El rey impune, represaliados con pie en la cárcel o exiliados / Escribe a Dani Gallardo / 15 agosto, Bellreguard, Jornada por Pablo Hasel / ¿Sin fiestas? las marcadas por el pueblo: agosto 1976 Vitoria.

Texto y fotos de Valtonyc, Hasel, La Insurgencia, y represión policial.

Muro de solidaridad y denuncia:

La huida del rey y la represión por decir lo que es:

-Coordinadora 25-S

“Hoy es un buen día para recordar que hay gente como Valtonyc, Hasel, La Insurgencia y tantos otros represaliados, exiliados y condenados a penas de cárcel por denunciar que los Borbones son unos ladrones”.

Tuit. Texto.

-Tuit de PabloMM

“En resumen: el rey se marcha al caribe sin haber devuelto ni un solo euro de lo robado mientras que Valtonyc lleva 2 años exiliado en Bélgica y Pablo Hasel ha sido condenado a 9 meses de cárcel por llamarle ladrón. Pues todo en orden”.

Pintada en un muro.

-Pintada

“¡Libertad pres.o.s por luchar! ¡Borbones a prisión! ¡Viva la República Popular!”.

Cartel del MAR solidaridad con Dani Gallardo.

-Dani Gallardo. 10 meses en prisión

El 29 de agosto es el cumpleaños del preso político Dani Gallardo. Demostremos que no está solo. Mándale una felicitación. C.P. Madrid II, módulo 4, Alcalá-Meco, 28805 Madrid.

MAR Madrid.

Cartel jornada por Hasel el 15 de Agosto.

Convocatorias:

-Jornada por la libertad de Pablo Hasél

15 Agosto. Bellreguard, Valencia. Llar Juvenil.

*Concentració. 19,30 h

*Concert. 20,00 h + Micro obert.

Organitza: Straight Edge La Safor.

Cartelón casero, con las fotos 5 obreros asesinados el 3 de marzo de 1976.

Historia bien reciente a no olvidar…

-1976, las fiestas de Vitoria-Gasteiz marcadas por el 3 de marzo y la amnistía

Este año han sido suspendidas las fiestas en todas las localidades, debido a la pandemia del coronavirus, un hecho sin precedentes en las últimas décadas.

No obstante, si echamos la vista atrás comprobaremos que hubo unas fiestas que estuvieron a punto de suspenderse, fueron las de Gasteiz en 1976. Estas se celebraron, pero tanto los blusas como el Celedón rechazaron participar en ellas como señal de duelo por los 5 asesinatos del 3 de marzo. Sin embargo, el ayuntamiento no cedió a las presiones y mantuvo las fiestas, las cuales se vivieron en un clima de politización y conflicto, con la petición de amnistía omnipresente.

El año había comenzado con dos meses de huelgas que acabaron con la matanza del 3 de marzo, este proceso había supuesto un paso adelante en la concienciación política de amplios sectores de la sociedad gasteiztarra. Por esos motivos se habían suspendido las fiestas en los barrios, y las cuadrillas de blusas anunciaron que no participarían en las de la Virgen Blanca aduciendo que “debido a los acontecimientos luctuosos ocurridos en Vitoria en los meses pasados no se sienten con ánimo de llenar de alegría unas calles que han sido recientemente testigos de lamentables sucesos. Igualmente renunciamos a mantener todo tipo de contactos con las entidades oficiales censurando su postura pasiva durante los días que precedieron a los citados sucesos”. Del mismo modo, José Luis Isasi, que había representado a Celedón desde su creación en 1957, anunció que no cruzaría la plaza de la Virgen Blanca.

El “Día del Blusa”, que entonces se celebraba el último domingo de julio, estuvo exento de celebraciones, salvo una misa y un homenaje en el cementerio a los blusas fallecidos ese año, entre los que destacaba Pedro María Martínez Ocio, asesinado el 3 de marzo. Junto a su tumba se entonó el “Agur Jaunak”, y se recordó que el año anterior había portado la imagen de la Virgen Blanca en el Rosario de la Aurora.

Las peticiones para suspender las fiestas fueron en aumento, sin embargo, el consistorio no se amilanó y las mantuvo. La prensa local respaldó la decisión del consistorio, criticando la postura de los blusas. El Correo rechazaba la politización de las fiestas, mientras que el Norte Expres, en alusión a la Virgen Blanca, señalaba que “Esta señora se merece que tengamos la fiesta en paz”.

La bajada del Celedón se preveía tensa, la plaza tardó en llenarse y las crónicas periodísticas confirman que había menos gente que en años precedentes. La tensión se disparó cuando, contra todos los pronósticos, un Celedón humano comenzó a cruzar la plaza, se trataba del ex novillero Enrique Orive, cuya presencia fue recibida con abucheos.

Un grupo de 500 jóvenes accedió a la plaza con ikurriñas, bandera por entonces ilegal, y pancartas en favor de la amnistía para los presos y presas políticas, consiguiendo desplegar una enseña vasca en lo alto del monumento a la Batalla de Vitoria. Además de exhibir símbolos, cantaron el “Eusko Gudariak” y lanzaron gritos como “Vosotros fascistas sois los terroristas”, “Amnistia danontzat”, “Pertur, gudari, ha muerto por Euskadi”, “Presoak kalera” u “Obreros, hermanos, no os olvidamos”. Un policía llegó a sacar la pistola y apuntar a los jóvenes.

Tras el chupinazo iniciaron una kalejira; en primer lugar trataron de seguir a las autoridades, lo que fue impedido por la policía. Entonces recorrieron las calles céntricas de la ciudad, y al pasar por la calle Dato descolgaron la bandera española izada en el Instituto Nacional de Previsión, la cual sería quemada, colocando en su lugar una ikurriña, que permaneció toda la noche. Horas después sería detenidoMikel Elorriaga, acusado de ultraje a la bandera e insultos a las autoridades, el cual sería encarcelado en Nanclares. La aparición de ikurriñas y pancartas, así como de proclamas y cánticos en favor de la amnistía serían una constante durante todas las fiestas.

El día 6 fueron liberadosImanol Olabarria, Jesús Fernández Naves y Juanjo San Sebastián. Habían estado varios meses en prisión acusados de sedición por su participación en la huelga de comienzos de año, pero finalmente se les aplicó la amnistía restringida concedida por el gobierno. Estos llegaron a la estación de tren, donde fueron recibidos por una multitud que los llevó en manifestación hacia la iglesia de San Francisco, gritando a favor de la libertad de los presos y pidiendo “Juicios populares a los asesinos”. Sin embargo, cuando llegaban a Zaramaga la policía cargó contra los manifestantes, causando varios heridos, algunos de gravedad.

Para el sábado 7 de agosto había convocada una manifestación pro-amnistía, pero esta había sido prohibida por el Gobierno Civil. Los accesos a la ciudad estaban controlados por la Guardia Civil, y una importante presencia policial rodeaba la Plaza de la Provincia, de donde debía partir la manifestación. No obstante, los manifestantes se agruparon la Virgen Blanca e iniciaron su recorrido por la calle Dato, donde la policía les abordó y comenzó a cargar, por lo que el centro de la ciudad se vio convertido en un campo de batalla, con numerosos heridos, incluidas las madres de los presos y personas ancianas. Al día siguiente una manifestación convocada por las Comisiones Obreras Anticapitalistas de Euskadi también fue disuelta.

La subida del Celedón fue el culmen de 5 días de manifestaciones e incidentes, la policía volvió a cargar contra un grupo de personas que accedió a la plaza con ikurriñas, produciéndose algaradas durante varias horas, y 6 detenciones. Como recuerda la periodista Amparo Lasheras, uno de los responsables de la masacre del 3 de marzo, Jesús Quintana Saracibar, dirigió la represión personalmente:

«La humareda de la traca se confundía con los botes de humo, las pelotas de goma y los golpes que, de forma indiscriminada, repartía la Policía Armada. En la confusión, descubrí, no muy lejos del lugar en que intentaba protegerme de la agresión de un agente histérico, al capitán Jesús Quintana, sin uniforme y acompañado de cinco o seis matones. Se infiltraron entre el público (…) se dedicaron a golpear a los que, pacíficamente, se manifestaron en la plaza». (LASHERAS, Amparo, 3 de marzo 1976, Arabera, Gasteiz, 2012, p. 91)

El alcalde franquista José Casanova admitiría en su balance de las fiestas que “De aquí en adelante nada será igual”. Las fiestas de 1976, a pesar de la cerrazón de las elites locales y de la represión policial, visibilizaron el cambio que en poco tiempo se había producido en Gasteiz, tanto la huelga, como la masacre del 3 de marzo, habían desterrado el mito de una ciudad tranquila, alejada de los conflictos sociales y políticos. A esto habría que añadir que también se había impregnado de la fuerte politización que se vivía en Euskal Herria.

https://halabedi.eus/es/1976-las-fiestas-de-gasteiz-marcadas-por-el-3-de-marzo-y-la-amnistia/

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