad, aumentó la tensión en el bloque Llenguadoc. El vecindario considera que el punto de inflexión fue el aplazamiento hasta, por lo menos, enero de 2026, la fecha de desalojo de la vivienda del sobreático, la que más años lleva okupada. Un mes más tarde se produjo la agresión.
Eran las 11h de la noche del 8 de junio cuando seis encapuchados consiguieron entrar en el edificio. Llevaban porras extensibles y herramientas para forzar cerraduras. Subiendo las escaleras se encontraron a uno de los vecinos que, según explicaba, habían confundido con el vecino del sobreático, con el que comparten nombre y aspecto físico. Le hicieron arañazos, le dieron golpes en la cabeza y le partieron el labio. La víctima, que por motivos de seguridad ha preferido mantener el anonimato, recuerda que uno de los agresores le preguntó si vivía en el bloque, el nombre y el teléfono. “No me pareció como alguien de gimnasio”, llevaba una mascarilla azul y “no debía tener más de 32 años”, afirma. También identificó a uno de los “matones”, el más alto, como el que daba las órdenes: “No se metió en ningún momento, pero estuvo todo el rato controlando la situación”. Los otros cuatro eran más jóvenes: “Me empezaron a golpear muy rápido y sin tener muy claro si yo era la persona que buscaban. En un momento dado, uno de ellos les dijo a los demás que pararan. Intentaron robarme el móvil, pero al final no se lo llevaron”. Le dejaron una nota escrita a mano que instaba a ponerse en contacto con la propiedad para pactar el abandono de la finca.
Tres días después, el 11 de junio, G.C.A. llamó al vecino del sobreático. Según una vecina del bloque que estuvo presente en la conversación, “se presentó como el propietario del edificio y empezó diciendo ‘queréis sentaros a hablar o tendremos que volver?’”. Aún así, en el transcurso de la llamada, negó haber enviado a “matones” al bloque y se mostró abierto a negociar un desalojo del edificio a cambio de una “indemnización”. Posteriormente, el vecino del sobreático recibió otra llamada, esta vez del número que constaba en la nota dejada por los asaltantes tres días antes.
El individuo se presentó como Alex, “el chaval de lo del piso”. En el inicio de la conversación Alex reconoce estar vinculado con la agresión del domingo anterior: “Fuimos el domingo a verte, ¿no?”. Alex le explicó que llevaba meses detrás suyo e insistió en que pactara con la propiedad, que cogiera el dinero que les ofrecían y abandonara el bloque. “Yo no soy una empresa de desokupación de estas de ‘pastel’ que salen por la tele (…) esto es Barcelona y aquí en Barcelona ya se sabe quien manda (…) nosotros somos delincuentes, nosotros no vamos a llamar a la policía”.
En la llamada, Alex admite la relación con el propietario: “¿Cómo lo tienes con G.?”. Y al acabar amenaza: “Yo no tengo ningún problema en hacer las cosas bien. A malas no hace falta ni que llames a la Policía porque yo me lío a tiros y me entrego, me da exactamente igual. Y los chavales más de lo mismo“. Los días siguientes, el vecino del sobreático ha estado recibiendo mensajes de audio y llamadas de Alex en los que insiste en que abandonen el edificio manteniendo el tono amenazador: “Hay dos opciones, te vas bien incluso con algo de guita o bien tenemos que ir 50 otro día, cien o 120 tíos con palos, bengalas, martillos y os vamos a dar una juga que te cagas y os vamos a echar a las malas”. Y añade: “Yo te voy a decir tal día que vamos a entrar, para que estéis preparados, porque si hay suerte a lo mejor puedo encontrarme con gente que quiero ver, si vienen los de Sant Andreu que también quiero verlos, gente así, así nos divertimos más”. Alex se refiere a los Desperdicis, el grupo de animación antifascista de la Unió Esportiva Sant Andreu.
En la fotografía de perfil de Whatsapp de Alex aparece un grupo de hombres vestidos de negro que corresponde al Frente Bokerón, ultras del Málaga Club de Fútbol, de tendencia ultraderechista. Esta misma foto fue publicada en X por un perfil relacionado con este grupo de hooligans, eso sí, con las caras pixeladas. El Frente Bokerón es conocido por tener miembros pertenecientes a la filial malagueña de la empresa Desokupa y por su vinculación con grupos neonazis que operan en la ciudad, como la Asociación Cultural Málaga 1487. Sin embargo, Alex recientemente cambió la fotografía por un escudo de los Boixos Nois, grupo ultra del Fútbol Club Barcelona también de tendencia neonazi.