
Memoria histórica imprescindible:
-En el Archivo Militar de Ávila se encuentra un expediente sobre el Socorro Rojo Internacional (SRI) de Guadalajara.
Es un informe hecho por la Policía fascista, en el que se describe la actividad de la organización en la prisión de la ciudad, un perfil político de ellos e incluso quién estaba infiltrado.
Entre sus folios, se encuentra un poema realizado por el militante comunista Miguel Torres del PCE de la sección de Sigüenza. Este poema fue requisado por el personal de la prisión. Unas semanas después, Miguel Torres fue asesinado a golpes por una turba de falangistas en el patio de la prisión para que el resto de presos lo viera y «cundiera el ejemplo».
A continuación os dejamos el poema transcrito:
«Cruel amanecer entre barrotes
hosca mirada que la vida envía
a seres hundidos ya de golpes
en la primavera de la vida.
Nos haces incrédulos, rebeldes o falaces
tristes, taciturnos ¿Que nos haces tú…
miseria ponzoñosa del camino
que te impones cruel en mi camino?
Quieres borregos anodinos
seres sin alma, rotos en pedazos
hombres convertidos en cretinos
que respondan solamente a latigazos.
Cárceles tormentos de locuras
Estercoleros infectos de vesanía
hundios hediondos pudrideros
dignos edificios de tales caballeros.
Hipócritas semillas de cretinos
vergajos levantados en la mano
improperios o insultos de marrano
Estos son español, ahora tus destinos.
Tú, honrado ciudadano
que entregaste tu honra y tu destino
despierta con tu ya extendida mano
y busca por ahí tu porvenir de obrero.
Hombres con el rostro macilento
pupilas cortadas por el llanto
continuo desfilar de un sufrir lento
que les hace sentir el apogeo del espanto.
Son duros los días camaradas
hombro con hombro marchamos todavía
queremos seguir adelante en la porfía.
Queremos derrotar a la mesnada.
No pienses alto compañero
no puedes hacerlo en esta España fría
cuna de cárceles y encierros
donde al ladrón se rinde pleitesía
Matadnos a nosotros,
hacednos mil pedazos
pero en la noche de la tumba fría
lucirá nuestra antorcha en rebeldía
contra los cobardes que mancillan
mujeres con vergajos.
Sois valientes con hombres desarmados
con pobres mujeres de pálidos semblentes
os sentís espléndidos gigantes
y no sois más que unos vulgares desalmados.»
Copia. Miguel Torres.

-‘Sin Identificar’: poniendo nombre a los rostros de la Guerra Civil.
‘Sin Identificar’ es un proyecto impulsado por la Biblioteca Nacional de España que aprovecha la inteligencia colectiva para identificar y contextualizar las fotografías de su archivo sobre la Guerra Civil Española, en concreto ocho cajas.
El 6 de abril de 1937, un accidente de coche, una de sus víctimas, Rafael Jiménez Carrasco, comandante del Primer Cuerpo del Ejército Popular, organizador del batallón Joven Guardia y miembro del Comité de Madrid de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU).
De no ser por la colaboración ciudadana y la magia de internet, jamás se habría conectado a Jiménez Carrasco con una de las 44.000 fotografías del archivo de la Biblioteca Nacional de España (BNE), un kilométrico inventario almacenado en cajas metálicas. En concreto, con la signatura GC-CAJA/121/12/1/3/3, una fotografía ligeramente desvaída que retrata a un joven de pelo oscuro y alborotado, vestido de uniforme con una estrella en la solapa de la guerrera, y con la mirada curiosa dirigida hacia su izquierda.
La BNE lanzó hace unos años Sin Identificar, un proyecto que aprovecha la inteligencia colectiva para identificar y contextualizar las fotografías de su archivo sobre la guerra civil española, en concreto ocho cajas entre las que se encuentra la imagen de Carrasco, junto con muchos otros rostros aún anónimos.

Otro caso significativo es el de José Campo Sanz, comisario de brigada en la 11ª División y delegado de guerra en la 46ª División. En la foto, sonriente, las estrellas de cinco puntas bajo las que se distinguen las tres barras distintivas de su rango, bordadas en la solapa de su guerrera, permitieron identificar tanto su grado como su posición. Una breve búsqueda en línea desvela su historia personal, atravesada por las diversas batallas de la guerra, su paso por la URSS y su vida y muerte en la clandestinidad.
Muchas de estas imágenes, sin nombres ni historias, han permanecido en el anonimato durante décadas. Hoy, la colaboración ciudadana se perfila como una herramienta fundamental para devolverles identidad y contexto.
Si alguien reconoce un rostro, un uniforme o el contorno de un edificio familiar en las fotos de internet, puede aportar información a través de los campos habilitados.
Las imágenes conservadas en estos archivos no solo ofrecen una visión de los horrores de la guerra, sino que también reflejan la vida cotidiana de la población y los soldados.

-El PCE en la lupa de la Brigada Político Social. Los comunistas en los boletines policiales (1938-1975)
Del estudio de Pablo Alcántara Pérez.
…Para el franquismo, el comunismo era uno de los principales “enemigos” a batir.
Se vinculaba a los comunistas españoles con “la conspiración comunista mundial” dirigida por la URSS, e identificando al PCE con la Guerra Civil y hechos dramáticos como la matanza de Paracuellos, como estrategia de “infiltración” del comunismo.
Sin embargo, la política del PCE realmente y sobre todo a partir de 1956, se basó en una política de alianzas con todas las fuerzas sociales existentes en España para la reconciliación.
(Sin embargo) Esta visión del PCE por parte de Franco y su propio sistema, se reflejó en todas sus instituciones. Incluido, la policía política del régimen, que se dedicaba al análisis, estudio, detención y torturas de los militantes antifranquistas. Estas ideas las reflejaron, sobre todo, en los Boletines policiales, informes que realizaban los miembros de la BPS para examinar la actividad de la oposición y las detenciones que llevaban a cabo los propios policías. Estos documentos, que sólo podían consultar los agentes o los miembros de la DGS, son fundamentales para entender el funcionamiento de parte de las fuerzas de orden público durante la dictadura.
Muchos de estos boletines están centrados en la actividad del PCE, tanto en el interior, como en el exilio. La escritura de estos textos respecto a los comunistas la podemos dividir en cuatro etapas.
En un primer momento, entre 1938 y 1945, en los Boletines de Información Anti-marxista, Comín Colomer, el escritor-policía encargado de redactar dichos documentos, se encargó de analizar, desde el punto de vista franquista, los inicios del comunismo en España, la creación de organizaciones comunistas internacionales y sus vínculos con el PCE, la historia de la URSS y de organizaciones como la GPU. Se hizo un análisis más teórico que de la actividad diaria contra los comunistas, redundando en los tópicos (la Komintern tras el PCE, el oro ruso, etc) que ya han sido rebatidos por la historiografía.
Una segunda etapa, que abarcaría desde mediados de los 40 hasta el ecuador de los 50, cuando los boletines ya reflejan las detenciones que realiza la policía. En ellos, se puede ver como los comunistas se convirtieron en el principal “rival” de la BPS, por el número de detenciones que se realizan. Aunque en esta época, tras acabar con la vieja oposición venida de la República y la Guerra Civil, y sentirse satisfecho, siguen viendo a los comunistas como un temor a tener en cuenta.
Una tercera etapa, que va desde 1956 hasta finales de los 70, en que comenzó a aparecer una nueva oposición al régimen, de jóvenes que no habían participado en la Guerra Civil, con nuevas formas de actuar (entrismo, CCOO, sindicatos estudiantiles democráticos) y el PCE se vincula a la lucha de masas. La policía analizará estos movimientos entre los trabajadores y estudiantes, por parte de los comunistas, combinando la reflexión teórica con las cuestiones prácticas de detenciones, vigilancia de opositores, etc. Se realizan boletines de personajes específicos, como Julián Grimau.
Una cuarta etapa, que abarcaría los últimos cinco años del régimen, donde se analizaría no sólo la actividad de los comunistas en fábricas o universidades, sino en otros sectores como los intelectuales y las profesionales liberales, como la abogacía. Se analizará de forma pormenorizada a dirigentes y militantes comunistas.
Sin embargo, a pesar de estas cuatro etapas claras de los boletines policiales del PCE hay una serie de rasgos que los une. Un anti-comunismo exacerbado, considerando a muchas organizaciones que no eran del PCE como “comunistas” o a cualquiera democrática como “comunista”. Una idea de las huelgas o movilizaciones como una cuestión de “subversión social” dirigida en ocasiones desde el extranjero (ya sea la URSS o los exiliados). También la escasa aparición en los boletines de las mujeres comunistas, que surgen, y de una forma muy superficial, en los últimos informes policiales, coincidiendo con la visión patriarcal del franquismo de la mujer que no debía participar en política…
*En la imagen, la otra cara, los escritos directos del PCE en su etapa revolucionaria.