
Revolución, Resistencia y Memoria
Patrimonio de la Humanidad.
Xabier Peñalver. Txalaparta 2022.
Estado español
I de II.

-Monumento a Aida de la Fuente. La Revolución en Asturias, en Oviedo.
El monumento, realizado en 1997 por Félix Alonso Arena, se encuentra en el parque de San Pedro de los Arcos de Oviedo y recuerda a la Revolución de Octubre de 1934 en Asturias en la figura de Aida de la Fuente (“La Rosa Roja de Asturias”), militante comunista muerta durante este período revolucionario.

La revolución de 1934 se produjo en un contexto de fortalecimiento de la derecha española, en el que la clase obrera veía con preocupación la deriva del poder. El 5 de octubre fue convocada una huelga general revolucionaria por parte del Partido Socialista y el sindicato UGT que únicamente arraigó con fuerza en Asturias, donde contaba con el apoyo de la CNT. A partir de ese momento se instauraron regímenes socialistas que contaban con fuerza (Mieres o Sama de Langero), o de tipo comunista libertario, en los que se daba un dominio de la CNT (Gijón o La Felguera). Miles de trabajadores se enfrentaron a guarniciones militares, guardias civiles y de asalto, tomando cuarteles y aprovisionándose de armamento, y se creó un estado de guerra y una Guardia Roja con el fin de defender la revolución. Tras días de lucha, los sublevados fueron bombardeados; llegaron tropas africanas y se produjeron fusilamientos de numerosos milicianos. A pesar de la ofensiva, los trabajadores resistieron durante dos semanas, siendo finalmente aplastados por más de 16.000 militares. La posterior represión llevó a la cárcel a decenas de miles de personas, y se calcula que entre población civil y obreros hubo entre 1.500 y 2.000 muertos, así como más de 2.000 heridos. Aunque fracasada, esta revolución es un referente dentro del movimiento revolucionario europeo.

-Guernica de Pablo Picasso, en Madrid.
Esta obra maestra del siglo XX fue pintada en el nº 7 de la calle Grands-Augustins de París, cuyas dos últimas plantas ocupaba Picasso junto a su amante Dora Maar. Tras serle encargada una obra de grandes dimensiones por el Gobierno de la República para representar a España en la Exposición Internacional de París de 1937, que a la vez cumpliera con la misión de apoyar la causa republicana a nivel internacional, Picasso se hallaba indeciso sobre el tema a pintar. El brutal bombardeo de Gernika el 26 de abril de 1937 impresionó al artista, que a los pocos días comenzó su obra, centrada en este crimen.
La conocida pintura fue concluida el 4 de junio y al poco tiempo se expuso en el pabellón español de la exposición, siendo criticada por la delegación española hasta el punto de proponerse su retirada. La prensa francesa apenas le prestó interés. Tras finalizar la exposición, e impuesta la dictadura en España, el autor decidió que el cuadro fuese custodiado en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. La obra llegó a España en 1981, varios años después de la muerte del dictador, emplazándose en un primer momento en el Casón del Buen Retiro, y ya en 1992, en el Museo Reina Sofía de Madrid.

El Guernica es reclamado desde Euskal Herria, país en el que tuvo lugar este salvaje bombardeo llevado a cabo por la aviación alemana en apoyo al Ejército golpista del general Franco.

-Masacre en la carretera Málaga-Almería.
El monumento recordatorio de esta gran masacre de población civil protagonizada por las tropas del general Franco y de sus aliados italianos y alemanes se limita a una placa colocada junto a la playa Peñón del Cuervo, en las cercanías de la capital malagueña. Sin embargo, el paisaje por el que discurre esta Carretera de la Muerte (hoy N-340) le da un gran valor histórico y documental.
Tras ser rodeada Málaga por las tropas italianas, en torno a 150.000 refugiados salieron aterrados hacia Almería el día 8 de febrero de 1937, en lo que se conoce como «La Desbandá”. En ese recorrido, entre el mar y la montaña, fueron bombardeadas por tierra, mar y aire las miles de personas, que en su mayoría huían a pie. Se calcula que el número de asesinados en ese trayecto fue entre 4.500 y 6.500, lo que significa que fue una de las mayores masacres de toda la guerra civil española.

El doctor canadiense Norman Bethune, voluntario brigadista internacional, acudió desde Valencia a Málaga con su ambulancia adaptada para realizar transfusiones de sangre, con el fin de socorrer a los masacrados, prestando una gran ayuda; a este equipo se debe, así mismo, la escasa documentación fotográfica de aquel masivo crimen.

-Huerta de San Vicente y Casa Museo Federico García Lorca, en Granada.
Este lugar sirvió desde 1926 hasta 1936 como finca de veraneo a la familia de Federico García Lorca, quien sería fusilado el 19 de agosto de 1936, tras el golpe de estado franquista. El edificio, con sus contenidos mobiliarios y decorativos, es visitable, ya que fue convertido en 1995 en casa museo.
La autenticidad de los materiales conservados ha podido documentarse a partir de fotografías de la época, estando marcados in situ los que pertenecieron a la casa en ese momento y los añadidos, propiedad de la familia. Destacan entre todos ellos el escritorío del poeta, el gramófono, el piano, el diván y las mecedoras.

Federico García Lorca, gaditano nacido en 1898, fue un poeta, dramaturgo y prosista de la Generación del 27, considerado hoy como uno de los más destacados literatos. En 1919 se trasladó a la residencia de estudiantes para continuar sus estudios, relacionándose allí con los mejores escritores españoles. Escribió, compuso y llevó a cabo obras teatrales. Tras diferentes estancias en Granada, Nueva York, La Habana y Buenos Aíres, regresó a España en 1924 y tras el alzamiento fascista fue detenido y fusilado, siendo arrojado a una fosa común. Se desconoce en la actualidad el paradero de sus restos.

-Casa Peironcely de Vallecas, en Madrid.
La casa situada en el n.º 10 de la calle Peironcely del barrio madrileño de Vallecas había sido construida, como otras más, como vivienda para la población obrera en 1927, y en 1936 padeció los efectos de los bombardeos de los golpistas durante la guerra civil española.
El fotógrafo húngaro Robert Capa realizó la fotografía de la fachada, agujereada por la metralla, ante la que jugaban unos niños. La imagen, publicada en revistas europeas, se hizo muy popular, y transmitió las brutalidades de la aviación alemana e italiana en sus actuaciones de apoyo al golpista Franco.

La casa, habitada en la actualidad por varias familias de origen humilde, iba a ser derribada y, tras una importante campaña de apoyo denominada SalvaPeironcely10 se logró que el Ayuntamiento de Madrid la expropiase y plantease utilizarla como sede de un museo en recuerdo de los bombardeos franquistas sobre la capital.
El fotógrafo Robert Capa nació en Budapest y cubrió con su cámara gran parte de las guerras del siglo XX. Entre ellas siguió el desarrollo de la guerra civil española con su compañera Gerda Taro, la cual murió en este conflicto. Siempre cerca de los puntos de acción, Capa murió en 1954 tras explotarle una mina durante la guerra de Indochina. La fotografía de la casa de Peironcely, censurada durante el franquismo en el Estado español, fue una más de las numerosas que Capa captó durante el conflicto armado. Recientemente se ha localizado una valija perdida con gran cantidad de negativos de este gran fotógrafo.