
Memoria histórica imprescindible:
-Zornotza, la landa de los rojos.
La fosa más grande de Euskal Herria que exhuman en el cementerio de Zornotza y que tendrá una quinta fase alcanza ya 126 cuerpos recepcionados en la sede donostiarra de Aranzadi, restos óseos de combatientes de la guerra y de tres mujeres.
Concluye la cuarta campaña de exhumación en el cementerio zornotzarra de Leginetxe. Voluntarias y voluntarios, entre ellos los de Euskal Prospekzio Taldea y Aranzadi, se afanan en recuperar los cuerpos de combatientes y mujeres que murieron en el frente o en el Hospital Militar de Amorebieta que en manos golpistas fue cárcel, primero de hombres y luego de mujeres. De hecho, el hermano de Antonio y Manuel Machado, también poeta –el fascista conocido como Machadito y de mismo nombre que Franco, Francisco– fue su director. Las curiosidades se solapan como las distintas capas de esa landa sin tocar que los sublevados contra la legítima Segunda República denominaban «de los rojos».
Quien accede al cementerio y escudriña cae en la cuenta de que las más de aquellas 126 personas que perdieron la vida hace casi ya 90 años se han desenterrado de una superficie arcillosa de casi 300 metros cuadrados.
La primera fosa, en 2008
«En realidad, para nosotros, son diez fosas», diferencian. Ixile ya encontró su primera en el municipio en 2008. Halló a un combatiente de la legendaria Cota 333. Por ese descubrimiento, conoció a los referentes de la materia, el matrimonio compuesto por los antropólogos forenses Lourdes Herrasti y Paco Etxeberria. «Lo pasé mal al ser mi primera entrevista ante ellos y hecha por unas personas a las que admiraba». En aquel lugar se halló una bayoneta y a partir de ahí una mandíbula y una chapa de identificación de un miliciano del batallón Dragones, de las Juventudes Socialistas Unificadas de Euskadi.
Sin embargo, desde entonces no han dejado de colaborar a favor de la verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición. De hecho, desde la primera cata en Leginetxe en 2023, forman equipo junto a la Sociedad de Ciencias Aranzadi. Fueron los impulsores de la apertura de la fosa con el apoyo del Ayuntamiento de Zornotza y el instituto Gogora.
Acuden al lugar asimismo voluntarios de BIOMICs, de Pipergorri de Gernika-Lumo, de Crónicas a pie de fosa, de la Mesa de la memoria de Ortuella, del grupo memorialista de la cárcel burgalesa Valdenoceda, y ciudadanía de Zornotza a título individual.
«Aquí nadie cobramos nada, tampoco Paco y Lourdes. Todos somos voluntarios durante horas libres extenuantes en malas posturas y bajo la lluvia y frío. Los desplazamientos también los pagamos nosotros», puntualizan…

-Familiares de represaliados en Córdoba exigen que el Ayuntamiento encabece ya un compromiso para concluir la exhumación de las fosas.
Aseguran que el ritmo de los trabajos y el plazo final en 2025 del actual convenio entre las cuatro administraciones hacen que no se vayan a poder exhumar a todas las víctimas si no se concreta ya que las labores prosigan después.
La asociación de familiares de víctimas del franquismo ‘Dejadnos Llorar’ ha exigido a las administraciones que concreten ya un compromiso para mantener los trabajos de exhumación de las fosas de los cementerios de Córdoba más allá del plazo final del actual convenio que termina en diciembre de 2025. Y reclaman que el Ayuntamiento de la capital encabece ese compromiso.
Recuerdan que los familiares de las víctimas que fueron arrojadas a las fosas comunes de los cementerios de La Salud y de San Rafael tras el golpe de 1936 y en los años posteriores ya vienen advirtiendo desde hace un tiempo de que las actuales labores de exhumación no exhumarán a todas las víctimas de la que han llamado ‘La causa de los 4.000 de Córdoba’, en relación al número de personas represaliadas que constan se enterraron en estas fosas.
“Quizás, por algunas personas no haya la percepción de que es un hecho histórico muy grave el que Córdoba contenga una de las fosas mayores del mundo y que, tras 89 años de abandono, los restos de los que allí yacen no hayan sido rescatados todavía”. Y advierten: “La historia juzgará nuestro comportamiento colectivo como ciudadanas y ciudadanos civilizados”.
“Si al final las fosas vuelven a su estado anterior y las víctimas rescatadas, pocas o muchas, no son alojadas en un memorial digno, si el cementerio de San Rafael, donde más víctimas fueron arrojadas como perros, sigue sumido en el olvido despreciable, se habrá producido uno de los hechos más tristes y vergonzosos de la historia de esta ciudad”.
ElDiario.es

-España es una vergüenza
Mapa de fosas comunes de asesinados por el franquismo.

-Las huellas del franquismo en Galicia: cuando Lavacolla fue un campo de concentración.
Entre 1939 y 1945, Lavacolla fue uno de los principales campos de concentración franquistas de Galicia, donde cientos de represaliados fueron explotados como esclavos.
Antes del golpe de Estado de julio de 1936, Santiago era una ciudad como cualquier otra. Seguía las dinámicas políticas de la Segunda República, contaba con una frenética actividad cultural y estaba formada por organismos democráticos. Sin embargo, el alzamiento cortó de cuajo esta normalidad. La sublevación militar fascista triunfó rápidamente en Santiago. En cuestión de días, las tropas golpistas, apoyadas por la Guardia Civil y por milicias de derechas, tomaron el control de la ciudad. Se produjeron detenciones, desapariciones y ejecuciones que marcaron el inicio de una nueva etapa negra en la vida de la capital gallega.
Así, se habilitaron diversos espacios de reclusión. Uno de ellos fue el antiguo cuartel de Santa Isabel, que fue acondicionado como cárcel por los propios presos. Su funcionamiento fue breve, pues cerró ese mismo año.
Además, entre 1939 y 1940 se estableció un campo de concentración en Lavacolla, parroquia conocida ahora por albergar el aeropuerto de la ciudad. En ese momento, el lugar acogió a presos políticos republicanos, que fueron utilizados como mano de obra forzada para la construcción de infraestructuras, entre ellas el propio aeropuerto.
El destino de los reclusos fue desigual. Algunos fueron puestos en libertad entre 1939 y 1940; otros fueron trasladados a batallones de trabajadores o campos de concentración en otras partes del país; y, para muchos, el destino final fue la muerte.
El de Lavacolla fue en Galicia el campo que concentró al mayor número de prisioneros. Entre 2.000 y 3.000 hombres pasaron por sus instalaciones entre 1939 y 1945. Se instaló en unas viejas naves cercanas al actual aeropuerto y las condiciones de vida eran extremadamente precarias. Masificación, escasez de alimentos, falta de higiene y largas jornadas de trabajo. El campo comenzó a funcionar en marzo de 1939 y cerró oficialmente en noviembre del mismo año. Sin embargo, los trabajos forzados continuaron durante más de una década, hasta que terminó la construcción del aeropuerto. En la actualidad, el único rastro de la huella que dejaron los miles de hombres que pasaron por el campo de concentración de Lavacolla es un monolito colocado en 2006 para honrar su memoria.
El lugar donde estuvo ubicado el campo ha cambiado completamente. De las viejas naves en ruinas no queda nada visible. En esa misma zona, hay hoy un hostal y un restaurante, además de uno de los antiguos barracones del campo. Este no cuenta con ninguna señalización que lo identifique como tal y ha llegado, incluso, a ponerse a la venta en portales inmobiliarios como Idealista. La falta de señalización, de conservación de restos y de iniciativas públicas para explicar y divulgar el pasado del campo contribuyen a que muchos visitantes, e incluso vecinos de Santiago, desconozcan que en ese lugar existió uno de los centros más importantes de represión del franquismo en Galicia.
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