Arenas, condenado a morir en prisión por comunista / Alcaldesa PP y sargento GC otro caso ‘aislado’ / Maroto senador, ahora su marido Subdirec. General de A y E / Carlos Hernández Expósito, la GC le asesinó el 18/7/76.

Tuit denuncia situación Arenas.

Muro de solidaridad y denuncias:

Libertad Arenas:

-Otro año más en la cárcel para Manuel Pérez Martínez “Camarada Arenas”

Secretario General del PCE(r).

  • Preso político en 1970.
  • Preso político desde 1977 a 1984.
  • Preso político desde 2000 y condenado a morir en prisión por ser comunista.
Foto. Pilar del Río.

Casos “aislados”:

-Alcaldesa PP provoca accidente y un Guardia Civil se la lleva para que no le hagan pruebas de drogas y alcohol.

El Supremo sentencia que la alcaldesa de Cayón, Cantabria, huyó de un accidente de tráfico que provocó con la ayuda de un sargento de la Guardia Civil, que ha sido suspendido.

Los hechos se remontan a 2021, pero no ha sido hasta ahora cuando el Tribunal Supremo da por probado que la alcaldesa de Santa María de Cayón, la entonces ‘popular’ Pilar del Río Ruiz de Prada (actualmente gobierna el municipio encabezando una candidatura independiente), provocó un accidente de tráfico y huyó del mismo con la ayuda de un guardia civil. Más concretamente, la sentencia de la Sala de lo Militar confirma la sanción de seis meses de suspensión de empleo al sargento que facilitó que la regidora abandonase “subrepticiamente y sin avisar” la escena del suceso.

https://eldiariocantabria.publico.es/articulo/valles-pasiegos/supremo-sentencia-que-alcaldesa-cayon-provoco-accidente-trafico-huyo-ayuda-sargento-guardia-civil/20231228212631149017.html

Foto. Rodríguez Carballo y Maroto.

Politi-corrupción:

-El Ayuntamiento de Madrid contrata al marido del senador del PP Maroto para un puesto al que se presentaron 23 aspirantes.

La plaza se convocó en verano y se adjudicó en septiembre a José Manuel Rodríguez Carballo, que cobrará un sueldo que podría rondar los 90.000 euros al año.

José Manuel Rodríguez Carballo, marido del vicepresidente primero del Senado, Javier Maroto, entró a trabajar en el palacio de Cibeles el pasado octubre, ocupando el puesto de Subdirector General de Análisis y Evaluación. La contratación ha dependido del equipo del delegado de Urbanismo y Medio Ambiente, Borja Carabante, la mano derecha del José Luis Martínez-Almeida el alcalde de Madrid.

Almeida descarta abrir una investigación: “Nadie ha recurrido”. “El alcalde ha convertido Madrid en una agencia de colocación” dice la oposición.

Recordemos también los chanchullos que Maroto tuvo que hacer para, después del fracaso electoral en Vitoria y perder su escaño, ser nombrado senador y su polémico empadronamiento en Segovia, en un pueblo que ni conocía, para ser elegido senador por Castilla y León.

Foto. Los responsables máximos del asesinato Suárez y Martín Villa.

Transición sangrienta:

-Carlos Hernández Expósito, desmontando la versión oficial de la Transición.

Cuando se cumplían exactamente cuarenta años del alzamiento militar que había dado origen a la guerra civil española, la guardia civil asesinaba a Carlos Hernández Expósito, de 29 años, al que no dudaron en calificar de maleante habitual.

«Sobre las 4.30 horas de la madrugada del domingo, día 18, la guardia del puesto de la Guardia Civil del Puente de Segovia (Madrid), que había sido alertada por explosiones en otros edificios, advirtió a tres individuos merodeando por las inmediaciones del cuartel, junto a las tapias del mismo; dada la voz de alto, los tres individuos, lejos de acatarla, emprendieron rápida huida, siendo perseguidos por los miembros de la Benemérita, que efectuaron algunos disparos por la calle Milagrosa, por la que escapaban los sospechosos. Algún tiempo después, en un descampado sito en la calle Ramón Molina, esquina a la de Herminia Puertas, se localizó a un joven herido de un disparo, quien fue inmediatamente trasladado a la casa de socorro desde donde tras los primeros auxilios, se le condujo a la Residencia 1 de Octubre, en la que ingresó cadáver. Diligencias posteriores permitieron identificar a la víctima como Carlos Hernández Expósito, nacido en 1947, soltero, del que constan antecedentes en las dependencias policiales como maleante habitual». Este es el comunicado de la Dirección General de Seguridad, que el diario El País, publicó el 20 de julio de 1976.

Dos días antes, cuando se cumplían exactamente cuarenta años del alzamiento militar que había dado origen a la guerra civil española, la guardia civil asesinaba a Carlos Hernández Expósito, de 29 años, al que no dudaron en calificar de maleante habitual, pese a que solo constaba una detención en su ficha policial, por “conducta impropia”.

Al día siguiente de su muerte, el 19, otro diario madrileño, Informaciones, destacaba en primera plana: “Provocación terrorista en el 18 de julio”, para continuar bajo el titular: “Unas treinta bombas hicieron explosión, casi a la misma hora, en diversos edificios públicos. Considerables destrozos en la Casa Sindical de Madrid, en el Ministerio de Justicia y en el Consejo Nacional”. Era la aparición de los GRAPO (Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre), un grupo armado que se había fraguado en Vigo a partir de la Organización Marxista-Leninista de España (OMLE). Precisamente Vigo había sido escenario de una de sus acciones ese día, pero también Ferrol, Bilbao, Barcelona, Sevilla, Segovia y Madrid. En total explotaron 28 artefactos ese día.

*Manipular su asesinato y las informaciones

El diario Informaciones, comenzaba así el relato de esa jornada: “Un muerto y siete heridos es el balance de víctimas, como consecuencia de esta cadena de atentados terroristas en España. Carlos Hernández Expósito, delincuente habitual según la policía, encontró la muerte cerca del Puente de Segovia por disparos de la guardia civil al haber desobedecido el alto. La fuerza pública trataba de detener a terroristas”.

Adolfo Suárez, hasta entonces Ministro de Gobernación y Vicesecretario general del Movimiento, llevaba tan solo dos semanas al frente del gobierno español, sucediendo a Carlos Arias Navarro. Había sido también director de TVE, y tenía las habilidades de comunicación necesarias para pilotar la farsa de la Transición, aunque tuviera que maquillar a los muertos o a esconderlos bajo la alfombra. Cualquiera que muriera bajo las balas de las fuerzas de orden pública era sospechosos de terrorismo o, al menos, de delincuente común.

En declaraciones recogidas a El País, a dos días de la muerte del joven, su padre, Fidel Hernández García, afirmaba: “Mi hijo no era maleante habitual. Vivía de su trabajo. Ni tan siquiera me han dejado identificarlo. No hemos visto su cadáver todavía. Hemos expuesto en el depósito de cadáveres, que hasta podría tratarse de otra víctima, que el fallecido podría ser otra persona, otro Carlos Hernández Expósito, pero todo ha sido inútil. En el Instituto Anatómico Forense nos han impedido ver el cuerpo de Carlos. Por lo visto, hasta dos horas antes del momento del entierro, no nos permitirán ver a mi hijo. Y lo de maleante habitual, no sé de donde se lo han sacado. Carlos solamente sufrió un arresto, y de eso hace diez años, por un acto de inmoralidad en la vía pública.”

Ese mismo año, el primero sin el dictador, pero con el sucesor que había designado para dejar “todo atado y bien atado”, el rey Juan Carlos I, las fuerzas de seguridad y los grupos parapoliciales se llevaron por delante la vida de 38 civiles, un trágico balance que inauguró en febrero un joven gallego, Teófilo del Valle Pérez, de 20 años, en un control policial y continuó con la matanza de Vitoria del 3 de Marzo de aquel 1976. Los asesinatos de Vitoria despertaron una ola de solidaridad y de repulsa en todo el Estado, con numerosas manifestaciones en las que también murieron bajo la violencia del estado, Juan Gabriel Rodrigo Knafo, de 19 años, en Tarragona, y Vicente Antón Ferrero, de 18, en Basauri. El largo inventario de víctimas de la Transición Sangrienta no había hecho más que comenzar.

Todas estas muertes vinieron acompañadas de la oportuna versión oficial, la única que merecía la credibilidad en los medios de comunicación que, durante años, aplaudirían esa Transición como modélica. Según el comunicado de la DGS sobre la muerte de Carlos Hernández, el joven se había dado a la fuga a la carrera, ignorando el alto policial, pero su padre en El País, volvía a desmotar esa versión: “Mi hijo no podía correr. Cojeaba. Había sido operado quince días antes de una fístula en una pierna, en la derecha. Es más hace dos meses y medio sufrió otra operación en la misma pierna y tenía serias dificultades para caminar. Fue intervenido en ambas ocasiones en la Clínica Puerta de Hierro. Estaba dado de baja y el día el suceso había estado comprando herramientas para incorporarse al trabajo el lunes. Era escayolista de profesión. Vivía en Huerta de Castañeda, 35. Carlos pasó dos años trabajando en Australia como emigrante. Puedo asegurar con toda certeza que no tenía ideas políticas.”

Al término de su entierro, unas ciento cincuenta personas quisieron manifestarse en señal de repulsa por su muerte, algo que fue impedido por las fuerzas de orden público que, además, realizaron varias detenciones.

El diario Informaciones, por su parte, cerraba el artículo donde se reflejaba la muerte del joven, dentro de la noticia de la acciones de los GRAPO, de esta manera: “El camino de la democracia no es fácil y está erizado de obstáculos. Uno de ellos, que hay que remontar, bajo el estímulo de unos atentados criminales, que este es un país de organizarse en democracia.”

Carlos Hernández no pudo encontrar ese camino de la democracia, esa fiesta en la que se seguirían enriqueciendo los mismos que en la dictadura, como Martín Villa, entonces ministro de interior, y también sus cómplices necesarios, aquellos que, fingiendo ser oposición al régimen, lo apuntalaron, para acabar en los consejos de administración de las empresas del Ibex 35. Todavía está esperando a que, 48 años después de su asesinato, esa democracia haga efectivos en su caso los principios de Verdad, Justicia y Reparación.

https://nuevarevolucion.es/carlos-hernandez-exposito-desmontando-la-version-oficial-de-la-transicion/

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