
África esclavizada, colonizada, esquilmada y Resistente
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Las independencias
Bajo el colonialismo, el surgimiento de una burguesía autóctona que acumulara capital para un desarrollo autónomo era un propósito imposible. En ninguna circunstancia el poder colonial permitió que esa débil burguesía se desarrollara. Así, la naciente burguesía africana, quedó confinada a ser casi siempre un mero socio subordinado o, en la mayoría de los casos, un cómplice auxiliar del invasor extranjero. Por lo que habría de ser el naciente proletariado y la influencia de su causa en otros sectores sociales, los que impulsaran y asumieran la dirección de las luchas de liberación.
Fue con el triunfo de la Revolución de los Soviet en Rusia, en 1917, y la consigna del “derecho a la autodeterminación” que lanzaron al mundo, como comenzaron a despertase los deseos de liberación en todos los pueblos y países oprimidos por el colonialismo. Se abría una nueva era para las luchas contra todo tipo de opresión y explotación del hombre por el hombre. Este impulso liberador se reforzó aún más, en 1945, tras el fin de la II GM, con la derrota del nazismo alemán a manos de la URSS y también gracias a la contundente demostración de fortaleza y consolidación de la Revolución Socialista y del surgimiento de numerosos países socialistas en Europa, en la República Popular China y otros del sudeste asiático, y en Cuba.

Nunca antes se expandieron tanto por el mundo la Solidaridad entre los pueblos y los ideales del Internacionalismo Proletario. Desde entonces las luchas contra todo tipo de opresión nacional y por el derecho a la autodeterminación recibieron un formidable e imparable estímulo para la creación de numerosos Movimientos de Liberación Nacional en los países africanos, bien promovidos por los escasos obreros y comunistas que comenzaron a surgir entonces o por jóvenes revolucionarios, intelectuales o militares, sinceros patriotas que, en varios casos, llegaron a conseguir la independencia e intentar poner en práctica cambios sociales y políticos de orientación socialista.
En el V Congreso Panafricano de 1945 se demandaba así la independencia: “Los pueblos de las colonias deben tener el derecho a elegir sus propios gobiernos, sin restricciones de ninguna potencia extranjera. Llamamos a todos los pueblos de las colonias a luchar por estos fines, recurriendo a todos los medios a su disposición… La lucha de los pueblos coloniales y dependientes por el poder político es el primer paso adelante y el requisito necesario para la emancipación completa, social, económica y política… Los trabajadores de las colonias deben actuar en la vanguardia de la batalla contra el imperialismo… ¡Pueblos coloniales y dependientes del mundo, uníos!”
Por espacio de más de cuarenta años, todos los países africanos, si bien encontraron estímulos y condiciones favorables para conseguir su independencia, dadas por el contexto exterior, se vieron lastrados y condicionados por su atraso económico y social, con unas poblaciones en que, en la mayoría de los casos, su escasa conciencia sobre sus derechos y su insuficiente experiencia de lucha, resultaron determinantes para poder sortear las múltiples dificultades frente al imperialismo. Añadir a esto las enormes dificultades para crear y mantener las organizaciones políticas dirigentes capaces de guiar esa compleja lucha.
Para que la soberanía real de todos esos países no fuera posible, el imperialismo recurrió, en numerosos países, al asesinato de sus líderes guerrilleros y políticos o bien al chantaje y a la corrupción de estos hasta la traición de sus ideales iniciales.