
Muro de solidaridad y denuncias:
“50 años de libertad”:
-Plaza de Martín Luna.
Cerro del Moro, Cádiz.
*5 diciembre 1982. La policía asesina en Barcelona al máximo dirigente de los GRAPO, Juan Martín Luna, pocas semanas después de que éste hubiera propuesto un alto el fuego al nuevo gobierno del PSOE.

*Funeral con miles de personas despidiendo en Cádiz a Martín Luna.

*Junio 1985. La policía destruye la placa de homenaje a Martín Luna colocada en el Cerro del Moro, barrio gaditano donde vivía su familia. La destruyeron los artificieros de la P.N.

-2025. Placa Plaza de Martín Luna.
Ganar la plaza (militar)
Aún nos llega este mayo
lo firme de tu recuerdo,
camarada de lo izquierdo,
incesante como el rayo.
Caíste por un lacayo
con las entrañas de cerdo
dirigido por un lerdo
y su criminal ensayo.
El tiempo no te ha borrado
de la memoria de un pueblo
que nunca te vio en un reblo,
su corazón te has ganado.
Tu nombre, tu barrio, la plaza,
Martín Luna te has ganado…
el tiempo nos ha mostrado
que tu gente aún te abraza.

1939-2025:
-Defensa rechaza rendir honores militares a un capitán que luchó por la República y murió en la Guerra Civil.
La Asociación por la Memoria Militar Democrática ha reclamado al departamento de Margarita Robles un “reconocimiento oficial” como combatiente “caído en acto de servicio” para Laudelino Fernández León, que murió a manos de los sublevados en febrero de 1939 en Asturias como parte del Ejército del Norte.
Rendir honores militares a un capitán que combatió con el Ejército republicano durante la Guerra Civil. Es lo que reclama la Asociación por la Memoria Militar Democrática al Ministerio de Defensa para Laudelino Fernández León, que murió a manos de las fuerzas sublevadas en febrero de 1939, y al que pide que se reconozca como “militar caído en combate”. La asociación, en nombre de uno de sus descendientes, demandó que las Fuerzas Armadas participaran en el homenaje a Laudelino y otros combatientes que el 25 de abril se llevó a cabo en Mieres (Asturias), pero el departamento que dirige Margarita Robles rechazó la petición.
*Una de las mayores matanzas
Laudelino Fernández León, que estuvo encuadrado en los batallones de infantería 272 y 274 del Ejército del Norte, murió dos meses antes del final de la Guerra Civil en la matanza ocurrida en la zona denominada como El Carrizal del monte Polio, en el concejo asturiano de Mieres. Había ingresado en las filas republicanas una vez estalló la contienda y, tras la caída de Asturias a manos de los golpistas en octubre de 1937, continuó combatiendo como parte de la guerrilla antifranquista en los montes. Allí fue abatido por las fuerzas sublevadas junto a una veintena de compañeros, de los que han podido ser identificados once, según explica Ramón García Piñeiro, autor de varios libros sobre el tema. Esta se convertiría en “una de las mayores matanzas de la resistencia armada contra el franquismo” en el Principado. Actualmente, los once cuerpos reposan en una fosa común del cementerio de Vegadotos, en Mieres, donde se celebró el homenaje organizado por la asociación Amigos de Mieres en colaboración con el ayuntamiento.
La Asociación por la Memoria Militar Democrática (AMMD) considera “acreditado” que Laudelino fue un militar que “cayó en combate” debido a que la Guerra Civil aún no había finalizado “y, por tanto, la legalidad vigente –la Segunda República– no había decaído”, esgrime en la misiva que envió al Ministerio de Defensa.

3 de Marzo 1976:
-¿O 28 de diciembre?
Jonathan Martínez. Investigador en Comunicación. Naiz.eus
Me he quedado orejiplático escuchando a Alberto Alonso en la Cadena SER Vitoria. Dice el director de Gogora que el nuevo Memorial del 3 de marzo debe ir más allá de la masacre de Zaramaga e incorporar otros fenómenos históricos como el movimiento obrero, las asociaciones vecinales, las luchas feministas o la estrategia acción-reacción de ETA. Habría que enfatizar, añade Alonso, los cuatro atentados mortales que cometió ETA aquel mismo mes en busca de una reacción desmesurada de las fuerzas de orden público. “En esa gran hoguera hubo mucha gente interesada en echar gasolina”.
La idea tiene cierto aroma de broma pesada o disparate historiográfico. Para empezar, si uno acude a los archivos del Memorial de las Víctimas del Terrorismo, descubrirá que no son cuatro sino tres los muertos a manos de ETA-m durante aquel mes. Teniendo en cuenta que el asesinato de Manuel Albizu en Getaria tuvo lugar diez días después de la matanza del 3 de marzo, bien podríamos revertir los argumentos de Gogora y reprobar aquí la estrategia acción-reacción del Estado. Con las palabras de Alonso, y echándole el mismo morro al asunto, sería más honesto concluir que la Policía Armada de Manuel Fraga buscaba en Zaramaga una reacción desmesurada de ETA.
Forzando aún más la paradoja, el Gobierno de Mariano Rajoy inauguró en Gasteiz un Memorial de las Víctimas del Terrorismo que lo mismo abrillanta el nombre de Luis Carrero Blanco que el de Melitón Manzanas. A nadie le extrañó, sin embargo, que el partido fundado y presidido por Manuel Fraga denegara el reconocimiento a las víctimas de su Policía Armada. Que vivan las amnesias unilaterales. Las asociaciones memorialistas, con razón, ponen el grito en el cielo. El Memorial del 3 de marzo podría servir para aliviar el agravio si algunos de sus promotores no estuvieran obcecados en empeorarlo.
De momento, el proyecto continúa enfangado en la pereza burocrática mientras el edificio asignado asume su vocación de ruina. El pasado mes de febrero supimos que la iglesia de San Francisco de Asís no solo presentaba lesiones estructurales sino que además hacía agua en medio de un paisaje embalsado, goteras, placas desprendidas y filtraciones de humedad junto al cableado eléctrico. Por todas partes se acumula el polvo. Hay cristaleras horadadas por las balas que corren el riesgo de desbaratarse. Nuestro patrimonio histórico, elevado al estatus de Lugar de Memoria Democrática, es por ahora un almacén de belenes cubiertos por plásticos.
Hace años que nuestras administraciones marean la perdiz museográfica. En 2021, Iñigo Urkullu anunció que Gogora abriría el Memorial del 3 de marzo antes de que terminara la legislatura. Al año siguiente, EH Bildu acordó con el Gobierno de Pedro Sánchez una trasfusión de 600.000 euros que el Gobierno vasco se ha resistido a movilizar. Tras un periplo interminable, la Fundación Memorial 3 de Marzo se registró por fin en febrero pero aún no ha encontrado tiempo para celebrar un primer encuentro. Sospecho que será una reunión acalorada, pues cuesta creer que los cuatro vocales de designación popular den por buenas las divagaciones de Gogora.
Si la cosa va de ampliar el Memorial del 3 de marzo y explorar las periferias de la masacre, propongo que agarremos el toro por los cuernos y expliquemos a las generaciones futuras la alianza de poderes franquistas y matones descontrolados que lideró la Transición. ¿Quién condujo un seat blanco con matrícula de Madrid y ametralló en la más sospechosa impunidad el escaparate de la librería El Parnasillo en la madrugada del 10 de marzo en Iruñea? ¿Quién la tomó a la vez con la librería Aritza? ¿Quién activó el artefacto que explotó en el comercio de la familia Mandaluniz el 23 de marzo en Bilbao?
Claro que la matanza del 3 de marzo no fue un hecho aislado. Los mozos armados de Fraga venían borrachos de sangre tras el último estado de excepción. Habían matado a Mikel Gardoki en Ergobia. A Blanca Salegi y a Iñaki Garai en Gernika. A Jesús María Markiegi en Ajangiz. A Koldo Arriola en Ondarroa. A Alexandra Lecket a las afueras de Donostia. A Alfredo San Sebastián en Mungia. A Josu Mujika en Madrid. A Ramón Reboiras en Ferrol. A Jesús García en Gros. A José Ramón Martínez en Madrid. A Andoni Campillo en Barcelona. A Jon Paredes en Cerdanyola del Vallès. A Ángel Otaegi en Burgos. A Kepa Josu Etxeandi en Orreaga. A Iñaki Etxabe en Kanpazar. A Ángel Esparza en Dima. A Koldo López de Gereñu y Kepa Tolosa en Beasain.
¿Quiénes eran los patrones del Estado cuando la Policía Armada abrió fuego contra las multitudes indefensas en Gasteiz? Había franquistas de primera generación como Carlos Arias Navarro y José María de Areilza, pero también prometedores neofranquistas como Juan Carlos de Borbón, Rodolfo Martín Villa o Adolfo Suárez. ¿Qué dijo la prensa del régimen sobre la matanza? Culpó sin titubeo a los manifestantes, los tildó de agitadores y los acusó de perturbar el orden público, forzar el choque policial y provocar un elevado número de víctimas. Por lo visto, los cinco muertos y los más de cien heridos tenían interés en echar gasolina a aquella hoguera.
Vamos a dejarnos de rodeos. Queremos un memorial que devuelva la dignidad a Pedro María Martínez, Francisco Aznar, Romualdo Barroso, José Castillo y Bienvenido Pereda. Queremos que se encienda el recuerdo de Juan Gabriel Rodrigo, que murió en oscuras circunstancias durante una protesta solidaria en Tarragona. Y queremos que se honre a Vicente Antón, asesinado por la Guardia Civil durante la huelga general del 8 de marzo en Basauri. Queremos, en definitiva, que dejen de jugar al escondite con la conciencia colectiva de nuestro país. Que se respeten las demandas populares. Y que las instalaciones de Zaramaga acojan un Memorial del 3 de marzo y no del 28 de diciembre.

Convocatorias:
-13 mayo coloquio, 19 h. Madrid. Teatro del Barrio.
Feria internacional de armamento en Madrid.