
LA INFANCIA DE MANUEL PÉREZ MARTÍNEZ Y SU VENIDA A MADRID
Cecilia Ruth Castelao
PARTE 2
Tú, Manuel Pérez Martínez,
entre higueras y entre espinos
fuiste creciendo día a día:
¡Mal augurio es tu destino!
A la sombra de mezquitas
jugabas con otros niños,
once años no cumplías
y eras ya barbilampiño.
Sin apenas darte tiempo
a saber, leer y escribir,
tuviste por necesidad
(de nada te valió gruñir)
que dejar pronto la escuela
para aprender un oficio,
el de ser hombre, Manuel
¡Dabas a tu vida inicio!
Conociste la avaricia,
la hipocresía y la mentira,
todas formaban un cuerpo:
¡Pronto tu niñez expira!
Bien conociste el dolor
de una madre que os unió
al perder a un hijo, hermano
tuyo. ¿Recuerdas? ¡Murió!
Tu padre y toda su prole,
buscando mejor fortuna
vuelve de nuevo a emigrar
saltando el charco y cien lunas,
a España, pueblo cosido
por un franquismo feroz
de cárceles y torturas,
de miseria y represión
de muertos sin sepultura.
El inicio de los planes
de desarrollo industrial, (2)
a cientos, miles de obreros
atraen a la capital.
Vienen con sus familias,
llegan en tropel en trenes,
de Andalucía, la Mancha:
¡De Extremadura que duele!
Y en un mísero suburbio,
tú y tu familia, Manuel,
asienta en un descampado
sufrimientos a granel.
Es el Pozo Tío Raimundo,
en el Puente de Vallecas
al sudeste de Madrid:
¡Todo dios allí defeca!
En este oscuro suburbio
vendrán cientos de emigrantes
construirán su chabolilla
clandestinos y sangrantes.
Sin agua, sin luz, sin nada,
cuatro paredes y un techo
levantadas en la noche
rompiendo espaldas y pecho.
Barrizales, ratas, cerdos,
respirando el carburo
que alumbra con llama viva:
¡Inhalan veneno puro!
El «milagro» económico
se gesta en los lodazales
del Pozo del Tío Raimundo,
con verdaderos gañanes.
En Palomeras, también,
Entrevías, Caño Roto,
Pan Bendito y Orcasitas:
¡Bien les vendieron la moto!
Estos suburbios del hambre,
serán mercancía barata,
mano de obra en empresas
franquistas bien avaladas.
(*) Romance basado en el libro de su autoría: «Relato de un niño pobre» (mayo, 2017)
(2) Con la finalidad de potenciar progresivamente la industrialización de España se creó el Ministerio de Planificación y Desarrollo, que desde 1967 a 1973 ocupó Laureano López Rodó, persona destacada entre los llamados «tecnócratas del Opus Dei.» grupo que actuaba como una de las familias del franquismo, con mayor control sobre el área económica, al menos hasta el estallido del escándalo. (Matesa. 1969)

Sencillo y precioso homenaje. Arenas resistió, y venció.