
Memoria histórica imprescindible:
-Antonia Portero Soriano
Nacida el 5 de agosto de 1919 en Madrid. En 1934 se afilia al PCE, participa en la revolución de octubre como enlace. En las elecciones de 1936 participa activamente en la campaña electoral por el Frente Popular.
Desde el primer día de la sublevación fascista del 18 de julio de 1936, salió a combatir al fascismo, encuadrada en la Columna Mangada, luchó para reconquistar Guadalajara, más tarde participó en los combates en la Sierra de Madrid.
Unos meses más tarde vuelve a la capital y participa en la organización del Batallón José Díaz, más tarde convertido en el 36 Batallón de la 9 Brigada Mixta, de la 11 División, de la que fue comisaria política.
El 14 de marzo de 1937 caía en combate en el frente de Guadalajara. Su entierro en Madrid fue multitudinario.
¡Honor y Gloria!!

-Entrevista inédita con Antonio Beltrán Casaña, El Esquinazau.
En la publicación “Mi Revista”. 15 de julio de 1938.
Entrevista al teniente coronel Beltrán, jefe de la famosa 43 División
“La 43 División y su jefe coronel Beltrán han sido estos días el tema de todas las conversaciones. La gesta de estos hombres admirables justifica este reportaje que afortunadamente he podido celebrar.
Las columnas fascistas presionaban intensamente hacia las vertientes pirenaicas a las fuerzas del Gobierno, que se veían obligadas a batirse en retirada ante los poderosísimos elementos de guerra que aquellas ponían en fuego. Las brigadas 102, en Orna, y la 103 y 72, en Biescas, luchaban con las fuerzas del enemigo que a su vez habían partido de Sabiñánigo, encontrándose poco a poco separadas del Ejército leal.
— ¿Qué impresión tuvo de sus fuerzas en la resistencia?—preguntamos al teniente coronel Beltrán.
Estoy altamente satisfecho –nos contesta–. Cuando comprendí que la cerca era inevitable me dirigí a las tropas exponiéndoles con sinceridad nuestra verdadera situación, y tuve la alegría de comprobar que todas se hallaban animadas del mismo espíritu y propósito: Resistir y resistir.
— ¿Cuánto tiempo duró su aislamiento?
Desde el 20 de marzo al 15 de junio.
— ¿Había en sus fuerzas elementos de distinta graduación?
Sí, como es lógico; entre los ocho o diez mil hombres que constituían nuestras fuerzas había jefes y oficiales. Por cierto que una de las pocas bajas que hemos tenido que lamentar fue la de capitán.
— ¿Había entre ustedes enfermos y heridos?
Teníamos enfermos y heridos, pero no entre nosotros por la dificultad de disponer oportunamente de medicamentos se hallaban hospitalizados en Francia.
— ¿Qué vida llevaban durante la resistencia?
Una vida muy agitada. Durante la noche nos replegábamos a nuestras posiciones que durante el día manteníamos a todo trance.
— ¿Cuándo tenía lugar entonces el descanso?
Éste era muy poco. Cuando podíamos disfrutar de él; pues el enemigo nos hostilizaba incesantemente, hasta el extremo que hubo semanas en que cada día nos lanzó 4.500 morterazos.
— ¿Carecían ustedes de subsistencias?
Al principio todo nos escaseó; pero cuando se normalizó el aprovisionamiento, la escasez de pan, que fue mucha, se suplió con la abundancia de carne, que fue bastante.
— ¿Cómo se aprovisionaban?
Por medio de camiones hasta la falda de la montaña y después en mulos y trineos.
— ¿Es cierto que les visitó el Dr. Negrín?
Nos hizo este honor, acompañado del general Rojo, permaneciendo dos días entre nosotros, durante los cuales aprovechó la ocasión para dirigirnos sus elocuentes y alentadoras palabras.
— Se dice que fue en avión….
Fue en auto hasta donde pudo llegar en coche y luego en caballería.
— ¿Cuándo decidieron pasar la frontera francesa?
Cuando agotamos por completo las municiones y hubimos disparado el último cartucho.
— ¿Cómo los recibieron en Francia?
Nos recibieron con la mayor cortesía, sin que tengamos acto alguno que destacar, ya que los dos días que permanecimos en la nación vecina los tuvimos ocupados en llenar los requisitos y preparar el regreso a España de nuestros soldados.
–¿Todos regresaron a la España leal?
La inmensa mayoría, pues sólo unos trescientos cincuenta pidieron trasladarse al campo fascista. Y crea usted que no hubo ninguna coacción. En fila india, todos y cada uno de los hombres fueron preguntados individualmente sobre su deseo, sin que presenciara la consulta nuestros oficiales.
— ¿Cree usted que vendrá el final de la guerra por las intervenciones extranjeras?
Creo que habrá intervenciones. Aunque no serán las que la acaben, sino nuestro glorioso Ejército reconquistando palmo a palmo el territorio nacional.
— ¿Está satisfecho de su estancia en Barcelona?
Absolutamente. A cada momento recibo pruebas de afecto y simpatía, que han culminado en el acto del Liceo, compensándome cumplidamente de las amarguras sufridas.
–¿Permanecerá mucho tiempo en la retaguardia?
Siempre estoy a las ordenes de Mando, pero deseando integrarme a la lucha en los frentes de batalla lo antes posible.
*Deseo último de Beltrán que se cumplirá, pues el 9 de agosto la entonces llamada “La Heroica”, la antigua 43 División se desplegará por las inmediaciones de Falset, situada a muy corta distancia de las vanguardias gubernamentales donde, como unidad de reserva, seguirá su reorganización.
–https://serhistorico.net/2025/06/10/entrevista-a-antonio-beltran-casana-el-esquinazau/

Las historias sobre Antonio Beltrán Casaña son muchas y variadas, muy poco documentadas y carentes de efectos prácticos sobre su memoria verdadera. Acusado -tras de su expulsión del PCE en 1947- de espía de la CIA, también del KGB, de sus recorridos posteriores… los datos confirmados sitúan mucho mejor su olvidada y manipulada figura.
General del Ejército Republicano, había demostrado su lealtad a la República en muy diversos momentos.
Pero vayamos años antes: Con 14 años su familia le manda a vivir desde Canfranc a Arizona, EE.UU. Con 15 años pasa a México y combate a favor de las tropas de Pancho Villa. Tras la brutal represión yanqui, se traslada a Canadá con 19 años. Con la entrada de EE.UU. en la 1.era Guerra Mundial pasa a dicho país y se alista como voluntario. Mandado a Francia, y con una medalla concedida, deserta y acaba en España.
Es 1918 y desde entonces empieza su colaboración con los republicanos. Por sus problemas con la policía -le acusaban de contrabando- se trasladan a Francia en 1926. En 1928 a Argentina. En 1930 regresa a España tras la amnistía de Berenguer. Renueva sus compromisos con el republicanismo y colabora en la Sublevación de Jaca, siendo detenido. Iba a ser juzgado, pero llegaron las elecciones del 14 de abril. Antonio Beltrán es puesto en libertad, siendo paseado como un héroe por las calles de Jaca, junto con el resto de presos liberados.
En las elecciones a Cortes de junio de 1931, presta su apoyo a la candidatura Insurrección de Jaca, liderada por los capitanes Francisco Galán (hermano de Fermín), Salvador Sediles y Luis Salinas, junto con algunos civiles implicados en la sublevación republicana. Él trabaja en el ferrocarril de Canfranc, destinado en el poblado de los Arañones como delegado.
El 19 de julio de 1936 tiene que pasar a Francia desde Canfranc donde se encontraba cuando los fascistas toman Jaca mientras son detenidos su mujer y sus padres, pidiendo su ejecución grupos de falangistas.
Regresa a España por Cataluña, y milita en el PSUC. Su desarrollo en la guerra la ofrece en la entrevista. En 1938 es herido en combate.
En febrero de 1939 le dan la orden militar de parar la resistencia y pasar a Francia, siendo internado en el campo de refugiados de Saint-Cyprien.
En abril de ese mismo año logra un pasaporte y llega a la URSS. Hace altos estudios en la Academia Militar Frunze. En 1941 pide incorporarse al frente soviético contra los nazis, pero no se lo permiten por su importancia militar futura para la liberación en España. A Antonio le sigue doliendo España y en 1946 Moscú y el ‘viejo’ PCE le autorizan residir en Francia.
Tras pasar por la Yugoslavia de Tito se erradica en Toulouse.
Organiza un aparato de pasos de los guerrilleros españoles antifranquistas a España. Pero en 1947 están los carrillistas en el poder dentro del glorioso PCE. Inician una calumniosa campaña contra él, es expulsado del ya copado en la dirección por los liquidacionistas-revisionistas en octubre de 1947.
En septiembre de 1950 es detenido por las autoridades francesas y deportado a Córcega. En junio 1952 vuelve a Francia. Los carrillistas le acusan de ser agente de los EE.UU. Otros, de agente de los soviéticos.
En 1953 Antonio Beltrán cruza el Atlántico, iniciando un periplo latinoamericano, que discurre por Argentina, Brasil, Uruguay, Bolivia, Perú y Cuba, para acabar viaje en el Reino Unido, luego Bélgica y luego Francia, donde logra visado para México, y allí se traslada en 1956. Ya agotado y enfermo, muere en Ciudad de México en 1960. Enterrado en el Panteón Español de México, con su ataúd envuelto en la bandera tricolor republicana y el boicot del ya podrido PCE en el exterior.
*En agosto de 1950 el 70% de los militantes del PCE que habían tenido que pasar a Francia en 1939, habían sido expulsados del partido. La enorme mayoría fueron expulsados a partir de 1947, lo que indica que la gran mayoría de ellos no eran precisamente arribistas o ‘comunistas de ocasión’ como les acusó Carrillo y compañía.
Del libro “Aproximación a la historia del PCE”, editorial Templando el Acero, 2012.
**En las expulsiones de los carrillistas (Pasionaria, Carrillo y demás responsables de la dirección del partido en esas fechas en el exterior), las acusaciones a comunistas demostrados -en el combate y en la entrega personal-, fueron las de ‘titistas’, ‘anarquizantes’, ‘enemigos del Partido’…
***A Antonio Beltrán le acusaron en 1947, en concreto, de ser responsable de montar los pasos clandestinos de guerrilla desde Toulouse «con militantes anarquistas». Años antes, desde 1944, Carrillo -responsable de la guerrilla- ya había decidido eliminarla por completo. Beltrán fue otro de los cientos de militantes expulsados (cuando no asesinados). En las acusaciones posteriores, mamarrachadas de espía, que si conocía varios idiomas, que llevaba una vida de país en país… En las memorias de Beltrán, ni una sola palabra de reproche a los muchos militantes honrados del PCE.