
Internacional:
Italia
-Demasiado poco
El Estado tortura a más de 700 personas en las secciones 41 bis. Llena las cárceles con nuevas leyes e impide el recurso a medidas alternativas. Condena a muerte en vida a 1600 personas con cadena perpetua. Crea un código penal de guerra para castigar las luchas actuales y los conflictos futuros.
Contra el 41 bis y la cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, y en apoyo a la huelga de hambre del compañero anarquista Alfredo Cospito, en toda Italia y más allá, desde mayo de 2022 hasta octubre de 2023, se han llevado a cabo cientos de acciones de ataque, manifestaciones e iniciativas. Gente en las calles, carreteras bloqueadas, escaparates rotos, cables y coches quemados, pintadas, pancartas, folletos y debates.
Demasiado poco.
Demasiado poco frente a los presos golpeados y asesinados, los enterrados en el 41 bis, las cárceles que explotan y un compañero que arriesga su vida.
Meses después, con los focos apagados, una lluvia de investigaciones, denuncias, juicios y medidas restrictivas golpean a quienes lucharon con Alfredo.
Estamos al lado de quienes se enfrentan a la represión por haber hecho suya esta lucha. Estamos al lado de las compañeras y compañeros acusados de devastación y saqueo por la marcha de Turín de marzo de 2023.
Un momento entre muchos, pero que sentimos que queremos defender más que nunca porque, con su condena, el Estado quiere trazar una línea divisoria entre las prácticas de la calle y tener la última palabra sobre ese periodo de lucha, erigiéndose por enésima vez como único actor legítimo del monopolio de la violencia y absolviéndose así de las torturas, los asesinatos y la miseria que, fuerte de sus propios códigos, esparce cada día dentro y fuera de sus fronteras, llegando a colaborar abiertamente con el genocidio del pueblo palestino.
Hoy, como ayer, la única responsabilidad que sentimos es seguir luchando contra este Estado asesino. El objetivo es claro, que la creatividad para alcanzarlo sea infinita. Contra el 41 bis y la cadena perpetua. POR UN MUNDO SIN CÁRCELES.
Fuente:
–https://rifiuti.noblogs.org/post/2025/04/29/troppo-poco-manifesto-per-loperazione-city/

-‘Quien entra está perdido, quien sale es como un recién nacido’
Juan Manuel Olarieta
El 9 de abril comenzó el juicio en Italia por el asesinato en 2021 de Wissem Ben Abdellatif, un joven tunecino de 26 años muerto en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Ponte Galeria, en Roma.
Wassim Abdellatif llegó a Italia como inmigrante ilegal y fue trasladado al centro de internamiento de Roma. El 24 de noviembre de 2021 fue hospitalizado a causa de una agresión de la policía y su muerte se anunció el 2 de diciembre.
Atado de brazos y piernas atados a la cama durante más de tres días, Abdellatif recibió una fuerte dosis de sedantes que resultó fatal. Una enfermera será juzgada por homicidio involuntario y falsificación de documento público tras la denuncia de la familia.
A pesar de su muerte, Túnez sigue fielmente la política migratoria europea como un perrito faldero porque cobra importantes subvenciones de Bruselas para levantar un tapón frente a la emigración.
La primera ministra italiana, la fascista Giorgia Meloni, ha hecho de la lucha contra la inmigración ilegal uno de los pilares fundamentales de su política, por lo que el juicio se dirige indirectamente contra el sistema de gestión de la inmigración irregular en un contexto de represión de los emigrantes en Europa.
*La privatizacion de los centros de internamiento
Los centros de internamiento italianos son uno de los elementos claves del sistema puesto en marcha para masificar las deportaciones. También se han convertido en un símbolo de la brutalidad de la política europea, debido a las lamentables condiciones que se imponen a los emigrantes.
Actualmente están operativos diez centros y está previsto abrir otros diez más, de modo que habrá uno en cada una de las veinte regiones del país. Desde 2023, la duración del internamiento ha aumentado de un máximo de 135 días a 18 meses.
Los centros se han privatizado. Están gestionados por empresas privadas cuya prioridad es minimizar los costes y aximizar los beneficios. Las condiciones de internamiento son pésimas: celdas superpobladas, instalaciones sanitarias deplorables, falta de agua corriente o de material médico básico, cuidados dispensados por personal no cualificado, ausencia total de actividades recreativas, imposibilidad de contactar con un abogado… Ningún examen médico y psicológico previo, aunque obligatorio, permite establecer la capacidad de tolerar estas condiciones de detención, aunque los inmigrantes sean cada vez más jóvenes.
A esto se añade la violencia física. Algunas ONG han denunciado palizas, golpes con porras y patadas infligidas a personas esposadas. Según una investigación de la Fiscalía de Potenza (sur de Italia) de enero del año pasado, una enfermera afirma tener que tratar con frecuencia a pacientes que sufren “contusiones, hematomas por todo el cuerpo o fracturas”. En 2022 un colectivo de abogados aseguró que el 88 por cien de los tunecinos que pasaron por los centros, que constituyen la mayoría de sus ocupantes, habían sufrido abusos físicos y psicológicos. Los inmigrantes tunecinos incluso han acuñado un dicho: “Quien entra está perdido, quien sale es como un recién nacido”.
*Drogados a la fuerza
Las condiciones de reclusión vuelven locos literalmente a los internados. Los casos de automutilación e incluso de suicidio no son raros. El pasado mes de marzo, después de que un preso tunecino intentara ahorcarse en el centro de Trapani-Milo, en Sicilia, estalló un motín y 150 presos quisieron iniciar una huelga de hambre. En un video filmado en secreto mientras los antidisturbios avanzaban para sofocar la revuelta, se escuchaban gritos de “¡Ayuda, ayuda, estamos cubiertos de sangre!”, en el contexto del sonido de los golpes con un bastón.
Para calmar los ataques de ansiedad y de ira, el uso masivo de psicofármacos y tranquilizantes, a veces administrados por la fuerza, fue confirmado por la investigación de la Fiscalía de Potenza. Rivotril, un fármaco antiepiléptico antes conocido como “el medicamento de los pobres”, se ha convertido en el fármaco más utilizado en las reanimaciones cardiopulmonares. Un uso peligroso ya que puede crear dependencias o incluso provocar la muerte. Un georgiano murió en enero de 2020 por retención de líquido en los pulmones causada por la administración de narcóticos y en julio una mujer albanesa sucumbió por una sobredosis de metadona.
Se estima que el año pasado, además de los centros de internamiento, murieron 244 personas en las cárceles, entre ellas diez tunecinos. Solo en marzo murieron tres: uno en la prisión de Perugia el 12 de marzo, otro, Fadi Ben Sassi (20 años), apareció muerto tras un “aparente suicidio” en la prisión de Potenza, y un tercero, el 19 de marzo, se suicidó en un centro de internamiento, en lugar de ser deportado. Un cuarto intentó suicidarse en el centro de internamiento de Gradisca d’Isonzo en Gorizia el 3 de abril, también en protesta por su deportación.
*Una justicia de matanza
El ritmo de deportaciones se está acelerando. El 5 de marzo el ministro del Interior saludó un aumento del 35 por cien en el número de expulsiones en comparación con el año anterior y el 2 de abril, el gobierno anunció un presupuesto adicional de 20 millones para financiar esta política.
Túnez se ha visto especialmente afectado y las consecuencias para la opinión pública se han dejado sentir en las últimas semanas tras la difusión de vídeos y testimonios en las redes sociales. El acuerdo internacional que establece el principio de readmisión de emigrantes deportados con Italia data de 1998, pero en Túnez muchos hablan de la firma de nuevos acuerdos y de la imposición de cláusulas secretas en ellos.
Sin embargo, con motivo del 25 aniversario del nacimiento de Habib Burguiba, el pasado 6 de abril, el primer ministro tunecino, Kais Saied, desmintió la firma de nuevos acuerdos.
*La Primavera Árabe desató las olas de emigración masiva hacia Europa
En 2011 los imperialistas desataron las “primaveras árabes”, procesos de desestabilización y golpes de Estado que en su momento fueron aclamados por la “izquierda domesticada” en Europa. La primera de las revueltas comenzó precisamente enn Túnez y tras ella se desataron las grandes olas de emigración hacia Europa. Lampedusa fue portada de los noticiarios entonces. Con ella se se puso en marcha la política de deportación y se acordó el uso de vuelos chárter durante una reunión entre los ministros del Interior de los dos países.
El movimiento siguió creciendo desde entonces. En 2021 los tunecinos fueron expulsados fueron 1.866 y en 2022 llegaron a 2.234. Solo en el primer semestre del año pasado, 1.452 tunecinos fueron devueltos a su país.
Como los transportes de ganado, las deportaciones se automatizan, se simplifican y se masifican. La decisión se ejecuta en 24 horas, sin posibilidad de recurso. Una vez tomadas las decisiones, los migrantes son enviados a Trapani, Sicilia, donde son presentados al cónsul quien emite los pases consulares mecánicamente.
Los deportados son llevados esposados de las muñecas y los tobillos y hay indicios de que les administran sedantes en la comida.
*El problema cambia de sitio
La política de deportación masiva de emigrantes no es exclusiva de Trump, ni de Meloni, sino de la Unión Europea, que en 2023 firmó un acuerdo con Túnez (1). “Las dos partes acuerdan seguir apoyando el retorno y la readmisión desde la UE de nacionales tunecinos en situación irregular”, se puede leer.
Los dirigentes tunecinos son vasallos fieles de la Unión Europea y de Meloni, que financian y adiestran a la guardia costera tunecina para interceptar las salidas. El problema no se solucionó, sino que cambió de sitio. El número de llegadas a las costas italianas desde Túnez se redujo un 80 por cien entre 2023 y 2024. Ahora los emigrantes se amontonan en Túnez, donde la policía destruye los campamentos improvisados de emigrantes (2).
(1) -https://mpr21.info/la-union-europea-financia-a-tunez-para-contener-a-los-emigrantes/
(2) -https://mpr21.info/la-policia-de-tunez-desmantela-los-campamentos-que-albergaban-a-miles-de-emigrantes/

India
-La mayor operación antimaoísta de la historia del país.
Las operaciones antimaoístas en la zona fronteriza de Chhattisgarh-Telangana están cobrando impulso (en la foto). Ahora hay 24.000 policías y paramilitares peinando un área de 700 kilómetros cuadrados, lo que la convierte en la mayor operación antiguerrillera en la historia del país. Escuadrones de perros, drones no tripulados y helicópteros de la Fuerza Aérea de la India están en apoyo. Hasta la fecha, seis maoístas han muerto en varios enfrentamientos (véase nuestro artículo). Un paramilitar de la Fuerza de Tarea Especial resultó herido por la explosión de un artefacto explosivo improvisado el 24 de abril (ver nuestro artículo) y otro (de la Guardia de Reserva del Distrito, DRG) el 26 de abril.
Uno de los objetivos de la operación era capturar a importantes dirigentes maoístas como Madvi Hidma Damodar, Bandi Prakash, Azad, Chandranaje, Sujata, Kattaram Chandra Reddy, Vikalp, Vijjo, Urmila, Ganga, Mangdoo, Abhay y Paparao, todos ellos miembros clave de los comités maoístas centrales.
–https://secoursrouge.org/inde-la-plus-grande-operation-anti-maoiste-de-lhistoire-du-pays/