«La madre», de Máximo Gorki: Historia de una madre que abraza la causa del socialismo después de que su hijo, un militante político, fuera detenido.

Portada. «La madre».

Alientos de lucha

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La madre

Máximo Gorki

(Rusia 1868 – 1936)

“Los días se sucedían con tal rapidez, que no dejaban a la madre tiempo para pensar en el Primero de Mayo. Solo por la noche, cuando fatigada de la ruidosa agitación y las emociones del día, se retiraba a su lecho, sentía oprimirse melancólicamente su corazón.

-Qué pronto viene…

Al amanecer, la sirena de la fábrica aullaba: Pavel y Andrei bebían rápidamente su té, comían un bocado y se iban, dejando a la madre una multitud de encargos. Y durante todo el día, ella daba vueltas como un pájaro enjaulado: hacía la comida, preparaba una especie de gelatina violeta para la impresión de las proclamas y la cola para pegarlas; recibía a desconocidos que le entregaban unas notas para Pavel y desaparecían tras haberle contagiado su excitación.

Los carteles que llamaban a los obreros a festejar el Primero de Mayo, aparecían casi cada noche pegados en las vallas e, incluso, en la Puerta de la gendarmería; cada día se los veía en la fábrica.

Por la mañana, los policías iban y venían por el barrio, arrancando y raspando entre juramentos, las hojas violetas, pero a la hora del almuerzo, volaban de nuevo por la calle, cayendo a los pies de los transeúntes. De la ciudad vino policía secreta: apostados en las esquinas de las calles, registraban con la mirada a los obreros que iban a comer, ruidosos y animados, o que se reintegraban al trabajo. Todo el mundo se alegraba de ver la impotencia policial e, incluso, los obreros de más edad decían, con la sonrisa en los labios:

-Bueno, ¿para qué sirven?

Por doquier se formaban pequeños grupos, discutiendo calurosamente acerca del inquietante llamamiento. La vida hervía aquella primavera, les parecía a todos más interesante, traía a cada uno algo nuevo: a unos, una razón más para irritarse contra los sediciosos y colmarlos de insultos; a otros, una vaga inquietud y una esperanza; a los menos, la punzante alegría y la conciencia de ser la fuerza que despertaba a las masas.

Pavel y Andrei apenas dormían: volvían un momento antes de la llamada de la sirena, cansados, roncos, pálidos. La madre sabía que organizaban reuniones en el bosque, en el pantano, no ignoraba que, por la noche, destacamentos de la policía montada rondaban alrededor del suburbio, que los chivatos vigilaban también, deteniendo y registrando a los obreros que iban solos, dispersando grupos, y cogiendo alguna vez a éste o al otro. Comprendía que su hijo y Andrei podían ser presos cada noche, y casi lo deseaba, pareciéndole que sería mejor para ellos. (…)”

Foto. Máximo Gorki.

Sobre el autor

Escritor prolífico. Su producción narrativa adquirió pronto relevancia internacional: El negocio de los Artmonov o La madre. Lo mismo sucedió con sus obras teatrales como Los pequeños burgueses o Los bajos fondos. Al estallar la Revolución Rusa en 1917 trabajó activamente en el ámbito cultural. Fue nombrado presidente de la Unión de Escritores Soviéticos en 1934. En La madre (escrita durante un viaje que realizó a EEUU para recaudar fondos) relata la historia de una madre que abraza la causa del socialismo después de que su hijo, un activista político, fuera arrestado.

*Descarga del libro “La madre”:

http://www.presos.org.es/index.php/2020/09/10/una-novela-de-la-que-habras-oido-hablar-100-veces-la-madre-de-maximo-gorki-lo-has-leido-descarga-de-un-libro-social-y-politico-imprescindible/

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