Carta de la presa política Victoria Gómez desde Topas: ‘¿Qué será eso del “fascismo ordinario”? ¿El exterminio de Isabel Aparicio, la condena a perpetua a Arenas y el largo etc. del fascismo diario?…’

Poster. «Victoria Gómez. Presa antifascista de los GRAPO»

Cartas desde prisión:

Victoria Gómez Méndez

Topas, junio 2021

Boas compa:

Me había llegado tu carta con, entre otras cosas, la crónica del recibimiento a Arango y del homenaje a Isa. Se te pone un nudo en la garganta que el “reencuentro” entre ambos haya sido sin la presencia física de ella (maldito fascismo y su política de exterminio) contra los presos políticos. Pero por otra parte me siento emocionadamente contenta por ese otro “reencuentro”, el colectivo que, en forma de homenaje, hizo que Isa estuviera muy presente como ejemplo de toda una vida dedicada a la causa de los parias de la tierra. Casi estoy por asegurar que a Isabel se le hubiese pasado, con ello, el cabreo por no haberla llevado a Villaseca como era su voluntad.

Pasando a otras cosas de tu carta. Más en concreto a las reflexiones en torno al escepticismo de algunos en relación con el movimiento que se desató tras el encarcelamiento de Pablo Hasel. Vaya por delante que yo soy de las que se “alborotó” por cuanto, y a mi modo de ver, aquello constituyó un “salto cualitativo” en el terreno de la lucha por los derechos y libertades democráticas; tanto por la “forma” como por el “fondo”. Que no todo quedó ceñido a la reivindicación de la libertad de expresión contra la que se atentó con el encarcelamiento de un rapero. La de la Amnistía, por ejemplo, se hizo oír en muchas de las movilizaciones realizadas a lo largo y ancho del Estado. Habría que retrotraerse a cuatro décadas en el tiempo para que dicha reivindicación sonase con tanta fuerza y con tal amplitud como lo hizo en aquellos días.

Aún sin estar “a pie de calle” me resulta, por tanto, difícil de pensar que ese movimiento fuese completamente espontáneo. Digo yo que algo tendrá que ver, en lo que yo califico de “salto cualitativo”, la labor persistente en torno a una línea de Resistencia activa y a un Programa Democrático-Popular. No es cuestión de entrar en detalles pero lo que se comenta en las reflexiones sobre el tiempo que llevan plataformas y organizaciones trabajando para articular un movimiento de resistencia popular me confirma que no soy subjetiva en mis apreciaciones.

Dicho lo cual y para evitar caer en un “alborozo subjetivo”, de tipo “los tenemos rodeados”. Me parece muy acertado que se califique a ese movimiento de semiespontáneo por lo que implica: que todavía queda mucha tela que cortar para que se vista con el traje de un compromiso político organizado. Pero, y aquí reside el quid de la cuestión, ese carácter revolucionario (espontaneismo revolucionario) que tan bien lo define es lo que abre perspectivas de futuro para que se desarrolle la conciencia de la necesidad de dicho compromiso.

Vuelvo a repetir lo de “no estar a pie de calle”, esta vez por mi ignorancia de ese “algo” de dificultad añadida que existe en Catalunya y Euskal Herria (“desentenderse de la política”) fruto de la traición de los partidos y organizaciones independentistas. Pero aún con el paralelismo que puede establecerse con los efectos causados por la traición de los carrillistas durante los primeros años de la Transición, el contexto general en la que se inscriben la una y la otra, no es, ni por asomo el mismo. A la acentuada crisis política, social y económica que sacude el régimen me remito.

Llegados a este punto me gustaría hacer un inciso, precisamente en relación con dicha crisis o más en concreto a otro cierto escepticismo sobre su verdadero alcance teniendo en cuenta, argumentan los “escépticos”, la capacidad de maniobra que tiene el régimen para ir capeando el temporal.

No seré yo quien subestime, por ejemplo, el papel jugado por los Podemitas, promocionados hasta las instituciones del Estado, para capear aquella indignación popular del 15 M y desviarla hacia los cauces institucionales. Que la maniobra tuvo poco recorrido lo avala el hecho de que quienes pretendían tomar el cielo acabaron estrellándose contra el suelo de la desafección de sus antiguos votantes.

Ya que saco a relucir el 15M. El mes pasado y con motivo de su aniversario, el tema ocupó a informativos y tertulias televisivas, haciendo desfilar a todo tipo de personajes para recabar “su” opinión al respecto. Sería perder el tiempo comentar la sarta de estupideces que se dijeron. Pero lo que me llamó la atención por lo que de verdad encerraba -aunque no fuera esa la intención- fue lo que salió de la boca de uno de esos personajillos, “activo” participante en aquél 15M. Le preguntaron si tal y como está el panorama nacional, no existía la posibilidad de que volviera a surgir otro. Les vino a decir que, “mejor que no lo hubiera”. Que actualmente no sería como aquél, pacífico. La anécdota resume a la perfección el clima de cabreo popular acumulado que se está cociendo al calor de la crisis económica y sus efectos sobre las condiciones de vida y de trabajo de “los de abajo”.

Pero volviendo al cierto escepticismo que mencionaba antes. Pienso que el quid de su cuestionamiento reside en interpretar en clave de “tener al régimen contra las cuerdas” y sin posibilidad alguna de maniobra. Y como esto no es así, evidentemente, se muestran escépticos en cuanto al alcance y gravedad de la crisis que sacude el régimen. A mi modo de ver, el hecho de que este tenga que maniobrar continuamente, y cada vez con menos margen en cuanto al tiempo que le dura “la jugada”, constituye en sí mismo un síntoma de la grave enfermedad que padece.

Como colofón añadiré que el régimen solo se verá contra las cuerdas cuando se haga realidad esa “confluencia” de la que se habla en las reflexiones: la de un movimiento obrero con otro de carácter más abiertamente popular.

Ya en relación con tu pregunta sobre el estado de mi cuerpo tras haber leído las perlas de Euskal Komunisten Batasuna. Me recuerdan a otras en las que con un lenguaje la mar de izquierdoso se condenaba la justa violencia ejercida por los vecinos del barrio burgalés del Gamonal. Solo que, en ese caso, no podían hacer gala del lenguaje policial que emplea la perla “marxista-paguista”, que si “disturbios callejeros”, que si “marginalidad” que si “camino del lumpenaje”, o sea, del caguerío. En Gamonal fue todo un barrio el que se puso en estado de guerra y se les vería aún más el plumero.

Así que esta nueva condena a la violencia, la ejercida por el antifascismo de todo el Estado, a quien se pretende descalificar de forma abyecta, me resulta aún más vomitiva. Por no hablar de esa mala baba añadida que se deja traslucir, por venir de quien viene –el marxismo-paguismo- cuando apunta a “consignas vacías” y demás babosadas por el estilo. ¿Así que, ahora, por poner un ejemplo, la reivindicación de la Amnistía ¡está vacía de contenido!? En fin, como tu bien dices el revisionismo y el oportunismo no cejan en sus empeños… aunque en sus escritos queden reflejados, eso sí, como lo que son. Me suena, me suena mucho, eso de tener que esperar a las calendas griegas (tiempo que no ha de llegar) para “presentar batalla a un enemigo poderoso y mejor preparado”. Oye por cierto, ¿qué será eso del “fascismo ordinario” más peligroso hoy en día? ¿Vox, por ejemplo? ¿O que entenderán estos “marxistas” por “gente normal”? Señó, señó… mejor lo dejo porque se me viene a la cabeza el exterminio de Isa y de tantos otros presos políticos, la condena a perpetuidad de Manuel y el largo etc. de fascismo que se vive ordinariamente, todos los días, bajo el régimen de la oligarquía española… y no es cuestión de “inritarse” por babosadas pequebús.

Para ti, ya sabes, los bicos de costumbre.

Vitoria.

2 comentarios sobre “Carta de la presa política Victoria Gómez desde Topas: ‘¿Qué será eso del “fascismo ordinario”? ¿El exterminio de Isabel Aparicio, la condena a perpetua a Arenas y el largo etc. del fascismo diario?…’

  1. lectora Contestar

    «el régimen solo se verá contra las cuerdas cuando se haga realidad esa “confluencia” de la que se habla en las reflexiones: la de un movimiento obrero con otro de carácter más abiertamente popular.» O peleamos por ello, hacia un amplio movimiento de resistencia, o los logros no serán más que pírricas victorias. Por la República Popular. Amnistía total.

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