Alfonso García Martínez «Seráfimov», piloto en la guerra contra el fascismo, y luego contra el nazismo. 105 misiones en España, 115 en la URSS.

Foto. Alfonso García Martínez.

Repasando la historia antifascista

-Alfonso García Martínez, Alias Seráfimov

Alfonso García Martínez alias Seráfimov o “Guerásimov” nació en Segovia o Madrid (dato que no podemos constatar), y era conocido por sus compañeros de armas como el “madrileño”.

Durante la Guerra Civil Española pilotaba un Tupolev SB-2 “Katiuska”, atacado en una misión por unos Me109 de la Legión Cóndor, su radio fue destruida y su navegante herido. En el momento en que el enemigo se preparaba para dar el golpe de gracia al bimotor, un caza Polikarpov I-16 “Mosca” vino en su ayuda. Se trataba de un piloto voluntario soviético llamado “Alexander Ivanovich Guerásimov”, que abatió un caza alemán y daño otro, permitiendo que García pudiese volver a su base. A la llegada, le informaron de que Guerasimov había sido abatido y muerto. Aquí Alfonso aprendió que había salvado la vida gracias al piloto voluntario soviético.

Alfonso García Seráfimov se vio envuelto en otra acción contra el enemigo que junto a la anterior resaltan la figura de este aviador, durante una misión de reconocimiento en tierras catalanas, fue derribado por un caza alemán. Alfonso tuvo que saltar en paracaídas, pero aún tuvo tiempo de ver que el Messer-109 llevaba pintada una culebra en el fuselaje. Al ser recogido por sus compañeros, Alfonso estaba que echaba chispas:

– ¡Y yo que decía siempre que quien me derribase a mí aún no había nacido!

Un compañero intento consolarlo:

– ¡Hombre, no te quejes! Porque si llevaba pintada una culebra, eso quiere decir que te has enfrentado con un as. Tú ya sabes que eso de pintarrajear bicharracos en los aparatos es un privilegio de marca entre los nazis.

Alfonso no quedó muy convencido, y llevo aquella culebra mucho tiempo enroscada en el corazón.

Foto. Aviones republicanos en vuelo.

Con muchas horas de vuelo, en el estricto sentido de la palabra, el joven piloto fue enviado de nuevo a la URSS, en agosto de 1938. Su grupo, en el que se encontraban los tenientes Sepúlveda, Orozco, Díaz, Llorente, Rómulo Negrín y el capitán Morquilla, estaba terminando el curso en la Escuela Superior de Oficiales de Aviación cuando llegó la terrible noticia: «los republicanos españoles habían perdido la guerra». Menos Negrín que marchó a México a reunirse con su familia, los demás pilotos decidieron quedarse en la Unión Soviética. Alfonso solicito la nacionalidad soviética y el nombre de familia de su valeroso salvador “Alexander Guerásimov”, incorporándose a la aviación civil como instructor y profesor de vuelo.

En febrero de 1942 volvía a estrenarse en el frente de Vorónezh, pilotando un IL-2. Allí fue donde, un día, con el avión en llamas, aterrizó a tres kilómetros de la línea de fuego, en territorio enemigo. Después de actuar en el frente central, participaría en las batallas de Stalingrado y de Oriol-Kursk, donde tuvo lugar una de las mayores batallas de blindados de las guerras modernas y que le sirvió para revivir un recuerdo que no le abandonó nunca. ¿Qué habría visto Alfonso en aquel Messer para atacarlo con tanta saña, exponiéndose a ser abatido por la mayor capacidad de maniobra y rapidez del caza alemán? Esto es, sin duda, lo que se preguntaría el teniente Kémenski, lanzándose a proteger a su amigo.

– ¡Dejádmelo a mí! ¡Ese es para mí! ¡Dejádmelo!. Gritaba Alfonso por la radio.

Unos segundos después, el caza alemán caía ardiendo como una antorcha. El español ganó el combate en una acción que puede calificarse de suicida, y fue eso lo que debió sorprender y paralizar al aguerrido piloto alemán y lo que provocó su derrota. Porque, por otro lado, aquello era una acción imprevisible tanto para un piloto alemán como para un piloto soviético.

– ¡Ya me las pagó!. Repetía Alfonso camino de la base, como si acabará de escapar de una pesadilla.

– Era el mismo, lo reconocí en seguida. Dijo a sus compañeros nada más tomar tierra.

El que se seguía desconcertado era el teniente Kémenski:

– Pero, ¿qué es eso de que era el mismo?. Preguntó el piloto soviético.

– El mismo que me derribó en España, hombre. El de la culebra. Os lo he contado mil veces.

Y Kémenski confirmó lo dicho por Alfonso.

– Es verdad que ese Messer llevaba una culebra pintada… se la vi perfectamente cuando entró en barrena.

Posteriormente Alfonso García “Serafimov” participaría en las batallas de Kiev, Lvov, Budapest y Cracovia. Efectuó su último combate en Praga.

Cumplió 105 misiones en España, más 115 en la URSS y alcanzó el grado de teniente coronel. Recibió siete altas condecoraciones, entre ellas la Orden de Alexander Nievski y la Orden de la Guerra Patria de primer y segundo grado.

Con motivo de su actuación en la Guerra Patriótica en varias ocasiones fue motivo de protagonismo en los periódicos rusos, como el caso del periódico moscovita “Zashitnik Otechestva” (El Defensor de la Patria), en el que el día 18 de enero de 1943 se podía leer esto: “Pongamos en tensión todas nuestras fuerzas, utilicemos nuestra gran experiencia de combate y derrotemos por doquier al enemigo como lo hacen los pilotos de asalto del capitán Alexander Guerásimov”.

No fue esta la primera vez ni tampoco la última en que los periódicos del frente y la prensa de Moscú citasen, para elogio y ejemplo, el nombre del capitán aviador Alexander Seráfimov.

Según nos pudo informar Clara Rosen (interprete rusa para los pilotos españoles y esposa del también piloto de IL-2, Celestino Martínez) Alfonso Martínez “Seráfimov” fue una persona más bien introvertida en su carácter, hecho que contrasta enormemente con su actividad en combate, siendo capaz de obtener la Orden de Alexander Nievski (la cual sólo se concedía a los Jefes de frente) y en muy contadas ocasiones.

Alfonso después de la guerra trabajó en un Koljoz (granja colectiva) en Tula al sur de Moscú y allí se caso con una campesina, teniendo 7 hijos. Hecho también curioso, teniendo en cuenta que por su posición militar podría haber optado por un puesto de instructor en una Academia Militar. En 1963 en Moscú en un acto de encuentro de pilotos combatientes se encontró con otros pilotos y con Clara Rosen. Posteriormente, falleció pero no podemos constatar la fecha exacta, ya que no regreso a España.

Por lo fascinante de la vida y obra de este piloto de asalto y sobre todo por el vínculo que supone su biografía entre la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial, es por lo que la Eskadrilya Seráfimov, decide conmemorar su memoria, esperando estar a la altura de las acciones y pautas que marcaron a este gran piloto.

ESV_Taran.

Eskadrilya Seráfimov

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